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Un pacto necesario para El Corte Inglés

El acuerdo alcanzado en la Fundación Ramón Areces permite al grupo impulsar el proyecto de modernización y la búsqueda de oportunidades en el exterior

Ya se habían superado siete meses desde que falleció Isidoro Álvarez y la sucesión al frente de la Fundación Ramón Areces que, al igual que El Corte Inglés, presidía el octogenario empresario, seguía sin solucionarse. La institución fue creada en 1976 por el propio Ramón Areces, que ocupó su presidencia junto a la de El Corte Inglés. En ella dio entrada a representantes de su familia y a sus fieles. Cuando murió, le sucedió en los dos cargos Isidoro Álvarez. Sin embargo, tras la desaparición de este el pasado septiembre, solo quedó dispuesto q ue la sucesión en la empresa recaería en su sobrino Dimas Gimeno Álvarez; pero no así la de la fundación, cuya presidencia quedó desierta hasta esta misma semana. Esa situación generó durante este tiempo una sensación de interinidad, dando lugar a todo tipo de especulaciones sobre la falta de sintonía de Gimeno con las hijas de Álvarez (Marta y Cristina Álvarez Guil) y algunos representantes de la vieja guardia de la casa como Florencio Lasaga y Carlos Martínez Echevarría.

La influencia de la Fundación Ramón Areces, propietaria del 35% de El Corte Inglés, es determinante. Por eso, el pacto alcanzado el pasado miércoles por unanimidad de los ocho patronos de la fundación para el nombramiento de Lasaga como presidente le da a la empresa la estabilidad que necesitaba para proseguir su estrategia de adaptación a los nuevos tiempos. Esa era una de las obsesiones que tenía Álvarez y que precisamente confió a su sobrino Dimas, al que nombró director general en 2013 y metió en el patronato de la fundación en 2009 y en el consejo de la empresa en 2010. Ahora tiene 40 años.

Aunque, pese a la edad, no deja de chocar que no haya sido Gimeno el presidente de la fundación para seguir la tradición (ocupar las dos presidencias), Lasaga representa la esencia de la entidad y, por su veteranía, entra en la lógica que haya asumido el cargo. Brazo derecho de Álvarez, del que fue compañero de Universidad y coetáneo, también fue un hombre de confianza de Areces. Entró en la empresa en 1959, por lo que llegó a trabajar con César Rodríguez González, tío y predecesor de Areces. Llegó al consejo de El Corte Inglés en 1969 y al patronato de la fundación desde su constitución. El acuerdo también supone que se incorporan las hijas de Álvarez, con lo que el número de patronos pasa de ocho a 10.

Uno de esos 10 es Gimeno, para el que ahora, con este remanso de paz, empieza la hora de la verdad para poner su sello personal en El Corte Inglés. El actual presidente ya comenzó a aplicar la modernización y el rejuvenecimiento de la empresa con su tío, del que heredó también un puesto en el influyente Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), donde no falla a ninguna reunión. En el tiempo que lleva al frente ha seguido con esa evolución sin llegar a la revolución que desde algunos foros propugnaban para un cambio radical.

Cerrado el periodo de transición y con los roles distribuidos (Lasaga y Marta Álvarez son consejeras de El Corte Inglés al que está previsto que se incorpore su hermana), junto a la mejora del consumo que se espera con el cambio de ciclo económico, ahora debe proseguir quitando lastre y haciendo los deberes. La actuación se contempla en términos de negocio y en términos financieros. El primer campo hay una gama muy extensa de trabajo: invertir en formatos más actualizados; apostar por la venta online y compartirla con la venta física y aplicar un cambio de estilo en algunos segmentos respetando la filosofía plasmada tradicionalmente por los grandes almacenes, a los que la competencia obliga cada vez más.

Pero quizá el proyecto más ambicioso pase por la búsqueda de oportunidades fuera de España. El Corte Inglés solo está presente en Portugal de una forma activa tras vender la firma The Harris Company que tenía en California y que resultó un fiasco. También estuvo a punto de instalarse en Milán, pero aquel proyecto se desestimó. Ahora, aunque las fuentes de la empresa guardan silencio, los mercados atractivos son el europeo y el latinoamericano.

En el campo financiero, la empresa debe seguir con la amortización de la deuda, que ahogaba a la entidad hasta que llegó a un acuerdo con la banca para refinanciar 3.700 millones, y diversificar la financiación. Además, puede rentabilizar muchos de los activos con los que cuenta.

El reparto de poderes en los grandes almacenes

Es sabido que Isidoro Álvarez manejó la posibilidad de colocar en Bolsa a El Corte Inglés para fortalecer el grupo con nuevos inversores. El proyecto quedó guardado en un cajón. En la actualidad, la Fundación Ramón Areces, Dimas Gimeno y las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil conforman el núcleo duro. La fundación posee el 35%, mientras los tres primos tienen el 7,5% cada uno. Además, figuran la familia García Miranda, que se acerca al 10% y está representada en el consejo por Paloma García Peña. Otro tanto controla la familia Areces Galán, representada por Carlota Areces Galán. El resto se reparte en una autocartera de alrededor del 14%, altos ejecutivos y empleados.