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Thales España gana altura

El grupo dobla en dos años sus pedidos con ayuda de los mercados exteriores, y refuerza su presencia en defensa, ciberseguridad y en el sector aeroespacial

Un empleado calibra uno de los cascos de alta tecnología que ha desarrollado Thales para pilotos.
Un empleado calibra uno de los cascos de alta tecnología que ha desarrollado Thales para pilotos.

Liderazgo en alta velocidad, internacionalización, diversificación hacia actividades con potencial de crecimiento y búsqueda de mayor músculo empresarial. Son los parámetros a los que Thales España, filial del gigante francés del mismo nombre, está ajustando sus pasos. En 2014 ha ampliado su presencia exterior; se ha hecho con contratos ferroviarios en España; ha dado un salto en sus negocios de defensa con la asunción de Amper Programas; se ha asociado con la española Wake para desarrollar vehículos aéreos ligeros no tripulados; y en el mercado espacial, ha logrado que el 50% de los satélites de telecomunicación puestos en órbita en el mundo lleven tecnología que desarrolla en Tres Cantos (Madrid) su filial Thales Alenia Space España.

Thales España, que ha facturado en 2014 más de 300 millones (350 si se le agregan ventas de la matriz gestionadas por la filial) y que ha duplicado en dos años su cifra de pedidos (511 millones hoy), ha visto impulsadas sus cuentas por los mercados exteriores (suponen el 50% de sus pedidos) y por cierta recuperación de la inversión ferroviaria española.

Así lo ha constatado Jesús Sánchez Bargos, que preside desde abril de 2013 esta compañía, en declaraciones a este suplemento: “En los dos últimos años hemos ha afrontado una transformación del negocio, convirtiéndonos en una compañía mucho más internacional al evolucionar nuestros niveles de exportación del 17% a más del 40% y al haber logrado entrar en mercados que hasta ahora nos eran inaccesibles”.

El presidente del grupo apuesta por desarrollar y exportar tecnología

Su estrategia, precisan en la compañía, está orientada hacia la exportación de la tecnología que desarrolla en España en todas las áreas en las que opera; al apoyo tecnológico a las empresas tractoras nacionales (Adif, Airbus y Navantia, entre otras); y a ser un soporte para la distribución de tecnología de pymes a través de la extensa red comercial del Grupo Thales en el mundo.

Opera en dos escenarios estratégicos (aeronáutica, espacio y transporte, que absorben el 75% de su actividad; y defensa y seguridad, que asumen el 25%), y es uno de los principales suministradores de sistemas de seguridad para las administraciones ferroviarias españolas y para su red AVE.

Es responsable además, dentro del conjunto del grupo Thales, de la explotación comercial de todas las oportunidades que surjan en el área de transporte en el norte de África y en América.

En 2014 se ha hecho con más contratos en México, Turquía, Nigeria y Grecia

La compañía, que en la última década ha invertido más de 100 millones en I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación), no paga ni cobra a su matriz, el Grupo Thales, por la cesión de tecnología. Las filiales del grupo, empero, sí realizan entre ellas compras a sus centros de producción.

El Grupo Thales no publica desglosados por filiales sus resultados anuales (cerró 2014 con un beneficio de 562 millones de euros, un 12% menos que en 2013) y en su compañía española rehúsan, asimismo, facilitar su propia cifra anual de pérdidas o beneficio, aunque aseguran que superan al conjunto del grupo en crecimiento porcentual.

Señalan, eso sí, que Thales España contribuye con más de 200 millones a la economía española con su actividad (inversión en I+D+i, impuestos, compras, contratación y subcontratación y ampliaciones de capital).

“Mi apuesta personal”, señala en este punto Sánchez Bargos, “es seguir invirtiendo en innovación y desarrollo en Thales España, en aumentar nuestras capacidades locales y en la actividad de los negocios que consideramos estratégicos, así como en afianzar aquellos mercados de exportación claves para nuestros intereses”.

Thales España inició su trayectoria internacional en 2008 en el mercado ferroviario turco dónde hoy es uno de sus principales actores y dónde además ha reforzado su presencia en 2014 con dos nuevos contratos: uno de rehabilitación de la señalización y de las telecomunicaciones de la estación de Eskisehir y otro de mantenimiento de la línea de alta velocidad que une Ankara con Estambul.

Se ha adjudicado también fuera de España el pasado año contratos de señalización y telecomunicaciones en Grecia (para un tramo de la línea que une Patras y Atenas) y en Nigeria (para su primera línea en la que los trenes van a circular a velocidades de hasta 150 km/hora).

Además, en enero de 2015, Thales España ha anunciado el logro de un nuevo contrato para gestionar la señalización y las telecomunicaciones del suburbano México DF-Toluca (57 kilómetros que van a recorrer a diario, a velocidades de hasta 160 km/hora, 600.00 pasajeros). Un proyecto que destaca por ser el primero en el que la hispano francesa pone en marcha en América su nueva tecnología ETCS nivel 2 (Thales España fue ya pionera en 2008, en el suburbano Ciudad de México, Buenavista-Cuautlán, en la introducción del ETCS nivel 1).

Thales España, que está presente también desde hace años en Marruecos y Argelia, trabaja en estos momentos, según fuentes de la empresa, en la consecución de contratos ligados al ferrocarril, hasta el ejercicio 2018, en Egipto, Turquía, Grecia y Marruecos por un importe total de 1.700 millones de euros.

En España, entre otros contratos ferroviarios, se ha hecho en 2014, y en consorcio con Siemens, con uno de 511,9 millones de euros para el tramo de alta velocidad Olmedo-Orense (control de tráfico, telecomunicación, seguridad y 20 años de mantenimiento); con otro similar, y también junto a Siemens, de 208,7 millones para el tramo de alta velocidad Granada-Antequera; y con uno de 339 millones, dentro de una unión temporal de empresas con Siemens y Nokia, para el desarrollo de servicios de mantenimiento y renovación de telecomunicaciones de las líneas de alta velocidad durante el periodo 2015-2024.

Al margen del ferrocarril, en el negocio de sistemas de seguridad de instalaciones críticas de Thales España la exportación también es clave. Las ventas domésticas (seguridad de puertos, aeropuertos y redes de transporte) suponen sólo el 20% del total. El resto lo aportan sistemas de seguridad de instalaciones energéticas suministrados, entre otros países, a Bolivia, Uzbekistán, Argelia, Emiratos Árabes, Rusia, Turquía e Irak (en este mercado se hizo el año pasado con dos contratos vinculados a dos de sus mayores campos petrolíferos).

En defensa, Thales España ha logrado en los últimos meses cerrar con el visto bueno del Gobierno la adquisición del 100% del capital de Amper Programas (tenía una participación del 49%).

Esta operación, asegura Sánchez Bargos, es una muestra de la confianza que despierta el Grupo Thales “para el desarrollo de actividades de defensa, aeronáutica y radiocomunicaciones en España, que a la vez permitan la exportación de soluciones españolas avanzadas cuya producción de realiza en España”.

Thales España, que lleva años ofreciéndose para liderar la reestructuración y la internacionalización de la industria española de defensa, ha sufrido en los últimos ejercicios las restricciones presupuestarias y la caída de pedidos por la crisis, pero confía en un cierto relanzamiento de la contratación al socaire de los programas del Ministerio de Defensa del vehículo blindado medio 8x8 para el Ejército de Tierra y de las fragatas F-110 para la Armada. En aeronáutica, Thales España se ha ocupado del diseño y la implantación del sistema de control del tráfico aéreo del aeropuerto de Málaga y de sistemas de ayuda a la navegación en los de Santander, San Sebastián y A Coruña, además de abordar la línea de montaje final del avión de transporte militar A400M de Airbus en Sevilla.

La ciberseguridad es otra de las apuestas de Thales España, en especial en su mercado doméstico. Y quiere llevarla a efecto a través de compra de empresas que refuercen su catálogo de productos y con un aumento de su presencia en la seguridad de las transacciones bancarias y en soluciones de seguridad para smartphones y tabletas.