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Correos se encomienda al sector ‘online’

La empresa postal pública se postula como el gran distribuidor español de las ventas por Internet para intentar atajar el constante descenso de la facturación

Terminal de Correos en el aeropuerto de Madrid.
Terminal de Correos en el aeropuerto de Madrid.

El futuro para el servicio postal público español podría definirse con dos palabras: susto o muerte. Lo que pase en los próximos años dependerá de que funcione su estrategia de diversificar la oferta comercial, muy volcada ahora al comercio electrónico y a la utilización de las nuevas tecnologías. Las mismas que están acabando de forma acelerada con el negocio tradicional de la carta y el sello. Entre 2010 y 2013 la facturación de Correos descendió en 366 millones, hasta los 1.412 millones, y en el último lustro ha perdido casi 11.000 empleados. Mantiene un 82% de cuota de mercado en España, porcentaje que otros operadores públicos europeos han sabido retener en más del 90%, y en 2014 cerrará un año con nuevos descensos de ventas, aunque, por lo que deslizan sus gestores, no serán tan acusados como en años anteriores (en 2013 perdieron 129 millones).

Ya ni los niños envían cartas selladas a los Reyes Magos. La paquetería parece ser la tabla de salvación de la marca pública integrada en la SEPI. La empresa gestiona la nada despreciable cifra de 15 millones de envíos diarios. Multiplicados por los 365 días del año, entrega el equivalente a una carta o paquete a más de la mitad de la población mundial cada ejercicio. Para que esto siga siendo así, la empresa por la que, dicen los trabajadores, corre sangre amarilla contraatacó en 2012 con un plan de choque que se basa en una orientación más comercial de sus servicios y la creación de productos específicos para utilizar el e-commerce aprovechando que tiene una plantilla de 51.000 carteros y 9.288 oficinas en todos los rincones del país. El plan, internamente llamado 100-300-1.500 —en referencia a los días en los que se iban a conseguir ciertos objetivos— está enfocado en los servicios de proximidad, la diversificación del negocio, la eficiencia y la reducción de la estructura: el número de zonas en las que la empresa dividía el país se ha reducido de 14 a siete.

Correos ofrece desde cuentas nómina o hipotecas (en alianza con Deutsche Bank) hasta digitalización de documentos, marketing directo para empresas o franqueo electrónico.

"Durante los primeros cien días se generaron éxitos rápidos para convencer a la plantilla de que el cambio era posible", señala Óscar Medina, director de estrategia. Crearon una plataforma de aprendizaje online y un sistema de evaluación para gestionar los avances de los profesionales, que ahora utilizan terminales digitales en vez de papel y bolígrafo. "Correos es mucho más que repartir cartas. Estamos buscando convertirnos en el socio de nuestros clientes. En 2012 partíamos de que el servicio postal tradicional suponía el 95% de los ingresos y ahora está entre el 75% y el 80%. El resto ha sido ocupado fundamentalmente por paquetería", añade Medina.

Correos se encomienda al sector ‘online’

El comercio de particulares con China es un negocio floreciente. Desde abril de 2013 Amazon utiliza el servicio público para distribuir sus envíos en España y desde el año pasado lo hace el gigante Alibaba. "De este último acuerdo todavía no podemos ofrecer datos porque acabamos de empezar, pero Amazon ya ha ampliado sus servicios con nosotros, por algo será". Gracias a ello, el segmento de paquetería crece cada año a un ritmo de dos dígitos, pese a que los tiempos de entrega no son precisamente cortos.

“Cuando pides un paquete a China puede tardar entre 45 y 60 días. ¿Por qué? Desde que el comprador autoriza la operación en su ordenador hasta que ese pedido se deposita en la red postal china pasa un tiempo, al que hay que sumar el trámite aduanero. Nosotros tenemos un compromiso, y es que el 97% de los paquetes se distribuyan antes de tres días desde que recibimos el material en nuestras instalaciones. Si no cumplimos ese requisito tenemos penalizaciones, incluso en Navidad”, menciona Medina, en referencia al atasco de paquetes acumulados a la intemperie el pasado diciembre en Barajas. “El volumen se dobló. Puede que haya habido alguna variación en los plazos de entrega, pero no fue distinta de la de otros operadores”.

Correos cree que es el más preparado para el e-commerce: “Nuestros precios, desde el punto de vista de grandes emisores de paquetería, son absolutamente competitivos. Respecto a los usuarios, el precio es un elemento un poco menos importante en favor de la facilidad de acceso al servicio en entregas y recogidas”, asegura el director de estrategia.

Un buzón en cada portal de vecinos

320 comunidades de vecinos de Madrid tienen instalados terminales que automatizan cualquier tipo de envío y que se comunican con el cliente a través de alertas de móvil. El proyecto, en fase de pruebas, se extenderá al resto del país en los próximos meses. Otros 3.200 negocios venden en Internet a través del soporte que ofrece la empresa pública, que gestiona la creación de webs y su conexión con plataformas de pago como Paypal.

Nexea, filial de Correos, transforma enormes cantidades de datos en una impresión física que después se distribuye desde el servicio postal. Paralelamente a esta diversificación, Correos tiene que hacer frente a acusaciones y multas desde la CNMC, que en 2014 sancionó con más de ocho millones a la empresa por abuso de posición dominante y recordó que, a pesar de la liberalización del sector, sigue facturando diez veces más que su principal competidor, Unipost.

Competencia también cuestiona que sea Correos el responsable de gestionar el voto en los procesos electorales. Por ser el operador que presta el servicio postal universal (lo será hasta, al menos, 2025), el grupo recibe un canon anual que en 2012 fue de 48 millones y en 2013 se elevó a 268 millones de euros por atrasos acumulados. 

Los sindicatos están de acuerdo en explorar nuevas vías de negocio pero alertan de que muchas iniciativas no pasan de meras ocurrencias o son experiencias que han fracasado en el pasado. Para José Manuel Sayagués, secretario del sector postal de UGT, la paquetería no es, por sí sola, el elemento que va a sustituir a la carta. Recuerda que por su capilaridad, la red postal tiene un valor fundamental en la cohesión del país y pide que se exploren otras vías, como el márketing directo. En el mismo sentido se expresa Manuel González Molina, presidente del sector Correos de CSIF, para quien la empresa necesita algo más que una transformación como la que está ejecutando. La SEPI y el Ministerio de Hacienda ponen, según ambos, enormes trabas a que el operador amplíe su oferta e invierta para crecer. “Si a Correos no se le apoya con estas cosas, vamos a sufrir las consecuencias”, dicen. Los sindicatos cuestionan la viabilidad de varios de los servicios que se están poniendo en marcha, como la plataforma de Comandia (tiendas en Internet) o Homepaq (buzones en las comunidades de vecinos), u otros que se “dejan morir”, como Correos Telecom.