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Bank of America y Citigroup reducen el beneficio anual por las multas

Los ingresos del segundo y el tercer banco por activos de EE UU no terminan de repuntar pese a la mejora económica

Logo de Citibank en una sucursal en Los Ángeles.
Logo de Citibank en una sucursal en Los Ángeles. Reuters

JPMorgan Chase decepcionó ayer con sus resultados, y también esta mañana Bank of America y Citigroup. El problema es similar. Los grandes bancos de Estados Unidos no terminan de dar con la fórmula que les haga crecer seis años después de la crisis financiera y todo esto mientras cada vez es más fuerte el clamor para que se partan. El negocio de renta fija les hizo de lastre como en su rival.

El segundo banco por activos del país redujo la cifra de negocio a 85.100 millones de dólares en 2014, frente a 89.800 millones en el ejercicio precedente. En el cuarto trimestre fueron de 18.950 millones, también por debajo del mismo periodo de 2013. Estos ingresos le aportaron un beneficio neto de 4.830 millones en el año y de 3.050 millones en el trimestre.

Bank of America tuvo que pagar además en el tercer trimestre una multa multimillonaria de 16.650 millones para cerrar los casos pendientes por el empaquetado de deuda hipotecaria basura, que heredó con la compra de Merrill Lynch y Countrywide. Eso provocó que su beneficio se redujera considerablemente en el año, frente a los 11.430 millones que ganó en 2013.

Citigroup, por su parte, redujo el beneficio anual a 7.310 millones de dólares. Es la mitad que hace un año y en su caso se debe por cargas legales que valora en 3.500 millones que dejaron la ganancia neta en el cuarto trimestre reducida a 350 millones. Del lado de los ingresos, los mantuvo estables en los 76.880 millones, de los que 16.500 millones son de final de ejercicio.

Los grandes bancos de Wall Street ya advirtieron a los inversores de que el cuarto trimestre sería muy volátil y que afectaría a sus negocios de renta fija, que redujo en 21% los ingresos en el año. En el negocio de banca comercial, también sufrió una caída por la concesión de hipotecas, que redujo en más de un 35% en el año. Es un problema que tienen JPMorgan y Wells Fargo.

La estrategia de Brian Moynihan, su consejero delegado, es seguir reduciendo los gastos operativos del banco mientras trata de dar carpetazo a los litigios que quedan aún pendientes. Jamie Dimon dijo en la víspera desde JPMorgan que la industria financiera sigue sufriendo un verdadero asalto de los reguladores y volvió a rechazar la idea de que se parta el conglomerado financiero.

La esperanza tanto de Moynihan como de Dimon es que la recuperación económica en EE UU vaya creando oportunidades para hacer crecer sus negocios y que el alza de tipos de interés le aporte más ingresos por la vía del crédito al consumo. Pero el clima general en el mercado financiero sigue planteando retos a sus gestores, porque deben lidiar más con el riesgo.