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CaixaBank paga 820 millones de euros para cerrar la adquisición de Barclays

El nuevo consejo de administración aprueba acometer una reducción de plantilla

CaixaBank ha cerrado esta mañana la adquisición de la filial española de Barclays tras pagar 820 millones de euros, una cifra ligeramente superior a la anunciada inicialmente pero que está sujeta a variaciones --a la baja o la alta-- en función del patrimonio del cierre a finales de 2014. Se trata de la quinta compra en el plazo de cuatro años y la que permitirá a la entidad presidida por Isidro Fainé situarse como lider español en banca minorista, tras integrar 550.000 nuevos clientes y unos activos de 21.600 millones de euros.

CaixaBank se quedará con el negocio de banca minorista, privada y corporativa de la filial española de Barclays, que mantendrá su negocio de inversión y de tarjetas y una plantilla de unas quinientas personas.

Una vez firmada la compraventa se ha constituido el nuevo consejo de administración de la entidad, que presidirá Juan Alcaraz, director general de CaixaBank, que ha ocupado el órgano de gobierno con otros cinco de sus directivos. Su primera decisión ha sido la de abordar "una reestructruración laboral" en búsqueda de mayor eficiencia y rentabilidad.Fuentes de la entidad han evitado concretar el recorte que supondrá sobre la plantilla, formada por 2.400 trabajadores, y han explicado que está previsto convocar junto a los sindicatos la mesa de negociación en el plazo de quince días.

El banco ya explicó en septiermbre pasado que la eliminación de duplicidades y el redimensionamiento de la nueva filial comportaría unos costes de 300 millones de euros. A cambio se prevén un ahorro en sinergias de 150 millones de euros anuales a partir de 2016. Como anunció CaixaBank, el negocio español de Barclays Bank supondrá asumir 18.400 millones en préstamos netos (14.600 millones vinculados a la adquisición de vivienda), 9.900 millones en depósitos de clientes  y 4.900 millones en activos gestionados.

Tras esta operación, CaixaBank pasará a tener unos créditos netos a la clientela por un importe de 209.000 millones, unos mil millones más que BBVA. La dirección del banco catalán considera que la operación podrá efectuarse sin tensiones de liquidez ni capital.