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El cónclave económico anual de China debate las prioridades para 2015

Los líderes del país se reúnen para establecer si apuestan por estímulos o por reformas

Los partidarios de los estímulos a la economía y los de las reformas tienen cita a partir de hoy en Pekín para defender sus posturas sobre cómo debería enfocar China su política económica en 2015. Se trata de un encuentro a puerta cerrada en el que participan los máximos líderes del Gobierno y el Partido Comunista de China. Este año, la reunión se desarrolla en un momento en que el país dice el adiós definitivo a las tasas a doble dígito y se enfrenta, con toda probabilidad, a no cumplir con su objetivo de crecimiento por primera vez desde 1999.

La agencia oficial Xinhua informó hoy del comienzo de la Conferencia Central de Trabajo Económico, durante la cual se discute la estrategia en este ámbito con la premisa de una “nueva normalidad”, un concepto acuñado por el presidente Xi Jinping para referirse al menor crecimiento de la segunda economía mundial. Tras dos o tres días de deliberaciones saldrán las nuevas metas para 2015.

El establecimiento de un objetivo a batir es una práctica habitual heredada de una fuerte planificación económica. Pero más que un pronóstico para la elaboración de los presupuestos, se ha percibido como el punto a partir del cual se articulan los proyectos políticos. Durante años, los funcionarios han intentando a toda costa cumplir con estos objetivos, aunque eso supusiera disparar la deuda de sus administraciones o hacer la vista gorda en ámbitos como la protección del medio ambiente. En el contexto actual, con todos los indicadores señalando una clara ralentización y con una voluntad manifiesta de cambiar los cimientos de la economía china, se espera que la cifra se rebaje del 7,5% actual al 7% en 2015.

“La tasa que se establezca nos dará una idea de cuál es la prioridad del Gobierno: las reformas o el crecimiento”, dice un informe reciente del Banco Mundial presentado en Pekín. “Una política centrada en la consecución de un objetivo de crecimiento económico ambicioso socavaría la agenda de reformas”, reza el documento. Con toda probabilidad la decisión que se tome no se conocerá hasta el próximo marzo, cuando el primer ministro Li Keqiang la anuncie en el marco de la Asamblea Nacional Popular, el legislativo chino.

“Reducir el objetivo hasta el 7% es una buena estrategia. Si bien supone asumir ciertos costes como la potencial quiebra de algunas empresas o una menor creación de empleo, también nos llevará a una economía más sostenible con una menor necesidad de estímulos en el futuro”, asegura el profesor de Economía Aplicada de la Guanghua School of Management, Zhu Guozhong. Otros analistas defienden, sin embargo, el aumento del gasto público aunque repercuta en un mayor déficit presupuestario, que se ha situado por debajo del 2% durante los últimos ocho años, según estadísticas oficiales.

Distintas recetas para una desaceleración que, según los datos más recientes, podría intensificarse en el último trimestre del año. El lunes se conoció que las exportaciones crecieron en noviembre un 4,7% interanual -muy por debajo del 11,6% de octubre- y las importaciones cayeron un 6,7%. La actividad del sector manufacturero registró el pasado mes su nivel más bajo desde marzo.

Ante este freno, el 22 de noviembre el Banco Popular de China decidió recortar los tipos de interés, algo que no hacía desde mediados de 2012. La medida fue bien recibida por los mercados, que desde entonces hasta la jornada de hoy encadenaron ganancias de forma ininterrumpida. El Índice General de Shanghái se revalorizó un 23% en solamente 11 días de cotización y superó el umbral de los 3.000 puntos. La racha alcista, sin embargo, terminó el lunes tras cerrar con pérdidas del 5,4%. La Bolsa de Shenzhen también ha experimentado un rally similar.

A pesar del desplome del lunes, el director general de Bocom International, Hong Hao, afirma que los estímulos han devuelto la confianza: “los inversores reaccionaron no solamente al recorte de los tipos, sino a las perspectivas de que el Gobierno llevará a cabo más medidas en este sentido, como la bajada del coeficiente de caja de los principales bancos”, asegura. El cumplimiento de estas expectativas dependerá de las decisiones que tomen estos días el reducido grupo de líderes chinos.