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El ‘black friday’ arranca con timidez

Las grandes cadenas se vuelcan con la jornada de descuentos y confían que el fin de semana se animen las ventas. El inicio en Madrid queda deslucido por la lluvia

Una mujer pasa frente a una tienda de la calle Preciados de Madrid
Una mujer pasa frente a una tienda de la calle Preciados de Madrid

El black friday, la jornada de descuentos importada desde Estados Unidos para iniciar la campaña navideña, no dejó ayer en España imágenes de largas colas a las puertas de las tiendas como las de Nueva York. En el centro de Madrid, de hecho, la única cola que aguantaba perfectamente formada bajo la copiosa lluvia era la de la administración de lotería Doña Manolita. Aun así, en el interior de las tiendas sí se notaba algo más de alegría que otros viernes, sobre todo conforme avanzaba la tarde. Las grandes cadenas han puesto mucho de su parte para tratar de popularizar este pequeño periodo de rebajas, que pese a ser desconocido todavía para buena parte de los consumidores, empieza a hacerse un hueco.

En Barcelona más de 400 empresas se suman a la nueva iniciativa de rebajas

Los comercios españoles miran con una mezcla de miedo y esperanza hacia las Navidades. Esta época es la temporada alta del sector, y necesitan que las compras remonten, tras casi cuatro años de vacas flacas. En octubre las ventas minoristas mostraron visos de recuperación, y según publicó ayer el Instituto Nacional de Estadísticas, crecieron un 1% con respecto al 2013. Para consolidar la mejora, el sector se ha subido al carro de los descuentos, que también ofrecen online.

En la calle Preciados de Madrid los comercios se encargaron de recordar que celebraban el black friday. La tienda de ropa Desigual llenó sus puertas de globos negros. La Fnac, empapeló su escaparate. Y El Corte Inglés anunciaba las ofertas sin parar por su megafonía. “Sí se está notando algo en las visitas. Pero hay que darle tiempo, que dura todo el fin de semana”, decía uno de los vendedores de estos grandes almacenes. En la planta de electrónica, la más concurrida junto a la zona de televisores, Marisa González miraba ordenadores con su madre. Trasteaba en el teclado de un portátil Lenovo, a 699 euros en honor al viernes negro. “No es el que venía buscando, pero es el que está de oferta y a lo mejor vale la pena”, explicaba dudosa.

No solo las grandes superficies suman al fin de semana de rebajas. En el barrio de las Letras de Madrid, por ejemplo, un grupo de pequeños comercios ha lanzado una batería de descuentos para todo el fin de semana. “El año pasado ya lo hicimos, y funcionó bien. De momento hoy va entrando gente, a pesar de la lluvia y de que es viernes. Creo que se animará la cosa mañana sábado”, señalaba Laura, la encargada de The Corner, una tienda de ropa de la calle Huertas, que ha decidido descontar el 30% en la ropa. “En general la gente compra poco para Navidad. Es un poco pronto. Yo creo que compran más bien para ellos mismos”, explicó.

En Barcelona también parte del pequeño comercio se sumó al viernes negro. Cerca de 400 establecimientos, desde escuelas de danza a autoescuelas, aplicaron rebajas. Algunas empezaron el día un poco confusas por la novedad. “Sí, sí que hacemos descuentos”, señalaba a las 10 de la mañana a los clientes la dependienta de una zapatería del centro de Barcelona. “Pero todavía no sabemos de cuánto. Estamos esperando el cartel”, se disculpaba.

En la capital catalana incluso algún hotel se sumó, como El Curious, en la calle del Carmen, que aplicó un descuento del 25% en las reservas cerradas ayer. “Estamos contentos. Ya tenemos dos habitaciones más reservadas y solo son las 11 de la mañana”, celebraba el recepcionista.

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