¿Con qué hábitos ahorras en salud?

Si nos cuidamos ahora, no solo viviremos más; también gastaremos menos en el futuro

El ejercicio ayuda a nuestro bienestar.
El ejercicio ayuda a nuestro bienestar.LUCY NICHOLSON (REUTERS)

Ya lo decía la canción, “tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor”. Si en este verso musical la salud está la primera no es casualidad o cuestión de rima, o quizá también, está en primera posición porque sin ella no hay nada más. Cuidarla y mantenerla es tarea nuestra y de gran importancia. Según los datos de la última Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) junto con el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad publicada en 2013 y cuyos datos se refieren a 2011 y 2012, el 75,3% de la población percibe su salud como buena o muy buena.

Sin embargo, esta encuesta revela que hay un aumento de personas que sufren patologías como hipertensión, colesterol o diabetes entre otras. Por lo tanto, llevar a cabo hábitos que hagan cuidar, mantener y ahorrar en salud será una opción acertada de cara al futuro. Además este tipo de hábitos puede también conllevar un ahorro económico que puede resultar interesante.

En cualquier caso y con el objetivo de tener una mayor tranquilidad, contar con un seguro de salud no está de más. Es una forma de estar protegidos y poder tener acceso rápido a un cuadro médico y a un diagnóstico, sin esperas, al menos que incluya las principales coberturas como por ejemplo consultas, gastos no hospitalarios, segundas opiniones…

¿Qué hacer o no hacer para ahorrar en salud?

No al ser sedentario. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) al menos un 60% de la población mundial no lleva a cabo la actividad física necesaria como para obtener beneficios para la salud. La actividad física contribuye a la mejora del organismo y también de la mente. Es una forma de mantener el cuerpo en forma. Dejar de ser sedentario y realizar al menos 150 minutos a la semana de actividad física tal y como recomienda la OMS, es lo ideal para aquellos adultos de entre 18 y 64 años. Ello contribuye a disminuir la probabilidad de sufrir cardiopatías, hipertensión, diabetes e incluso depresión –es un antidepresivo natural - entre otras cosas. Además refuerza el sistema respiratorio y muscular a la vez que se estimula la agilidad mental – activa las conexiones neuronales- y fomenta las relaciones sociales.

Dejar de lado el tabaco y el alcohol. Se trata de hábitos de consumo poco o nada saludables que no benefician al organismo. Repercuten muy negativamente en los órganos y son un factor de riesgo en caso de enfermedades. Además su coste monetario es cada vez más alto por lo que dejar estos hábitos de lado significará un ahorro para el bolsillo importante.

Alimentación. Más de una vez se escucha que hay que mantener una alimentación saludable y equilibrada. Y es verdad, no se trata solo de alcanzar a través de la alimentación el peso ideal, sino que el componente nutricional es muy importante de cara a prevenir enfermedades. Consumir las cantidades adecuadas, que haya variedad en la dieta, seguir un horario regular, presencia de hortalizas y verduras así como beber 2 litros aproximadamente de agua son hábitos que se entienden por saludables.

Descansa y piensa en tu espalda. Si eres de los que pasa muchas horas en la oficina frente al ordenador, adoptar una buena postura en la silla y adaptar debidamente la altura de la pantalla son formas de prevenir lesiones en la espalda. Además el descanso nocturno es muy importante, 8 horas son las que los expertos recomiendan dormir para un descanso óptimo del cuerpo y la mente.

Tiempo para ti. La desconexión y evadirte de la rutina del día a día debe formar parte también de los hábitos cotidianos. Hay que dedicar el tiempo libre a aquello que a cada uno más le guste. Dedicarse tiempo a uno mismo es el mejor modo de obtener esos momentos de relax que en la jornada laboral no se tienen.

Los buenos hábitos tendrán su repercusión a corto y largo plazo. En este último caso, ayuda a prevenir enfermedades futuras, así como el pago a médicos especialistas, medicamentos o los servicios de un fisioterapeuta por ejemplo.

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