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El valor de la figura del aprendiz

José Antonio Hevia, emprendedor de 82 años, cree que la formación dual es clave

José Antonio Hevia, emprendedor asturiano de 82 años.
José Antonio Hevia, emprendedor asturiano de 82 años.

Desde que se levanta (temprano, esté donde esté), José Antonio Hevia, emprendedor asturiano, no para un segundo de atender citas, compromisos y responsabilidades. Nacido en un ya lejano otoño de 1932 en el seno de una familia represaliada durante el franquismo, Hevia supo pronto que la vida no se lo pondría fácil. Hoy es presidente de Ideas en Metal, una empresa con sede en Gijón y dedicada al diseño y fabricación de estructuras metálicas espaciales. Hevia preside una empresa creada por él en 2001 y que destaca por ofrecer soluciones innovadoras y económicamente viables.

“Ese es seguramente uno de nuestros puntos fuertes, puesto que en el diseño y construcción de estructuras espaciales [por ejemplo, cubiertas para instalaciones deportivas o industriales] siempre se ha primado el coste sobre el diseño”. Para conseguir esta ventaja competitiva, la compañía ha sustituido la soldadura tradicional por un sistema de bridas y anclajes. “Además, fabricamos los elementos de la estructura, de una sola pieza, utilizando robótica y rayo láser”, explica.

Ideas en Metal, que facturó 17,4 millones en 2013 —según el registro mercantil— y que prevé un buen repunte este año tras un bache respecto a la facturación de 2012. La empresa vende sobre todo a una docena de países europeos y algunos en Iberoamérica y África; y también hace negocios en India y Estados Unidos.

Llega Hevia puntual a la entrevista. En la mano trae un ejemplar de Pasajes de una vida, la biografía escrita por Juan José Plans que relata su experiencia larga y fructífera. Las páginas del libro, lleno de anécdotas y vivencias, cuentan cómo siendo niño repartía carbón por Gijón o trabajaba de recadero; sus estudios de Maestría Industrial en Gijón, al tiempo que trabajaba de aprendiz, lo que constituye la esencia de la formación dual; o el primer sueldo (oficial) que le dieron, con 14 años, por su trabajo en Fabrica Laviada (600 empleados), dedicada a la producción de utensilios domésticos como cacerolas, pucheros, etcétera. “Creo que fue entonces cuando comenzó, de verdad, mi vocación de empresario. Vi que ese era el camino para ayudar a mi familia a salir de la pobreza”, asegura.

También es en aquellos años cuando José Antonio Hevia se da cuenta de algo para él vital en el desarrollo de una empresa y que ahora echa en falta: la figura del aprendiz. “Yo comencé a trabajar como aprendiz a los 14 años. Creo que a edades tempranas es cuando una persona está más dispuesta, cuando mejor se aprende. Más tarde ya es peor”.

En este sentido, Hevia se muestra esperanzado de que la tantas veces anunciada formación dual acabe por asentarse en España. “Es algo que, con diferentes nombres, se ha intentado aplicar en España desde finales del siglo XIX. En mi opinión, sería la manera perfecta de conseguir que la gente se forme y prepare. Con la competencia que ha traído la globalización, no hay otro camino. Además, debe aplicarse en todos los ámbitos de la empresa. En nuestro caso, aplicamos muchos recursos a la formación de nuestros trabajadores. Para nosotros resulta vital tener empleados que se sientan a gusto trabajando con nosotros, que estén siempre dispuestos a formarse y a mejorar”. Actualmente, Ideas en Metal da trabajo a 206 personas, la mayoría de ellas con contratos indefinidos.

El momento en el que Hevia puede comenzar a llamarse a sí mismo empresario llega en el año 1956. Es entonces cuando funda la empresa Esmena, una compañía especializada en la fabricación de estanterías metálicas. Entonces, como ahora en Ideas en Metal, Hevia pone en práctica la aplicación de la innovación: productos, procesos y organización.

“Para nosotros es algo que resulta fundamental si queremos crecer y ser competitivos. Tenemos nuestro propio departamento I+D+i, en el cual ya hemos desarrollado varias patentes propias. Además, nos han concedido certificaciones en medioambiente, calidad y gestión de la innovación a nivel europeo”. La patente con la que arrancó Ideas en Metal fue la conocida como nudo corazón, para las uniones de las estructuras espaciales. Posteriormente registraron desarrollos de farolas solares y diversos sistemas de tracción mecánica robotizada orientadas también al mercado de la logística.