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Fiat Chrysler se desprende de Ferrari para financiar su reestructuración

Colocará el 10% de la firma de Maranello en Wall Street; el resto lo asigna a sus accionistas

Fotografía de varios modelos de Ferrari en Nankín, China.
Fotografía de varios modelos de Ferrari en Nankín, China.

Revolución en el mundo de los fabricantes de automóviles. El grupo Fiat Chrysler ha anunciado este miércoles que convertirá a Ferrari en una compañía independiente. La multinacional ha justificado esta decisión en la necesidad de centrarse en su negocio más tradicional, concluir la reestructuración y cumplir con la previsión de beneficios incluida en su plan estratégico 2014-2018.

La empresa, que es el principal accionista de Ferrari con el 90% de sus acciones, prevé colocar el 10% del capital de Ferrari en Bolsa, ya que quieren que cotice como una empresa independiente en Nueva York. El resto de su participación se colocará directamente entre los propios accionistas de Fiat, que dejará así de tener el control de la compañía. No está decidido si el valor también se negociará en Europa. Será interesante ver en cuánto se valora a una de las marcas más míticas de la historia de la automoción, la más laureada de los circuitos y cuyos modelos se han convertido en clásicos de las cuatro ruedas. También, en su nueva andadura, la casa de Maranello deberá demostrar en solitario a los inversores que es un negocio viable sin el paraguas de Fiat Chrysler.

Con el dinero que saque de la Oferta Pública de Venta (OPV), Fiat Chrysler captará los fondos que necesita para financiar su reestructuración. Sus acciones están subiendo más de un 14% este miércoles. Fiat es el principal accionista de Ferrari con el 90% de sus acciones. Otro 5% pertenece desde 2005 a un emporio de los Emiratos Árabes y el resto pertenece a Piero Ferrari, hijo del fundador Enzo.

La ruptura de la alianza entre Fiat y la marca de il cavallino rampante era algo con lo que se especulaba tras la fusión con el gigante estadounidense Chrysler. La salida hace solo una semana del presidente de Ferrari, Luca Cordero de Montezemolo, allanó el camino para este desenlace.