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MAR TURRADO / Directora general de Bravo Capital

“Las empresas españolas necesitan capitalizarse”

Mar Turrado, directora general de Bravo Capital
Mar Turrado, directora general de Bravo Capital

Bravo Capital es una entidad dedicada a la financiación de empresas españolas. Se creó a finales de 2013 con una capacidad crediticia de 400 millones, dinero aportado por sus socios fundadores, los fondos estadounidenses JZ Capital Partners y Avenue Capital. Mar Turrado (Vegaquemada, León, 1965) es su directora general.

Pregunta. ¿Qué condiciones pide Bravo para prestar dinero?

Respuesta. Financiamos a empresas de todos los sectores, excepto inmobiliario y financiero. El perfil de crédito varía, pero podemos hacer operaciones a un mes al cero y pico por cierto, o a largo plazo al 7,5%.

P. ¿Cuál es el retrato robot de sus clientes?

R. Una empresa que factura entre 80 y 250 millones de euros, cuyas ventas y resultado de explotación crecen y que ha fortalecido su balance.

P. La banca dice que el crédito no crece porque no hay demanda solvente. ¿Comparte esta idea?

R. Las empresas españolas están muy poco capitalizadas. El ratio de recursos propios sobre activos totales es muy bajo. Eso significa que la demanda de crédito tiene un perfil de alto riesgo, esa es la verdad.

P. ¿Cuánto dinero han prestado ya?

R. Hasta el momento hemos prestado 215 millones. A finales de año habremos colocado lo que resta hasta los 400 millones.

P. ¿Por qué les cuesta tanto a las empresas españolas diversificar sus fuentes de financiación?

La concentración bancaria está restringido muchas líneas de crédito

R. Es una situación curiosa y que no afecta solo a las pymes. En el año 2000 ninguna empresa del Ibex había emitido bonos. Es cierto que el coste de captar recursos en el mercado es mayor que el que tiene la financiación bancaria, pero hay que fijarse en el coste medio, no en el coste por operación. Además, las compañías deberían valorar el poder acceder a fondos en cualquier momento y para eso hay que abrir las vías de financiación. Es un proceso que cuesta interiorizar.

P. En España se suele asociar erróneamente la financiación no bancaria a los fondos buitre. A ustedes, que cuentan con el respaldo de fondos estadounidenses, ¿les cuesta quitarse ese estigma?

R. No es fácil que las empresas te reciban si no eres un banco. Cuando lo hacen quieren oír que les das las mismas condiciones que su entidad. Como hay desconfianza quieren saber cómo financias. En nuestro caso, cuando ven la documentación se dan cuenta de que no somos un fondo buitre ni lo parecemos. Otras entidades ofrecen financiación a largo plazo asumiendo mucho riesgo y los contratos incluyen cláusulas que permiten, en caso de impago, quedarse con las acciones. Cada fondo tiene su función y cuando una compañía tiene una necesidad debe decidir qué opción es la más apropiada. En muchos casos las empresas se han visto abocadas a situaciones complicadas por falta de planificación financiera. Si la tuvieran, no tendrían que recurrir a los fondos buitre. Hay situaciones límite y estos fondos son una buena solución porque permiten que la empresa siga viva y se mantenga el empleo. Las empresas españolas deben capitalizarse y, en algunos sectores, afrontar un proceso de consolidación. ¿Por qué no lo hacen? Muchas veces por su estructura familiar.

P. ¿Hasta qué punto son competencia de Bravo Capital mercados como el MAB o el MARF?

R. No son competencia, hay sitio para todos. Las empresas necesitan diversificar sus fuentes de financiación. No pueden depender solo de la banca; es una estrategia que puede poner en riesgo la continuidad de su negocio si la entidad con la que trabaja decide que no renueva las líneas de crédito a corto plazo. Tienes que tener alternativas para, en caso de que se produzca una situación imprevista, lo más normal en una empresa, cuentes con capacidad de reacción. Cuantas más vías de financiación existan, menor será su riesgo de refinanciación y el que asumen sus financiadores.

Hay desconfianza. No es fácil que una empresa te reciba si no eres un banco

P. La reestructuración financiera ha hecho que pasemos de 45 entidades a solo 15. En determinadas zonas hay un riesgo de oligopolio. ¿Qué consecuencias puede tener este nuevo escenario en la financiación empresarial?

R. Ya las estamos viendo. En muchos casos se han restringido las líneas de crédito de muchas compañías. El 80% de la financiación está en manos de cuatro entidades y éstas tienen que limitar el riesgo por empresa, por sector... Eso hace que a muchas empresas su banco le haya dicho: tengo el 50% de tu deuda y voy a reducir mi exposición hasta dejarla en un nivel donde mi comité de riesgos se sienta cómodo. Esto provoca que muchas empresas no tengan suficiente crédito para crecer, que no puedan financiar sus necesidades de circulante para los nuevos contratos que surgen. En este sentido, que se desarrollen fórmulas alternativas es bueno para las empresas y para la propia banca.

P. En el MAB está el fiasco de Gowex y ahora las dudas rodean a Carbures. ¿Es de fiar la contabilidad de las empresas españolas?

R. En el 99,9% de las compañías los gestores y los propietarios son honrados. Siempre hay algún garbanzo negro, pero no solo en España. Ahí está el ejemplo reciente de Tesco en Reino Unido. Casos aislados de malas prácticas habrá siempre, es inevitable, pero eso no significa que no nos sintamos cómodos con las empresas españolas. Solo hay que tener un poco de cuidado. Proyectos como el MAB o el MARF son fantásticos, aunque siempre hay cosas por ajustar como la idoneidad de los auditores o la composición del consejo de adminitración de las compañías.

P. Fue subdirectora del Instituto de Crédito Oficial (ICO). ¿Qué diferencias hay entre prestar dinero en una institución pública y hacerlo desde un grupo privada?

R. El ICO es un banco estupendo. Es la séptima entidad del país. Con un equipo de solo 300 personas maneja activos por 120.000 millones. Desde el punto de vista de los equipos tan buenos que hay, el espíritu del ICO siempre ha sido más el de un banco comercial privado.