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Manhattan vuelve a apuntar muy alto

La construcción de rascacielos con pisos para ricos en Nueva York se acelera tras el parón de la crisis

Rascacielos en Nueva York.
Rascacielos en Nueva York. C. ALLEGRI (REUTERS)

Nuevos rascacielos copan el perfil de Manhattan, como el One57, el edificio residencial más alto de EE UU, o el 432 Park Avenue, que en breve le batirá en altura. Pero el precio récord se lo lleva el ático de tres plantas que acaba de salir a la venta en el 520 de la emblemática avenida, valorado en 130 millones de dólares (100 millones de euros). El edificio no está ni siquiera en construcción, lo que da una idea de lo caliente que está el mercado de lujo.

La crisis financiera paró de golpe las obras en la ciudad, cuando se cortó de golpe el crédito a los grandes proyectos inmobiliarios y los pudientes que pagan con efectivo dieron un paso atrás para no aparentar ante los que deben ir al banco a pedir una hipoteca. Seis años después de la Gran Recesión, el One57 y el 432 de Park Avenue se imponen sobre el resto mirándolos desde Central Park, incluso a la doble torre de cristal de Time Warner.

El tríplex que estará en lo más alto del 520 Park Avenue no será realidad hasta dentro de tres años, y se espera que su precio supere los 118,5 millones de dólares que piden por tres unidades que se venden a la vez en el Ritz-Carlton. En el plano de este edificio de 54 plantas, el ático tiene una superficie de 1.151 metros cuadrados. En total habrá 31 vecinos, de los que siete vivirán en dúplex de 845 metros, valorados en 70 millones cada uno. El resto lo hará cada uno en toda una planta, de 427 metros.

Será como vivir en una casa suspendida. Y es que en una ciudad donde el único espacio que queda para construir son los parques públicos y algunos garajes, la opción para crecer es hacia arriba. Hay, sin embargo, un límite: los 541 metros de la Torre Uno, que ocupa el vacío de las Torres Gemelas en el World Trade Center y que se espera inaugurar al final de año.La también conocida como la Torre de la Libertad es la estructura más alta del hemisferio occidental. En su caso es un edificio de oficinas.

Hay otros proyectos que toman forma por la ciudad, como la Nordstrom Tower en Midtown. Está llamado a ser el complejo residencial más alto del mundo. Quedará solo un pie (0,3 metros) por debajo de la Torre Uno. Eso si se tiene en cuenta la antena del simbólico edificio que marcará el renacer de Nueva York 13 años después del 11-S.

Su imponente altura batirá los 426 metros del 432 Park Avenue, los 442 metros del One World Tower que se construye en Mumbai y los 422 pies del lujoso Princess Tower de Dubai. Estará también en la calle 57, vecino del esbelto 111W, y en las siete primeras plantas acogerá los grandes almacenes de la cadena que le da nombre. El proyecto, en cualquier caso, no es definitivo y los planes llevan tiempo cambiando.

El principio del fin de la crisis lo marcaron los 88 millones que el magnate ruso Dmitry Rybolovlev pagó hace tres años por el ático del financiero Sandy Welch en el 15 de Central Park West. Ahí es donde viven el actor Denzel Washington o el presidente de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein. Este verano, en los Hamptons, el lugar de escapada de los neoyorquinos más pudientes, se vendió una mansión por 147 millones, el récord en Estados Unidos.

Lo que está sucediendo en Manhattan, sin embargo, no es del todo representativo de lo que pasa en el mercado inmobiliario de EE UU. De hecho, son dos realidades paralelas que van en sentidos opuestos. Hace más de un año que las ventas en general casi no crecen y el alza de precios se moderó a solo un dígito. El negocio hipotecario de los bancos se desplomó hasta caer a la mitad de lo visto en 2011 y 2012, como se está reflejando en sus resultados trimestrales.

Fue cuando salieron a la venta las unidades del One57, con dos áticos por unos 95 millones. La mitad de los apartamentos se vendieron enseguida, con inversores de Europa, Asia y América Latina pagando al contado y sobre plano. Pero el mercado de lujo también muestra sus límites y el 30% de ese edificio sigue vacío.

 

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