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Yellen y Lagarde debaten sobre cómo prevenir la próxima crisis

La presidenta de la Reserva Federal advierte de que en algunos puntos del sistema financiero se está viendo un incremento en la asunción del riesgo

Christine Lagarde, en el centro, junto a Janet Yellen y Michel Camdessus
Christine Lagarde, en el centro, junto a Janet Yellen y Michel Camdessus AP

Janet Yellen y Christine Lagarde, cara a cara. El momento de la conversación entre las primeras damas del mundo de las finanzas no puede ser más oportuno. La presidenta de la Reserva Federal (Fed) se topa con el dilema de qué hacer con los tipos de interés en una situación de lento crecimiento y con la inflación subiendo de golpe. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) le pide que sea clara y que piense en el resto del mundo.

Yellen intervino en un evento organizado por el FMI dedicado a la estabilidad financiera. Acto seguido, mantuvo una discusión con Lagarde. Las dos ya coincidieron por primera vez en la reunión del G20 en Australia. Wall Street no perdió ojo a este nuevo encuentro. Arrancó el segundo semestre con el Dow Jones acariciando el nivel de los 17.000 puntos. Sin embargo, se teme que con su laxitud la Fed esté dando un sustento artificial a los mercados y creando burbujas.

Las dos mujeres más poderosas en la economía global dirigen instituciones opuestas, aunque comparten un objetivo común: garantizar la estabilidad financiera. Es uno de los pilares sobre los que se sustenta el mandato de la Fed, junto a la creación de empleo y el crecimiento económico en un marco de estabilidad de precios. “Seamos realistas, no volveremos a la situación previa a la crisis. La nueva normalidad será diferente”, advirtió la jefa del FMI.

Christine Lagarde fue muy generosa en sus comentarios hacia Janet Yellen. “Tu energía, visión y lucidez ayudan a dar claridad y orden a un mundo muy complejo”, le reconoció. Y en un tono distendido le dijo que tienen más cosas en común que el “color del pelo”. “Nos preocupa el desempleo y la firme determinación de prevenir una crisis futura”, señaló, a la vez que destacó que creen en el consenso sobre la confrontación.

Más allá de los elogios personales y profesionales, Lagarde lleva tiempo pidiendo a Fed que proceda con cuidado a la hora de retirar los estímulos. Se lo volvió a repetir. Su temor es que cualquier movimiento en falso en el proceso de normalización de la política monetaria en EE UU tenga un efecto perverso en los países emergentes, que son los que hasta ahora tiraron de la economía global cuando el motor de las avanzadas gripó.

Yellen es conocida por ser una persona a la que le gusta escuchar, en esa búsqueda constante del equilibrio. Estas conversaciones públicas las utiliza para reforzar el mensaje. La Fed tiene en cuenta lo que le pide el FMI, pero deja claro que actúa basándose en los intereses de su economía. El problema para Lagarde no es tanto lo que dice la presidenta de la autoridad monetaria estadounidense, sino la confusión que crea la opinión de sus miembros.

Riesgo de volatilidad

La presidenta de la Fed expuso en su intervención los límites a los que se enfrentan los bancos centrales a la hora de manejar los instrumentos que tiene a su disposición para promover la estabilidad financiera. Sí admitió que mantener los tipos de interés tan bajos más tiempo del necesario puede llevar a la asunción de riesgos por parte de los actores del mercado. También alertó a los inversores sobre la volatilidad futura de algunos activos, como en el mercado de bonos corporativos o los préstamos apalancados.

Yellen habló de que está detentando que hay un incremento de la asunción del riesgo en algunos puntos del sistema financiero. Pero están muy localizados y no le preocupan con exceso. Por eso considera que en este momento no contempla desviarse de la estrategia actual. En su opinión, es más práctico combatir los excesos del mercado por vía de la supervisión y de más requisitos de capital a la banca. "Los tipos de interés no son la primera línea de defensa", añadió.

La intervención de Janet Yellen se produjo en la víspera de conocerse el dato de paro de junio, que se publica un día antes de lo previsto por la festividad el viernes del Día de la Independencia en EE UU. El indicar de empleo en el sector privado sirvió de anticipo con 281.000 ocupados. La previsión es que se creen 215.000 empleos no agrícolas y que la desocupación quede en el 6,3%, en línea con lo visto en meses pasados.