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Antitumorales de última generación

La empresa vasca Oncomatrix resiente la falta de financiación privada en España

Laureano Simón junto a investigadores de Oncomatrix.
Laureano Simón junto a investigadores de Oncomatrix.

Iniciativas como la de Laureano Simón, fundador de Oncomatrix, muestran que la extinción que muchos pronostican para la investigación en España muy probablemente no llegará. Claro que otros países compiten con unas cartas mucho mejores que las nacionales. “Mis competidores de Estados Unidos, Singapur o China tienen ayudas públicas de las que yo carezco. Aquí, incluso las subvenciones se han convertido en préstamos para las que se piden garantías personales”, se queja Simón, aunque sabe que tener su sede en el Parque Tecnológico de Bizkaia (Zamudio) ha facilitado las cosas. “En el País Vasco, igual que en otras comunidades como Cataluña, la Administración ha puesto en marcha herramientas que facilitan construir un proyecto como éste”, explica el emprendedor, que dice: “En otras zonas de España, hacer algo parecido a lo que estamos haciendo es algo sencillamente de héroes”.

Además, y en opinión de Laureano, a la falta de facilidades públicas para impulsar el desarrollo de empresas que promuevan la investigación y la innovación hay que sumar que “el capital privado en España, con la crisis, se ha vuelto cobarde. Es muy conservador. Por ejemplo, ahora afrontamos una ronda de financiación y, lamentablemente, los cinco fondos capital riesgo con los que negociamos son extranjeros. Y eso que en el País Vasco hay un empresariado abierto a la innovación”.

Oncomatrix se encuentra en un momento vigoroso en su desarrollo. Tras descubrir que las células que rodean un tumor, a pesar de ser sanas, son realmente las responsables de la metástasis, Oncomatrix está desarrollando fármacos dirigidos específicamente contra esas células. “Ya hemos demostrado su eficacia en modelos experimentales y en 2015 comenzaremos con los ensayos clínicos en pacientes”. Sin embargo, Laureano recuerda cómo cuando él llegó al País Vasco en 2000 procedente de Escocia, “donde comencé a investigar y descubrí mi parte emprendedora”, no había nada.

Perfil y proyectos

Laureano Simón es doctor en Químicas (biología molecular), máster en Biotecnología y en Ciencia y Licenciado en Farmacia. Fundó Progenika Biopharma, una empresa de medicina personalizada hoy propiedad de Grifols.

Oncomatrix pretende consolidar diversos productos de diagnóstico vendiéndoselos a hospitales  para poder financiar grandes proyectos de investigación. En 2015 abordará los primeros análisis clínicos con humanos.

“El Gobierno y el empresariado querían desarrollar una industria biotecnológica en el País Vasco, pero no sabían muy bien por dónde empezar. Iniciativas como Progenika, que fue la empresa que montamos entonces, fueron el germen sobre el que creció todo lo que hay actualmente”. Simón reconoce que aquella situación, siendo difícil, “nos dio la libertad para hacer las cosas como creíamos que se debían hacer”.

Oncomatrix es una empresa pequeña, “12 trabajadores, 7 de ellos doctores”, que se ha convertido en una referencia mundial en su campo, al colaborar con numerosas empresas, universidades y centros de referencia tanto de Europa como de Estados Unidos. “Trabajamos con el Institut für Zell Biologie und Immunologie de la Universidad de Stuttgart, el National Jewish Health o el Case Western Reserve Cancer Center, de EE UU, entre muchos otros”, indica el emprendedor.

En su opinión, el secreto está en “reducir al mínimo nuestros gastos estructurales aprovechando al máximo los recursos. Además, desde hace ya años, la industria farmacéutica tradicional comenzó a dividir en fases sus investigaciones y a subcontratar algunas de ellas a empresas especializadas. El cambio de modelo tenía un sentido tanto práctico como económico, puesto que, con esta fórmula, las grandes empresas del sector se siguen asegurando la obtención de patentes, además de abaratar costes de producción trabajando con los que consideran los mejores en cada sector”.

En este esquema, el sistema de trabajo de Oncomatrix encaja como anillo al dedo, “yo soy científico de vocación y empresario de profesión. Mi trabajo consiste en gestionar y planificar una empresa en la que trabajan científicos mucho más listos que yo y que son, cada uno de ellos, de los mejores en su campo. Son personas cuya vocación básica no es investigar para escribir un artículo brillante, que también. Ellos trabajan en el desarrollo de algo que sea utilizable en un hospital y que sirva para tratar a personas que actualmente se están muriendo”. Que es para lo que trabaja Laureano Simón.