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OPINIÓN i

¿Un nuevo Plan para Madrid?

El Avance del futuro Plan General de Ordenación Urbana de Madrid mantiene el modelo de ciudad del vigente de 1997

No parece debidamente justificado ni que el Avance del nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Madrid (PGOUM) responda a lo que cabe esperar de una Revisión de Plan General, ni la necesidad y conveniencia de abordar una Revisión del PGOUM 1997.

Lo primero porque, en contra del análisis de la clasificación del suelo y desarrollo del PGOUM 97 -contenidos en los documentos de Diagnóstico y de la estrategia transformadora reflejada en el Preavance-, el Avance incorpora íntegramente los expedientes de Revisión Parcial del PGOUM 85 y Modificación del PGOUM 97 aprobados el pasado agosto, renunciando con ello a la alteración del modelo de ciudad del plan vigente y no planteándose ni siquiera la reordenación cosmética del diseño de los planes parciales.

En lo que respecta al modelo territorial, el Avance se limita a la transcripción del modelo fragmentario y escasamente sostenible resultante de las actuaciones urbanísticas de la pasada década, ignorando que, aunque un plan general carezca de competencias más allá de los límites territoriales, las reflexiones, propuestas o estrategias contenidas en el Plan (de la ciudad que ostenta la doble capitalidad regional/nacional, que concentra aún un 50% de la población madrileña y en la que se genera de forma directa o externalizada parte importante del PIB regional) serían, cuando menos, un clarinazo ante la manifiesta indolencia y falta de interés de la Administración Regional respecto al tema. Ese posicionamiento del Avance no responde a lo que el artículo 68 de la Ley del Suelo de Madrid entiende por Revisión de un Plan General.

Lo segundo, porque la evolución de la ciudad en la última década, el contexto de crisis económica, la incertidumbre en cuanto a expectativas de recuperación, la atonía del mercado inmobiliario o la inexistencia de estrategias regionales, no definen siquiera un marco en el que abordar un proceso de revisión que merezca tal nombre.

En tiempos de desolación mejor no hacer mudanza o restringirla a las actuaciones imprescindibles y que no condicionen intervenciones futuras de mayor entidad, actuaciones que, con certeza, son abordables mediante instrumentos urbanísticos de menor rango, más ágiles y adecuados, y menos costosos que una Revisión de Plan cuyo campo de actuación se limita además al suelo urbano.

En momentos de mudanza no caben engañosas previsiones

Otorgándoles incluso condición de justificación de las propuestas, el Avance incorpora previsiones de población que, en momentos de mudanza, no resultan ni verosímiles ni convenientes. Prever la formación de 15.000 hogares/año en Madrid, presagiar que ello ha de ser la consecuencia del crecimiento sostenido del PIB, con la contribución de nuevos inmigrantes que no se sabe cuándo vamos a volver a acoger amablemente, (tras el rechazo con el que hoy son recibidos), constituye sin duda un ejercicio de política ficción cuyo manifiesto voluntarismo resulta evidente. Esgrimir tales supuestos en nada ayuda al Plan que se intenta construir.

Aunque no se dice explícitamente, esa serie de supuestos, manifiestos o implícitos, llevarían a que el municipio de Madrid (¿y el entorno metropolitano?) volviera a crecer económicamente a partir de la construcción/promoción inmobiliaria, que desarrollaría las 150.000 viviendas pendientes y que estas se venderían, como lo fueron en los años de la burbuja. Sin decirlo, pareciera que desde el Ayuntamiento de Madrid se está apostando a que ésta se repita.

¿Un Plan para qué? Cuestionada su conveniencia misma, lleva a pensar, como parece insinuarse sin decirlo, que fuera el plan b, de cobertura, ante el rechazo por el Tribunal Supremo, no descartable, del invento jurídico-urbanístico de la Revisión 85- Modificación 97, que se aprobó en agosto de 2013. Pudiera ser la razón última de su elaboración por parte del Ayuntamiento. No parece sin embargo que constituya legitimación aceptable.

Menos que un Plan El enunciado de un Plan de una ciudad- metrópoli, como es Madrid, no puede basarse en explicaciones de por qué no aborda determinados grandes temas. El Plan, si es algo, es del todo. No vale decir que no se cuenta con capacidad decisoria o con competencias en determinados aspectos. El Plan, lo redacte quién lo redacte, es del Ayuntamiento de Madrid. No solo tiene competencias, sino responsabilidades.

Carente de referentes territoriales, supeditado a la aceptación del modelo de ciudad impelido por el Plan del 97, sin un nuevo enfoque transformador creíble, el nuevo Plan que el Avance plantea, no puede ser otro que la confirmación de aquél.

Eduardo Leira es arquitecto y miembro del Club de Debates Urbanos

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