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Cómo acertar al contratar un depósito a plazo

Es básico aprender de los productos financieros para saber cuál nos conviene

Debemos asegurarnos que el producto está garantizado por el FGD

Publicidad de un depósito a plazos.
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El depósito bancario es el producto más buscado por el ahorrador tradicional. Se suele considerar uno de los más seguros, con una buena liquidez y sin complejidades financieras que supongan incertidumbres sobre la rentabilidad u otros aspectos del contrato. En este artículo analizaremos cómo diferenciar un depósito de otros productos de ahorro que nos pueden confundir y qué factores hay que tener en cuenta para elegir uno u otro.

Hay tres variables básicas cuando nos planteamos contratar un producto de ahorro:

  1. La seguridad de nuestro dinero. Tenemos que saber qué pasa con nuestra inversión si el banco es nacionalizado o liquidado, entre otros aspectos relacionados con la seguridad del producto.
  2. La liquidez o capacidad de recuperar el dinero en cualquier momento. Responder a preguntas del tipo ¿puedo sacar el dinero antes de plazo?, ¿tiene un coste recuperar la inversión en cualquier momento? o ¿puedo perder capital si lo necesito anticipadamente? nos ayudará a evaluar la liquidez del vehículo de ahorro.
  3. En último lugar y de forma premeditada, dejamos las variables relacionadas con la rentabilidad. El cliente bancario típico tenía la mala costumbre de preguntar antes por los intereses que por las demás características, tanto o más importantes. La remuneración puede ser fija, variable, conocida o dependiente de un determinado escenario futuro.

La seguridad del depósito a plazo es muy alta, ya que además de la solvencia de la entidad financiera en la que está depositado el dinero, contamos con la protección del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), para los primeros 100.000 euros de un mismo titular en cada banco. En todo caso, analizar la solvencia del banco al que confiamos nuestro dinero es una medida de precaución más que recomendable.

Para estar seguros de que contratamos un depósito a plazo y no otra cosa, sea una participación preferente o un bono estructurado, es importante leer con atención todo el contrato y asegurarnos que menciona que el producto está garantizado por el FGD y el país del fondo en cuestión (puede ser distinto a España, siempre que garantice el mismo importe que el español). Hay otros productos que en este aspecto puntúan muy bien, si bien son muy diferentes en otros apartados al depósito. Por ejemplo, los seguros de ahorro son muy seguros (dada la solvencia de las aseguradoras, superior a la de los bancos por la composición de sus balances), así como los fondos de inversión, cuyos recursos quedan fuera del balance del banco (en caso de liquidación, simplemente se traspasaría el fondo a otro banco depositario).

En cuanto a la liquidez, los depósitos bancarios pueden cancelarse antes del plazo pactado (salvo que el contrato diga lo contrario), sin riesgo de perder capital; en muchos casos hay que pagar una comisión por cancelación anticipada que nunca supondrá perder el capital, solo intereses devengados. Esta comisión es un punto importante a tener en cuenta a la hora de seleccionar un plazo fijo u otro: cuanto menor, mejor. Otros productos, como los fondos de inversión, tienen también una buena liquidez, pero se arriesga capital al vender las participaciones. De hecho, una información muy importante que hay que tener en cuenta, cuando nos ofrecen un fondo de inversión garantizado, es que el capital no se garantiza si queremos recuperar el dinero antes del plazo de la garantía.

En el apartado de la rentabilidad, los depósitos remuneran con unos intereses, periódicos o a vencimiento. Estos intereses pueden ser fijos (caso más usual) o variables, en función de un determinado índice (por ejemplo, el Euribor). La ventaja es que conocemos los intereses que vamos a cobrar desde el mismo momento que firmamos el contrato, a diferencia de otros productos como los bonos estructurados, cuya remuneración o cupones depende de la evolución del precio de varios índices o acciones (si no sube su precio a la vez, no hay cupón).

Para elegir depósitos hay que estudiar los intereses TAE que nos ofrecen, valor que nos permite comparar de forma homogénea. Los más rentables suelen ser los que exigen un importe mínimo determinado (no al alcance del pequeño ahorrador) y con plazos de un año o más.

Aprender las bases de los productos financieros es muy importante si no queremos acabar con un producto que no nos conviene: no es oro todo lo que reluce.

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