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Barclays busca un banco de inversión para vender su filial española

La entidad lleva 40 años en España pero desde 2011 hasta septiembre de 2013 ha perdido 681 millones y acaba de prescindir de los dos principales ejecutivos

Antony Jenkins, consejero delegado de Barclays, en una conferencia en Londres
Antony Jenkins, consejero delegado de Barclays, en una conferencia en Londres AFP

Barclays llegó a España hace justo 40 años, en 1974. Tras años de esplendor y crecimiento (llegó a ser el quinto banco de España y ahora es la mayor entidad extranjera), la crisis le ha golpeado de lleno. Desde 2011 hasta septiembre de 2013, la filial española ha perdido 681 millones. Los directivos de Madrid recibieron ultimatos en 2012 y, dos años después, a Londres parece que se le ha terminado la paciencia y ha decidido saber cuánto podría obtener por su filial.

En 2013 Barclays España inició un cambio de modelo de negocio para centrarse en clientes de alto patrimonio bajo la batuta de Jaime Echegoyen. Sin embargo, en enero pasado este ejecutivo dimitió sin razones aparentes. Hace unos días, Pedro Fernández de Santaella, un histórico que llevaba en la entidad desde 1999, dejó su puesto de consejero delegado de Barclays Capital, el negocio mayorista y de banca de inversión.

Según fuentes del mercado, Barclays ha decidido buscar un banco de inversión para saber cuánto podría ofrecer un competidor por su filial española. En las quinielas se habla de Merrill Lynch y Morgan Stanley como los mejor colocados para este encargo. Algunos ejecutivos creen que si el precio ofrecido no alcanza las expectativas de Barclays, no venderá la filial.

En España, las tres losas de Barclays han sido el negocio inmobiliario, la cartera de deuda y las miles de hipotecas con bajísimos diferenciales 

Según un sondeo muy preliminar, las tres grandes entidades españolas podrían estar interesadas en la parte más rentable del negocio, los clientes de rentas altas. Al Sabadell o Bankinter también podría encajarles este segmento. De los 600.000 clientes activos, solo 100.000 encajarían en el perfil de rentas altas, según datos de la entidad.

Sin embargo, Barclays cree que puede ser más rentable desprenderse de toda su filial: tras los últimos cierres y despidos, tiene 2.819 empleados y 271 oficinas. Barclays España ha concedido créditos por valor de 20.475 millones y depósitos de 13.854 millones. En 2013, el activo total ascendía a 23.162 millones, un 21% más pequeño que al inicio de la crisis. Barclays España es la entidad número 15, solo por delante de Banca March y otro extranjero, Deutsche Bank, entre las entidades más relevantes dedicadas a la banca comercial. Para los actuales clientes, si finalmente Barclays España se vendiera, el único cambio sería que pasarían a trabajar con otra entidad.

Una entidad polémica

Los últimos años han sido muy movidos en esta entidad en todo el mundo, sobre todo por la banca de inversión. Barclays ha estado envuelto en escándalos por la venta incorrecta de bonos estructurados, manipulación del líbor y euríbor, así como las altísimas remuneraciones que recibieron los ejecutivos mientras el banco asumía grandes pérdidas. En 2013 se renovó a todo el equipo directivo y Antony Jenkins se puso al mando. Desde el principio avisó de que prescindiría los negocios que no sean rentables en función del capital asignado. El año pasado tuvo que ampliar capital en casi 15.000 millones por las exigencias del regulador británico.

En España, las tres losas de Barclays han sido el negocio inmobiliario, la cartera de deuda y las miles de hipotecas concedidas con bajísimos diferenciales que ahora no ofrecen margen. El año pasado, Barclays anunció que se desprendía de casi toda su cartera de bonos del Tesoro, cansado de realizar dotaciones.

Ya en 2011, Barclays declaró la mayor morosidad en créditos al sector constructor y promotor. El 58% de los créditos estaban clasificados como dudosos, cuatro veces más que la media de la banca española en aquel año. Aunque ha realizado fuertes dotaciones, Barclays todavía reconoce que tiene 1.560 inmuebles en proceso de adjudicación o desahucio.

Los errores en la crisis han castigado a Barclays, pero los expertos recuerdan que los problemas comenzaron en 2003, cuando pagó 1.140 millones para comprar el Banco Zaragozano, cuyo perfil de negocio no encajaba con el de Barclays. Esta peligrosa base y el afán de crecimiento en tiempos turbulentos, lo han complicado todo.

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