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Pequeñas joyas bursátiles

Las empresas de menor tamaño baten al Ibex 35 por segundo año consecutivo

Patio de operaciones de la Bolsa de Madrid
Patio de operaciones de la Bolsa de Madrid EFE

En la Bolsa española hay vida más allá del Ibex 35. El universo de los valores de mediana y pequeña capitalización es muy heterogéneo y no está exento de riesgos, pero también, si se busca con detenimiento, este segmento de compañías ofrece grandes oportunidades de inversión. En los peores años de la crisis los fondos internacionales no querían saber nada de las empresas españolas y mucho menos de aquellas con menor tamaño. Su menor liquidez y cierto grado de anonimato jugaba en su contra. En los últimos meses, sin embargo, las cotizaciones de esta clase de valores echan humo. En 2013 el Ibex 35 se revalorizó un 21,4% mientras el Ibex Medium Caps ganó un 52.02% y el Ibex Small Caps un 44.29%. En lo que va de 2014 el diferencial de rentabilidad se repite: mientras el índice selectivo cae un 1,13% el indicador de valores medianos mejora un 3.6% por un 14,29% el de compañías pequeñas.

“Hay mucha gente que desconoce la calidad de determinadas compañías que no están en el Ibex. Eso se traduce en unas valoraciones, tanto absolutas como relativas, atractivas en general para este tipo de valores. Es cuestión de tiempo que llegue el dinero a medida que aumente el apetito por el riesgo de los inversores en relación con los activos españoles”, explica José Ramón Iturriaga, gestor de Abante Asesores y cuyo fondo Okavango Delta, donde los valores de menor tamaño tienen un peso importante en la cartera, rentó un 75% en 2013.

Los inversores dieron la espalda a estos valores en lo peor de la crisis

Los valores de mediana y pequeña capitalización que más gustan a Iturriaga son aquellos que, o bien tienen exposición a la reducción de la prima de riesgo, o están vinculados al momento del ciclo de la economía española porque su previsión es que esta supere las expectativas de crecimiento del consenso de mercado. “En el primer grupo de compañías están las aseguradoras, como Catalana Occidente, y los bancos medianos. En el segundo incluiríamos a las televisiones o las hoteleras, que tienen unos costes muy contenidos y a poco que mejoren sus ingresos tendrán la capacidad de generar apalancamiento operativo”, explica.

Iturriaga cree que para invertir en este tipo de valores de menor tamaño hay que tener un conocimiento cercano de los mismos por lo que recomienda hacerlo a través de fondos de inversión. “En cuanto al tema de la liquidez puede ser un problema dependiendo de lo que vayas a invertir, aunque las cantidades que maneja un pequeño ahorrador no son tan grandes como para tener problemas si quiere deshacer posiciones”, indica.

Por su parte, Alfonso de Gregorio, director de gestión de Gesconsult, advierte al inversor de que no se deje deslumbrar por ciertas revalorizaciones y le aconseja que intente realizar una selección exhaustiva de valores. “En los índices de mediana y pequeña capitalización hay mucho chicharro, es decir, compañías de poca liquidez y con gran volatilidad que son las preferidas por los inversores con un perfil más especulador. Son compañías de cara o cruz: si logran una refinanciación o venden un activo su cotización se dispara, pero si las noticias son malas su precio se hunde”, argumenta De Gregorio.

Pese a las subidas los expertos siguen viendo potencial en muchos de ellos

A pesar de esta advertencia, el director de gestión de Gesconsult reconoce que entre las compañías de tamaño medio y pequeño hay un buen número de ellas con balances saneados y con buenas perspectivas de negocio (crecimientos de beneficios anuales próximos al 20%). Las apuestas de Gesconsult son: Cie Automotive, Europac, Tubacex, Acerinox y CAF.

César Sánchez-Grande, analista de compañías de tamaño medio y pequeño en Ahorro Corporación, justifica la subida en Bolsa de este tipo de compañías por el apetito inversor de grandes fondos internacionales “gracias en parte al buen trabajo realizado por estas compañías en cuanto a reducción de costes y a potenciar su presencia internacional”.

A pesar de las subidas acumuladas, este experto sigue viendo recorrido alcista en los valores de este tamaño: “Estas compañías son más de nicho y enfocadas a sectores muy específicos. Además, todavía no hemos visto todo el potencial en cotización de los grandes esfuerzos realizados en materia de costes”. El principal riesgo de estas compañías, según Sánchez-Grande, es la liquidez, ya que es complicado realizar una rápida salida del valor. “En cuanto a las oportunidades pensamos que la principal reside en poder invertir en un determinado nicho de mercado o área geográfica que presente un mayor margen de mejora”.

Los valores españoles de mediana y pequeña capitalización que más gustan a Ahorro Corporación son Cie Automotive, CAF y Miquel y Costas.

El valor de la familia

Muchas de las empresas cotizadas de tamaño medio y pequeño tienen un origen familiar y los miembros del clan siguen teniendo una participación de control en el capital. La forma de gestionar este tipo de empresas suele ser más efectiva que otro tipo de compañías, lo que se refleja en una mejor evolución en Bolsa, como atestigua un reciente estudio publicado por Banca March e IE Business School.

El informe analiza el comportamiento y los resultados de 832 empresas cotizadas —familiares y no familiares— de Alemania, España, Francia, Italia, Reino Unido y Suiza durante un periodo de 10 años. El resultado es que la rentabilidad media anual de las empresas familiares en el periodo analizado fue del 11,61%, mientras que la de las empresas no familiares ha alcanzado un 8,7%.

De 2001 a 2010, las empresas familiares cotizadas más rentables han sido Fuchs Petrolub (Alemania), Faiveley Transport (Francia) y Mulberry Group (Reino Unido). En España, el primer puesto lo ocupa Prim.

De acuerdo con los resultados, el porcentaje de acciones en manos de la familia influye positivamente en la rentabilidad bursátil, aunque esta relación no es lineal. Según el estudio, el “punto óptimo de control familiar” se sitúa en torno al 40%. “El estudio demuestra que cuando se trata de una empresa familiar, lo racionalmente lógico y lo económicamente esperable no sirve, porque estas empresas no toman decisiones en función de un horizonte temporal definido, en términos de resultados semestrales o anuales. Se trata de empresas que son gestionadas con el fin de perdurar durante generaciones”, explica Cristina Cruz, profesora de IE Business School.

Desde un punto de vista sectorial, las mayores diferencias de rentabilidad en Bolsa entre empresas familiares y no familiares se dan en el sector textil. Otro sector donde hay una marcada diferencia es el de la fabricación de productos informáticos, electrónica y electrodomésticos.