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OBITUARIO

Ralph Bahna, baluarte del negocio de los viajes en la Red

Ralph Bahna, baluarte del negocio de los viajes en Internet y fundador de la cadena de hoteles de negocios Club Quarters

La irrupción de Internet fue mayor en el negocio de viajes que en otros sectores. Y en ese mundo, el portal Priceline es uno de los punteros. Ralph Bahna presidió su Consejo de Administración durante ocho años, hasta que se retiró en enero de 2013. El también fundador de la cadena de hoteles de negocios Club Quarters murió el pasado 24 de febrero a los 71 años de edad en su residencia en Manhattan.

Bahna ocupó un asiento en el directorio de Priceline entre julio de 1998 y diciembre de 2012. Vio cómo la compañía se disparó durante la burbuja de las puntocom antes de que se desplomara su valor en la primavera de 2000. Aguantó el derrumbe y salió de la primera crisis tecnológica reforzada, hasta el punto de que sus acciones pasaron a pagarse de ocho dólares a 1.330.

La presidencia de Priceline la tomó en abril de 2004, hace 10 años. Pero no se le considera uno de los grandes innovadores de la industria solo por eso. Masterworks Develoment, la compañía que fundó en 1992, fue la que creó y desarrolló Club Quarters, una cadena de hoteles montada como centros de negocios para los viajeros internacionales que acuden a grandes ciudades.

La carrera profesional de Bahna arrancó en Trans World Airlines, donde introdujo el servicio Ambassador Class para atender a los clientes que no podían entrar en primera clase, pero que querían más comodidades que en la económica. Fue el primero de este tipo en una gran aerolínea y pronto fue replicado por sus rivales, que vieron en la iniciativa una manera de elevar los ingresos.

De TWA a los cruceros

Para la TWA trabajó nada más graduarse. De ahí pasó a dirigir con solo 30 años la filial estadounidense de la británica Cunard Lines, el operador del crucero de lujo Queen Elizabeth 2. Como la aerolínea, era un negocio complicado. Cambió la estrategia y presentó el icónico crucero como un lugar más para pasar unas vacaciones que como medio para cruzar el Atlántico.

Para resucitar el Queen Elizabeth llegó a un acuerdo con British Airways. Los viajes de ida a Europa se hacían en barco y la vuelta a EE UU en el extinguido avión supersónico Concorde. La línea de cruceros se convirtió así en el primer cliente de Concorde. En 1980 se hizo con el cargo de presidente ejecutivo de toda la compañía y a los tres años la fusionó con Norwegian American Cruises.