Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Consejo de Caja Madrid no debatió ni aprobó emitir preferentes

En junio de 2009, Caja Madrid emitió 3.000 millones en participaciones preferentes, un producto similar a las acciones

Afectados por las preferentes durante la protesta del lunes pasado Ampliar foto
Afectados por las preferentes durante la protesta del lunes pasado

En junio de 2009, Caja Madrid emitió 3.000 millones en participaciones preferentes, un producto similar a las acciones. En aquel momento, fue la mayor emisión realizada en España, pero ni se estudió ni se aprobó en el consejo de administración, el máximo órgano de la entidad. Ni siquiera se debatió, según el exconsejero Jesús Pedroche.

Todas las decisiones realmente importantes se tomaban en la comisión ejecutiva, dijeron este martes al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu cuatro exconsejeros de la entidad, José Manuel Fernández Norniella y Jesús Pedroche, ambos del PP, Rodolfo Benito (CC OO) y José María Arteta (PSOE), exalcalde de Móstoles, imputados por la emisión de participaciones preferentes para, supuestamente, ocultar la insolvencia de la caja. Pablo Abejas, exdiputado del PP en la Asamblea de Madrid y ahora subdirector de Economía de la Comunidad de Madrid presidía la comisión ejecutiva.

Coincidencias

Los cuatro consejeros, según fuentes judiciales, han coincidido en que el procedimiento fue el siguiente: en la reunión de abril de 2009, el director general financiero Ildefonso Sánchez Barcoj comunicó la posibilidad de emitir las preferentes por hasta 5.000 millones, según Arteta, aunque al final se quedó en 3.000 millones. En el siguiente consejo, el de mayo, se les dio como hecho que se iban a emitir. “Nunca se transmitió ninguna alarma social”, apuntó Arteta.

Tampoco se les comentó nunca que Caja Madrid tuviera problemas de solvencia. Las preferentes se justificaron, según Arteta, por el impacto de la crisis internacional, tras la quiebra de Lehman Brothers, en septiembre de 2008.

El fiscal Alejandro Luzón preguntó a los cuatro exconsejeros por un informe del Banco de España en el que se alertaba de problemas de solvencia. Una inspección iniciada en marzo de 2009, identificó “unas pérdidas esperadas en un escenario temporal de dos años de 4.983 millones, de los que 3.020 millones corresponderían a acreditados más problemáticos”, y cuyo reconocimiento supondría gran incertidumbre sobre la capacidad de absorción de la cuenta. Los imputados coincidieron en que siempre se les transmitió normalidad. El fiscal preguntó por el bajón de los resultados de 2010 (ganó 180 millones), frente a las de 2009, con 360 millones. Sugirió algún maquillaje, pero Norniella lo negó.