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ANÁLISIS

Mi hermana encontró trabajo ayer

A pesar del dato positivo en la generación de empleo, aún hay algunas luces que esconden sombras

Estoy bastante contento ya que mi hermana volvió a encontrar trabajo ayer. Es un empleo con luces y sombras (temporal, intermitente, con jornada flexible, poco salario), pero trabajo al fin y al cabo. Ya había estado empleada unos días el mes pasado (después de algo más de un año en blanco), también con luces y sombras. Estoy convencido que en breve conseguirá algo más estable o ¿quizás no? Aun así, ella está moderadamente contenta y yo también.

Junto a mi hermana, un buen número de personas (también con nombre y apellidos) han dejado o al menos no han pasado a engrosar (más lo segundo que lo primero) las listas del paro en febrero. Debemos estar moderadamente satisfechos: es el primer dato positivo en febrero desde 2007. Más importante aún, muchos parados, más de 60.000, han encontrado un trabajo (con luces y sombras, como mi hermana) que no tenían hace un año. Creo que también estarán moderadamente contentos.

En segundo lugar, el número de empresas no deja de caer, en especial, las de tamaño medio y grande.

Las evidencias, que ya venían apuntándose en los últimos meses, son claras: algo se está moviendo en la economía española y por ende en el mercado de trabajo. No sube el paro en febrero, no cae el nivel de empleo y en términos interanuales el sistema de la Seguridad Social gana cotizantes por primera vez en más de cinco años. Sin duda buenas noticias, que esperemos se confirmen en los próximos meses.

Sin embargo, las luces esconden algunas sombras sobre la creación de empleo. En primer lugar, más de dos tercios del empleo adicional es por cuenta propia. Al mismo tiempo la variación del régimen general, excluidos los regímenes agrario y del hogar, es prácticamente nula, lo que es ciertamente preocupante. En segundo lugar, el número de empresas no deja de caer, en especial, las de tamaño medio y grande. Ello hace que el empleo creado sea, en general, de menos calidad de lo que solía ser en el pasado. Menor salario, más horas, más flexibles, contrato más inestable. Esperemos que la calidad del empleo pueda recuperarse a medio y largo plazo.

Cada vez hay más contratos a tiempo parcial y menos a tiempo completo.

Los datos sobre contratos también presentan luces y sombras. Luces, en cuanto aumenta el número de contratos firmados en aproximadamente un 15% respecto a lo observado en febrero de 2013. Sombras, ya que todo el aumento de contratos (alrededor de 150.000 contratos más) no se traslada en mayor empleo o afiliación, por lo que es probable que haya aumentado la rotación. Por otra parte, cada vez hay más contratos a tiempo parcial y menos a tiempo completo. De hecho, casi un 32% de los contratos temporales y un 40% de los contratos indefinidos son a tiempo parcial. Estoy convencido de que muchos hubieran preferido un contrato a tiempo completo. Aun así, están moderadamente contentos: tienen un trabajo y en los tiempos que corren ello no es poco.

Esperemos que cuando el ojo del huracán se haya alejado definitivamente, las tendencias positivas del mercado de trabajo se confirmen y más gente pueda acceder a un empleo, si es posible en mejores condiciones. Hay que darse prisa, cada vez hay más gente sin prestaciones y eso si que no debemos permitirlo.

Sergi Jiménez-Martín, Universitat Pompeu Fabra e Investigador de FEDEA.