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OBITUARIO

Climent Guitart, padre de la estrategia turística española

El hotelero de Lloret de Mar (Girona) elaboró los primeros planes del sector en 1982

Hijo de una de las primeras sagas de hoteleros, Climent Guitart (Puigcerdà, Girona, 1951) fue también uno de los precursores de la ordenación y la profesionalización del que durante más de medio siglo ha sido el sector económico clave para España: el turismo. Apegado al negocio desde niño y forjado en la consultoría, dirigió la elaboración de los primeros planes estratégicos de turismo de España entre 1983 y 1985, cuando Francia era el único país del mundo que trazaba las líneas maestras de esa actividad. Climent falleció la madrugada del pasado jueves a los 62 años tras una larga enfermedad.

El apellido Guitart está inequívocamente vinculado a la localidad de Lloret de Mar, que fue la primera meca del turismo español. En esa población de la Costa Brava, que hasta principio de los noventa tenía más camas hoteleras que la ciudad de Barcelona, la familia Guitart abrió su primer hotel en 1957. A la par que alemanes, británicos y franceses abarrotaban las playas de Lloret en la década de los sesenta, Guitart empezaba una brillante carrera universitaria en la que constan una licenciatura en Ciencias Empresariales, un máster en Dirección de Empresas en Esade y un doctorado en Economía y Derecho del Turismo en la Universidad de Aix-Marseille III, entre otros títulos.

Convencido de la necesidad de la formación continua, su entorno cuenta que ya a los 50 años decididó seguir un máster en la Universidad de Harvard. Durante cinco años, cada mes de marzo paraba en su actividad para realizar esos estudios, que decía que habían servido para darle una visión global del negocio hotelero.

Su primera etapa profesional estuvo ligada a la consultoría y a la docencia en el Centro de Estudios Técnicos de Turismo de Barcelona. En esos años se dedicó a estudiar la concentración hotelera en España, los precios de los paquetes turísticos y el papel de los operadores internacionales. Con todo ese bagaje, fue llamado por el primer Gobierno de Felipe González a elaborar los planes estratégicos de España, que se convirtió en uno de los primeros países en orientar la promoción a unos objetivos marcados.

La muerte repentina de su padre hizo que a los 31 años tuviera que asumir las riendas de la cadena. Enseguida puso la primera piedra de su expansión, con establecimientos en Almería y Marbella para luego salir del sol y playa y adentrarse en el concepto de hotel urbano en Barcelona. En esa época Guitart también se embarcó en dos proyectos que dieron un resultado más bien discreto: la presidencia del Poble Espanyol de Montjuïc y del centro comercial Maremàgnum, ambos en la capital catalana.

La salida al exterior llegaba en los años noventa. Junto con la ONCE y la Banca Mora se lanzó al mercado cubano, donde la cadena llegó a tener directa o indirectamente el 7% de la oferta hotelera. Allí asumió la gestión de tres establecimientos: el Habana Libre, en La Habana; el Paradiso-Puntarena, en Varadero; y el Cayo Coco, en ese islote. Allí conoció a Fidel Castro, al que consideraba un gran conversador. Uno de sus últimos proyectos se llevó adelante en 2006 cuando se alió con varias empresas del juego, entre ellas la familia Lao, para hacerse con el Casino de Lloret.

Pese a su enfermedad, Guitart estuvo siempre implicado en Lloret, donde presidía varias entidades. Su preocupación era atraer inversiones que evitaran que el peso turístico catalán escapara al sur tras la llegada del complejo Barcelona World. No ansiaba otro complejo de esas características, sino proyectos que relanzaran la imagen de Lloret. Así lo resumía hace medio año: “El turismo es un todo”.