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El Tío Sam abandona General Motors

El contribuyente estaounidense pierde 11.000 millones de dólares en el rescate del mayor fabricante de coches del país norteamericano

El logo de GM, en una sede en Roswell. Estados Unidos.
El logo de GM, en una sede en Roswell. Estados Unidos. AP

General Motors ya camina sola, cuatro años y medio después de declararse en suspensión de pagos y tras tres de su retorno a Wall Street. El Tesoro de EE UU acaba de formalizar la venta del último paquete de acciones en el mayor fabricante de Detroit, con un saldo negativo final para el contribuyente estadounidense próximo a los 10.500 millones de dólares (7.700 millones de euros). La inversión total que hizo el Tío Sam se acercó a los 49.500 millones de dólares (más de 36.000 millones de euros).

La Administración estadounidense ya anunció días atrás que tenía previsto vender el 2,2% del capital que controlaba en General Motors antes de acabar el año. Ahora ejecuta la operación, con la que recauda otros 1.200 millones de dólares. Cuando se produjo el rescate de la multinacional, llegó a tener 912 millones de acciones. La venta de los últimos títulos se anunció a los pocos minutos de cerrar Wall Street, con las acciones de GM cambiándose a 40,9 dólares la unidad, en máximos desde que volvió al parqué.

El Tesoro se apoya más en los empleos salvados con el rescate que en el lado negativo en la inversión, que equivale a la quinta parte de lo que se inyectó. "Si no hubiésemos actuado, el coste habría sido sustancial, en términos de empleos perdidos, pérdida de ingresos fiscales y menor producción económica", insisten desde el departamento de Jack Lew. Para GM significa quitarse el estigma de la intervención pública.