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EE UU rescata la norma que pone límites a los riesgos de los bancos

La ‘regla Volcker’, que restringe las inversiones especulativas, se vota este martes

El secretario del Tesoro, Jack Lew.
El secretario del Tesoro, Jack Lew. Bloomberg

El cerco regulador se estrecha en torno a los grandes bancos de Wall Street. Las agencias federales que controlan el negocio del sector financiero votan este martes la conocida como regla Volcker, la norma que pretende limitar al máximo las inversiones especulativas que las entidades pueden hacer con su propio dinero y que aspira a reducir las actividades de riesgo que pueden afectar al cliente. El presidente de EE UU, Barack Obama, propuso la norma en enero de 2010. Ha llevado cuatro años afinar el texto definitivo que se someterá a votación, tras una negociación muy tensa. El lobby bancario presionó para frenarla, porque teme que reduzca sus beneficios.

La regla Volcker da poderes a los reguladores para evitar que los bancos especulen utilizando los depósitos garantizados y otros fondos de sus clientes. El Tesoro de EE UU quería que esta pieza central de la reforma financiera Dodd-Frank estuviera finalizada para final de año para dar mayor protección a la economía frente a los riesgos que asumen los bancos. Entre las firmas potencialmente más afectadas se encuentran Goldman Sachs, Morgan Stanley y JP Morgan, las más poderosas en el negocio de la banca de inversión. Fue precisamente el fiasco que protagonizó JP Morgan con una inversión estructurada con deuda europea la que volvió a dar vida a la controvertida regulación en honor del expresidente de la Reserva Federal (Fed, banco central estadounidense).

Como señaló recientemente el miembro del consejo de gobierno de la Fed Daniel Tarullo se diseñó la regla Volcker para que el incidente de la ballena de Londres —el caso por el que JP Morgan hizo perder a sus clientes una cantidad millonaria por operaciones controvertidas— no vuelva a suceder. El borrador original, explicó el encargado de la regulación en la Fed, se habría quedado corto a la hora de prevenirlo. Pero en su redacción final, asegura, contempla términos de procedimiento que impiden estas apuestas.

Desde Lazard apoyan la idea de la regla Volcker, consideran que es bueno reducir el riesgo que asumen los bancos porque hará el sistema más seguro. Pero ven un problema en el tamaño de la normativa, que necesita centenares de páginas para detallar qué pueden y qué no pueden hacer los bancos.

Los reguladores no empezarán a aplicar la nueva regulación hasta 2015, lo que daría un año de margen a los bancos para ajustar sus negocios. Un proceso que ya está en marcha, porque en Wall Street se daba por hecho que iba a pasar. Goldman Sachs se ha desprendido de una filial con esa actividad. También se están anticipando Morgan Stanley y UBS, que reducen apuestas más arriesgadas para ajustarse a la regla Volcker. Los expertos creen que será complicado diferenciar qué se considera una actividad que solo beneficia al banco de operaciones con el dinero de clientes, diseñadas para reducir sus riesgos.

Otro de los aspectos de la norma se refiere a la remuneración de los agentes financieros que realizan estas operaciones, que deben evitar premiar o incentivar la asunción de un riesgo excesivo que puede ser destructivo para la entidad. Pero también en este punto, el lenguaje es vago para evitar que afecte a la manera en la que el banco compra y vende activos en nombre del cliente.

Jack Lew, secretario del Tesoro de EE UU, dedicó un discurso el jueves a exponer los pasos dados en la reforma. Aún está en el aire qué va a pasar con el concepto “demasiado grande para quebrar”, que se utilizó para salir al auxilio de Bank of America, AIG y Citigroup. Al limitar el apetito de los bancos por el riesgo, la regla Volcker debería frenar su crecimiento. Pero no está dicho que vaya a resolver plenamente ese dilema, porque la nueva legislación no está diseñada para conseguir reducir el tamaño de las entidades. Eso podría hacerse con una versión más moderna de otra norma; la Glass-Steagall, que fue presentada hace unos meses para separar la actividad comercial de la banca de inversión.

Lew también señaló que hacen falta más medidas a escala global. De hecho, una de las críticas más sonadas contra la regla Volcker es que crea desventaja a los bancos de EE UU frente a sus rivales extranjeros. “Presionaremos a reguladores en Europa y Asia para que igualen nuestras normas”, dijo.

El secretario del Tesoro cree que las grandes financieras son ahora más seguras que hace tres años, cuando empezó a aplicarse la reforma financiera. Eso, en principio, significaría que es más improbable que el dinero del contribuyente se destine a rescates de bancos. Pero EE UU presionará al G20 en febrero para que no se diluya todo este esfuerzo.