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OPINIÓN

Crisis ‘versus’ recesión

El Banco de España ha publicado su estimación para el tercer trimestre con una décima de crecimiento. Las economías tienen inercia, por lo que lo más probable es que en el próximo trimestre el crecimiento sea igual o ligeramente superior. La convención dice que hay que tener dos trimestres consecutivos para determinar un cambio de fase cíclica. Por lo que, lo más es probable que haya terminado la doble recesión que comenzó en el verano de 2011.

Pero la convención también exige que el ciclo tenga una duración mínima de cinco años. Por esta razón, los crecimientos que registró el PIB en 2010 también determinaron el final de la recesión, pero no el final de la crisis. La economía volvió a recaer en pocos trimestres y seguimos en la misma crisis que comenzó en 2008.

Las exportaciones han moderado significativamente su crecimiento el pasado trimestre, pero las importaciones han vuelto a caer y el sector exterior explica el crecimiento. La demanda interna sigue en recesión con la misma intensidad que en el segundo trimestre. No obstante, el consumo privado y la inversión se han estancado y el consumo público corrige el atípico crecimiento del segundo trimestre. Nuestras cuentas públicas tienen tantas correcciones y estiramientos que es posible que nadie en España sepa ya cuál es verdaderamente nuestro déficit público.

Hacen falta medidas para intensificar esta débil recuperación

La principal cicatriz que ha dejado la crisis es la destrucción de empleo, hemos perdido casi el 20% de los puestos de trabajo que había en 2007, y este jueves conocimos la Encuesta de Población Activa, el principal indicador de nuestro mercado de trabajo. El fin de la recesión ha permitido una tímida creación de empleo. Pero todo el creado es estacional, se concentra en el sector servicios, en jóvenes, principalmente mujeres, con contratos temporales y en las comunidades de la costa mediterránea. Lo que cuenta el sector hotelero es que la crisis en Egipto ha permitido retrasar la temporada de turismo extranjero hasta septiembre y el nacional ha dejado de caer.

Pero el resto de sectores ha seguido perdiendo empleo. Preocupante, la destrucción en la industria que acumula una caída del 6,5% anual. La mecánica del ciclo empieza por la exportación, le sigue la inversión y la creación de empleo y por último el consumo. Las exportaciones crecen con mucha menos intensidad que en 2009 y la producción industrial ha dejado de caer. Pero para corregir la brutal destrucción de empleo del último año y medio debería estar creciendo a tasas de dos dígitos para activar el ciclo de creación de empleo.

Aquí es donde el discurso optimista y triunfalista nos aleja de la salida del túnel de la crisis. Lo normal es que en Europa se estuvieran encendiendo las luces de alarma por la intensa apreciación del euro en los últimos meses. Pero como Europa y España van bien, un euro a 1,38 contra el dólar no es ningún problema.

La otra parte preocupante son los efectos inesperados que suelen tener todas las reformas laborales. El pasado trimestre se han destruido 146.300 empleos asalariados con contrato indefinido y se han creado 169.000 con contrato temporal. Es preocupante por el futuro que les espera a esas personas que han perdido el empleo, muchos de ellos mayores de 50 años. Pero también porque anticipa que la mortalidad empresarial continúa. Una de las principales causas de mortalidad empresarial es la restricción de crédito y también sigue en su máximo apogeo. Los bancos comienzan a publicar resultados, el crédito les sigue cayendo con fuerza, la rentabilidad de su negocio bancario tradicional ha desaparecido y solo ganan dinero especulando con deuda pública.

Habría que crear ahora un banco malo para las hipotecas con problemas

De nuevo la obsesión por generar confianza es perjudicial. Lo normal era reconocer que el rescate bancario ha fracasado en su objetivo de estabilizar el crédito y tomar más medidas. Con casi un 20% de destrucción de empleo es fácil anticipar que la morosidad hipotecaria crecerá con fuerza en 2014. Habría que crear otro banco malo para hipotecas y tomar medidas para estabilizar el crédito a pymes. Pero tenemos que salir del rescate y no toca.

En 2014 el ciclo en centro Europa tiene bases sólidas para continuar su recuperación. En la periferia está todo por resolver y depende de decisiones políticas. Por lo tanto, la incertidumbre sigue siendo elevada y el riesgo de otra crisis financiera como la que provocó la quita de Grecia en 2011 y la recaída en la recesión es elevado. Contamos que el dinero entra por todas partes, pero entre enero y julio de este año el 90% del aumento de la deuda pública la ha comprado la banca española.

El sentimiento de los inversores ha mejorado después del verano pero la historia de las crisis de deuda nos enseña a no confiar en los flujos de capital golondrina. Nuestro déficit público primario es superior al 3% del PIB y no se ve en el horizonte un crecimiento del PIB superior al coste de financiarla. La deuda sigue en una senda insostenible y en el filo de la navaja.

Conclusión, que la economía haya dejado de caer y de destruir empleo es una buena noticia. Pero debería ser un incentivo para tomar medidas para aumentar la intensidad de la recuperación que sigue siendo muy débil, como en 2010. El ser humano suele tropezar con la misma piedra, pero conviene no enamorarse de ella.