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CANADÁ INDÍGENAS

Temor a una crisis entre indígenas y Canadá tras violentos enfrentamientos

El relator especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, James Anaya. EFEArchivo Ampliar foto
El relator especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, James Anaya. EFE/Archivo EFE

El temor a una crisis abierta entre indígenas y las autoridades canadienses continúa a pesar de que la calma regresó hoy a Rexton, en el este del país y escenario de violentos incidentes desde que el jueves la policía se enfrentara a decenas de indígenas.

Hoy, los indígenas -que llevan semanas acampados en las afueras de Rexton en protesta por la exploración de "shale gas", o carburante no convencional (gas de esquisto), con la técnica de fractura hidráulica ("fracking") declararon por boca de uno de sus líderes que son "gente pacífica" y lo que buscan es "proteger la tierra".

El jueves la escena fue radicalmente distinta, cuando la policía intentó dispersar con gases lacrimógenos a decenas de indígenas de la tribu elsipotog que bloqueaban la entrada a las instalaciones de la compañía SWN Resources, que está explorando en la región en busca de "shale gas" mediante el "fracking".

Esta controvertida técnica ha sido condenada por grupos ecologistas por los daños medioambientales que ocasiona.

La protesta se convirtió rápidamente en una batalla campal en la que los indígenas, armados con cócteles Molotov, se enfrentaron a los policías canadienses, que utilizaron balas de goma para dispersar a los manifestantes.

El enfrentamiento se saldó con 40 detenidos y cinco coches policiales destruidos por el fuego. Pero la policía también dijo que los manifestantes al menos realizaron un disparo con arma de fuego.

Desde entonces, ha aumentado la tensión en la provincia de Nueva Brunswick, donde se encuentra Rexton.

Ayer, un pequeño grupo de manifestantes se apoderó del vehículo y equipo de una cadena de televisión local y amenazó a un periodista. El vehículo y el equipo fueron recuperados más tarde.

En otras localidades de Nueva Brunswick hoy se estaban produciendo manifestaciones en apoyo de los indígenas "elsipotog" y de los 40 manifestantes detenidos el jueves que continúan en prisión.

A pesar de la calma que parece imperar hoy en Rexton, las imágenes de agentes de la Policía Montada apuntando con sus rifles de precisión a indígenas, coches policiales incendiados y manifestantes ataviados con ropas paramilitares han recordado los enfrentamientos en la localidad quebequesa de Oka en 1993.

Entonces, otra protesta indígena derivó en un peligroso enfrentamiento entre representantes de la etnia "mohawk" y el Ejército canadiense en el que murió una persona y que amenazó con generar una crisis en todo el país.

Esta vez los temores de un enfrentamiento generalizado en todo el país están alimentados por el creciente movimiento de oposición de jóvenes indígenas, bajo el lema "Se acabó el no hacer nada", que surgió de forma espontánea el año pasado como protesta por la situación de los aborígenes canadienses.

La población indígena canadiense, cifrada en más de un millón de personas, sufre las peores condiciones de vida del país, con los mayores índices de desempleo, pobreza, violencia doméstica, drogadicción, problemas sanitarios y encarcelamientos.

La semana pasada, el relator especial de la ONU para los derechos de los pueblos indígenas, James Anaya, criticó la situación en que viven los indígenas canadienses y advirtió de que el país afronta "una crisis" indígena.

"Con todo lo que he aprendido, la única conclusión posible es que Canadá se enfrenta a una crisis respecto a la situación de los pueblos indígenas", indicó Anaya, profesor de derechos humanos y política de la Universidad de Arizona (EEUU).

Mientras, cada vez voces en el país demandan que Canadá reconozca que sus políticas hacía los indígenas equivalen a un genocidio, especialmente por lo acontecido durante décadas en las llamadas escuelas residenciales por las que fueron forzados a pasar centenares de miles de niños indígenas, en lo que es denunciado como parte de un proceso de borrado de su identidad cultural.

Bernie Farber, exdirector del Congreso Judío Canadiense, y Phil Fontaine, exjefe de la Asamblea de Primeras Naciones de Canadá, afirmaron la semana pasada que "es claro que la política del primer primer ministro canadiense, John MacDonald, de dejar que los indígenas se murieran de hambre" para conquistar el oeste, cumple los criterios de genocidio de la ONU.