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España queda al margen de las grandes obras de energía europeas

Bruselas deja fuera a París y a Madrid del objetivo que en 2020 deberán cumplir el resto de la UE: importar de sus vecinos el 10% de la energía consumida

Torres de alta tensión cerca de Caen (Francia).
Torres de alta tensión cerca de Caen (Francia). Afp

La ocasión parecía de las grandes. El comisario europeo de Energía, el alemán Günther Oettinger, estaba a punto de presentar en Bruselas la primera lista en la que se detallan los proyectos de redes de energía transfronterizas que Europa considera prioritarios para los próximos siete años. Aunque ninguna de los dos centenares y medio de obras tiene asegurado que vaya a recibir dinero europeo, hay 5.850 millones de euros dispuestos para vencer las reticencias de los inversores.

Pero España pasó sin pena ni gloria. El mapa europeo con las megainfraestructuras energéticas, repleto de rayas en países nórdicos y centroeuropeos, aparecía casi intacto en la Península Ibérica. Entre los 248 proyectos de interés común, la quinta potencia de la UE solo cuenta con seis. Algunos de ellos con una importancia bastante limitada y otros ya prácticamente acabados.

“Sorprende la falta de ambición del proyecto. Las obras proyectadas para España se quedan cortas”, resume el expresidente de Red Eléctrica de España y exministro socialista Luis Atienza. Una de las grandes aspiraciones de este programa es lograr que en 2020 cada uno de los Estados de la UE pueda importar de sus vecinos un 10% de la energía que consume. Pero, como admitió el comisario Oettinger, solo dos miembros de la UE saben ya que no van a alcanzar, ni de lejos, ese objetivo con el que se trata de impulsar un mercado paneuropeo: España y Francia.

España tiene ahora una capacidad de interconexión que ronda los 1.400 megavatios. Si se suma lo que aportará una de las obras incluidas en el listado europeo —la línea que Santa Llogaia y Bescanó, proyecto que se halla en un avanzado estado de construcción—, esta capacidad se duplicará hasta los 2.800. Pero el objetivo de poder importar un 10% queda aún muy lejos. Si se toma como referencia la potencia instalada —unos 100.000 megavatios— está a una distancia sideral; pero si la referencia es algo más modesta —la demanda en punta, en torno a 45.000 megavatios—, la capacidad se quedará cerca del 5%. Es decir, se quedaría justo a medio camino de la meta que Europa fija para el resto de países.

“Sorprende la falta de ambición del proyecto español”, dice Luis Atienza

¿Por qué España sale tan mal parada en el reparto de obras? Fuentes comunitarias se quitan responsabilidad y aseguran que en Bruselas se han limitado a reflejar las peticiones que presentaban los Gobiernos. Si España no tiene más es o bien porque su Ejecutivo no ha mostrado voluntad política o bien porque no se ha puesto de acuerdo con Francia para presentar proyectos susceptibles de ser incluidos. Pese a ello, el ministro de Industria, José Manuel Soria, insiste en sus discursos en la importancia de impulsar la interconexión de las redes de energía en España.

“El limitado número de líneas internacionales españolas que hay en el listado de la Comisión Europea refleja la escasez de proyectos presentados por las autoridades nacionales”, sintetiza Georg Zachmann, experto en energía del think-tank Bruegel. Consultado por este periódico, el Ministerio de Industria no ha dado su versión.

“Seguimos muy lejos de un objetivo que es básico para España. Debido al exceso de capacidad de nuestro sistema, lo más útil y rentable sería construir interconexiones potentes con Francia en los próximos años. Es el gran objetivo estratégico del sistema eléctrico español en el medio y el largo plazo”, señalan fuentes del sector. Otras fuentes que prefieren mantenerse en el anonimato atribuyen el bajo número de propuestas remitidas por las autoridades francesas y españolas a la reticencia de algunos de los sectores implicados a impulsar una mayor integración de los dos mercados. “No están especialmente interesados en fomentar las exportaciones a Francia de renovables a precios bajos. La industria española prefiere beneficiarse de los bajos precios del mercado mayorista doméstico, mientras que las empresas de servicios francesas están interesadas en evitar encontrarse en su frontera con una segunda Alemania que inunde el mercado con electricidad barata procedente de renovables cuando brille el sol y sople el viento”, añaden estas fuentes.

La interconexión debería ser el gran objetivo estratégico, según los expertos

El proyecto paneuropeo de un mercado integrado de la energía pasa por el listado que ha elaborado la Comisión a propuesta de los Estados miembros. Estar incluido en él no asegura recibir financiación europea, pero sí da garantías de que el proyecto se beneficiará de unos procedimientos agilizados de concesión de licencias y mejores condiciones reglamentarias. Además de estas ventajas administrativas, podrán acceder a la ayuda financiera de 5.850 millones del programa Conectar Europa para las infraestructuras energéticas para el periodo 2014-2020. La Comisión confía en que este marco presupuestario sirva para acelerar las obras y hacerlas más atractivas a ojos de los inversores.

Además de dar un empujón a la integración de los mercados energéticos europeos, se persigue diversificar sus fuentes, contribuir a poner fin al aislamiento energético de algunos Estados y permitir a la red absorber mayores cantidades de energías renovables, reduciendo así las emisiones de CO2.

La lista incluye 140 proyectos para transporte y almacenamiento de electricidad, un centenar de proyectos para el gas y algunos más referentes al petróleo y a las redes inteligentes. Los que servirán para mejorar la red española son los siguientes: la interconexión eléctrica de 360 kilómetros y 2000 MW de capacidad entre el País Vasco y Aquitaine (Francia) a través del Golfo de Vizcaya (que deberá estar completa y operativa en 2020); un nuevo tramo de interconexión eléctrica terrestre de 40 kilómetros y 400 kW entre Santa Llogaia, Ramis y Bescanó (Girona) (2014); un nuevo gasoducto de 1.184 kilómetros entre España y Francia a través de Le Perthus (2020); la central de transformación de la subestación vasca de Arkale para aumentar la capacidad de la línea de interconexión entre Arkale y Argia (Francia) (2016); la interconexión eléctrica de 162 kilómetros entre Bearíz-Fontefría (Orense) y Vila Fria-Vila do Conde-Recarei (Portugal) (2016); y la extensión del gasoducto entre Zamora y Portugal (Celorico da Beira y Braganza) de 310 kilómetros y capacidad prevista de 142 GWh/d (2018).

Bruselas-eléctricas; segundo asalto

La reunión de la semana pasada en la que los diez máximos directivos de los gigantes del sector eléctrico cargaron contra la política energética europea promete tener su segunda parte. El comisario de Energía, Günther Oettinger, anunció el pasado lunes que se reunirá con los consejeros delegados de las empresas y con los ministros del ramo en los que estas compañías tienen su sede. Fuentes comunitarias aseguran que es probable que finalmente este encuentro no se produzca en los próximos días, pero que tendrá lugar tarde o temprano.

Los directivos de los diez gigantes energéticos —entre ellos Ignacio Sánchez Galán de Iberdrola y Rafael Villaseca de Gas Natural-Fenosa y los máximos responsables de GDF-Suez, E.ON, Enel, ENI o RWE— reclamaron la semana pasada en Bruselas una rectificación en la política de la UE, ya que de lo contrario no garantizan la seguridad de suministro y podría aumentar el precio que pagan los consumidores. Oettinger admitió que algunas de estas críticas están justificadas. “Queremos completar el mercado interno. Pero hay una serie de políticas energéticas nacionales que van en sentido contrario”, aseguró.