EXPATRIADOS POR LA CRISIS | ALEMANIA

“Un paraíso laboral, pero mejor con contrato desde España”

Saber alemán es imprescindible para conseguir un buen empleo. Las pistas de los expatriados españoles para quienes quieran seguir su camino ¿Vives en Alemania? Cuenta tu experiencia a otros y todo lo que les pueda resultar útil Escríbenos a expatriados@elpais.es o utiliza el hastag #trabajarenAlemania

Españoles expatriados en Alemania.
Españoles expatriados en Alemania.

He aquí las recomendaciones y testimonios de los emigrantes españoles en Alemania

Claudia López Pedreño

Tengo 27 años y soy de un pueblo de Alicante, Pilar de la Horadada.

Acabé la carrera de Ciencias Políticas en 2009 cuando la crisis ya apretaba. Gracias a una beca del Ministerio de Asuntos Exteriores pude cursar un Máster en Polonia. Cuando acabé, empecé a echar CV en España y en casi todos los países de Europa.

Claudia López en Alemania.
Claudia López en Alemania.

A los 15 días de echar el primer CV, recibí una oferta para realizar prácticas en un think-tank en Bonn y puse rumbo a la antigua capital federal a orillas del Rin. Estuve trabajando un año en un entorno complicado ya que era la única extranjera en el equipo y no hablaba nada de alemán.

Después de esa experiencia, conseguí trabajo en una consultora en Berlín en la que llevo desde entonces y en la que el idioma no ha sido un problema porque somos todos expatriados.

Yo me considero afortunada porque no he llegado a estar en el paro y pude encontrar alojamiento pronto. Sin embargo, Alemania no es el paraíso laboral que nos quieren hacer ver a los españoles. Es difícil encontrar trabajo sin dominar el alemán y sin una ingeniería bajo el brazo. Conozco muchos españoles que han venido a probar suerte y han acabado marchándose después de 3 ó 4 meses porque sólo han encontrado trabajos precarios y mal pagados (minijobs), o directamente nada.

Además, encontrar piso, al menos en Berlín, es casi una odisea. La mayoría de propietarios piden contratos de trabajo estables, fianzas o avales bancarios, y referencias, por lo que la situación se complica mucho para los recién llegados. Es muy normal ir a visitar un piso y encontrarte a 15 personas más que lo quieren.

En general, los alemanes son amables y educados pero es difícil llegar a tener confianza con ellos. Y tienen un respeto por las reglas que choca mucho a los españoles. No hay nada más que ver el metro de Berlín, donde no hay tornos para entrar para agilizar el paso y porque se supone que todo el mundo es responsable y paga (2,60€ el billete sencillo).

Yo recomendaría a quienes estén pensando buscar trabajo en Alemania que se animen, pero que vengan con un contrato ya firmado para evitar situaciones desesperadas una vez aquí. Las empresas alemanas dan facilidades para hacer entrevistas telefónicas, si un candidato les gusta. Y a veces incluso se encargan de pagar el desplazamiento para la entrevista.

Aritza Villaluenga

Soy Prehistoriador, para ello estudié la diplomatura de Magisterio en la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) y después la Licentuatura en Historia (UPV-EHU), hice los cursos de doctorado, obtuve en 2008 una beca predoctoral del Gobierno Vasco y en marzo de 2013 acabé mi tesis doctoral.

Empecé la universidad en 2001 y estuve estudiando hasta junio de 2008, para después dar el salto a la investigación, cuando aún era sencillo, con un curriculum digno, acceder a una beca. Mi beca predoctoral duró dos años, seguidos de otros dos años de contrato, todo un lujo, actualmente han reducido a tres años de contrato estas mismas ayudas.

También soy un "hijo de Europa", entre 2005 y 2006 cursé un año de la Licenciatura de Historia en la ciudad italiana de Trieste. Allí conocía a la que actualmente es mi mujer, Pauline Buthaud, una chica francesa.

Ella en 2006 se vino a estudiar a Vitoria-Gasteiz. Por aquél entonces en Francia ya estaban implantados los Grados. Ella realizó su último curso de Grado en Trieste y el año siguiente terminó la Licenciatura de Historia del Arte en España, así que logró una doble titulación. Finalmente, ella también logró una beca predoctoral en 2008.

Para terminar, en 2008, tuvimos a nuestro hijo, Matei, que hoy tiene cinco años y es un chaval multicultural. No le ha quedado más remedio que hablar en cuatro idiomas: Francés, castellano, euskera y ahora está aprendiendo Alemán mientras va a la guardería (Kindergarten).

El caso es que nosotros hemos terminado por tener mucha suerte. Hemos pasado en 2011 de concluir nuestras becas predoctorales, a cobrar el paro, vivir de una beca de 6 meses y trabajar en una tienda de recuerdos, a emigrar a Alemania con un contrato de investigación postdoctoral de 3 años en una institución de prestigio internacional, el Instituto Monrepos para el estudio de la Evolución del comporamiento humano.

Sí, hace casi un año, a finales de 2012, se publicó en internet una oferta de trabajo en el Instituto Monrepos para desarrollar un estudio arqueozoológico (estudio de la fauna consumida por humanos) de uno de los yacimientos arqueológicos del Paleolítico más conocidos de Alemania, Schöningen ( en los años 90 encontraron 8 lanzas en madera de hace 300.000 años).

A pesar de tener muchas dudas, ya que mi confianza no estaba en su punto álgido tras ser rechazado en varias convocatorias y estar terminando mi tesis doctoral, decidí enviar mi CV. Dos semanas más tarde tuve una entrevista por skype y una semana más tarde supe que nos íbamos por 3 años a Alemania. Tras el subidón inicial nos dimos cuenta de que había que hacer una mudanza de 1.500 km. Encontramos en una web de transportes la posibilidad de subastar el transporte y así conseguimos trasladar nuestra casa por un precio 4 veces inferior al de las empresas de mudanzas tradicionales.

Desde entonces todo ha sido una aventura. Primero buscar y encontar una casa. Ahora tenemos un piso de 120 metros cuadrados con jardín por 650€ mensuales (menos que en Vitoria por un piso de 80metros cuadrados en una cuarta planta), en un pueblito llamado Altwied, cerca de Neuwied (Rhein-Plfaz) en donde los niños aún juegan en la calle y andan en bicicleta. Hemos aprendido mucho sobre la sociedad alemana. Son gente abierta, a pesar de llegar sin tener idea de alemán (trabajo en inglés principalmente). Nos han ayudado en infinitas ocasiones, desde decirnos donde se encuentran los mejores comercios a llamar por nosotros, en alemán, para coger cita en el taller.

Ayudarnos a encontrar una plaza en la guardería (Kindergarten), el único modo de que nuestro hijo aprenda alemán de modo natural. Buscarnos cursos de alemán para nosotros, tener que comprar una cocina (los pisos se alquilan sin muebles, ni cocina, ni tan siquiera casquillos para las bombillas). Total, que hemos dilapidado los pocos ahorros que teníamos.

Pero sabemos que nuestro caso es excepcional, los tres vivimos de mi sueldo de investigador. A cambio, deseamos integrarnos en esta sociedad, intentamos aprender alemán yendo a clases, indispensable para poder trabajar.

Resumiendo, en este país hay oportunidades, pero hay que currárselo, sólo quieren a las personas mejor preparadas y que estén dispuestas a quedarse, no se si para siempre o al menos durante años. Alemania no es el Edén, por ejemplo, faltan plazas en la guarderías, se pagan muchos impuestos y funcionan de otra manera, a veces complicada de comprender, pero este país funciona.

Víctor Cavaller

Víctor Cavaller junto a su mujer e hijos.
Víctor Cavaller junto a su mujer e hijos.

Hace un mes que hemos llegado a Alemania desde Cambrils (Tarragona) yo con mi mujer y nuestros hijos de 10 y 7 años. Vivimos en Garmisch-Partenkirchen. Estamos aquí por mi trabajo, dirijo desde que llegué una empresa de diseño de atracciones para parques temáticos. Sabemos muy poco alemán de momento… ¡Vaya con los principios…! ¡Cómo cuestan…!

María Trigo

Hace dos años dejé mi trabajo en España por las condiciones abusivas en las que debía trabajar. Desde entonces vivo en Alemania, en una población de 110.000 habitantes ¿Cómo resumo mi experiencia aquí? En Alemania no se puede trabajar si no se habla bien alemán. Cuando vas a comprar algo, es decir, si vas con dinero en la mano, todos hablan inglés y lo que haga falta. Ahora bien, si buscas trabajo, lo único que entienden es alemán.

Por lo general, a los alemanes no les gustan los extranjeros y gran parte de culpa la tienen los millones de inmigrantes/exiliados que viven aquí, “sin pegar ni chapa y sin ninguna intención de hacerlo en un futuro”, a cuenta del contribuyente. Los alemanes, por su pasado nazi, callan pero están saturados, están quemados; por ello, ahora nos ponen trabas a los griegos y españoles para acceder a ayudas sociales que otros colectivos de inmigrantes (turcos, africanos, árabes…) reciben.

Los alemanes dicen las cosas a la cara, por ello, como te dicen lo que piensan, a nivel laboral me he sentido discriminada y rechazada por ser extranjera, y por no hablar correctamente el idioma. Aquí hasta para lavar platos te piden un buen nivel de alemán. Sólo si tu trabajo tiene que ver con España o con el idioma español, entonces te aceptan.

Yo personalmente es un país al que no recomiendo emigrar.

Nuria Coll García

Foto de Nuria Coll en Alemania.
Foto de Nuria Coll en Alemania.

Vivo desde hace 11 años en Alemania. Participo en un proyecto para facilitar a enfermeros españoles su incorporación al mercado de trabajo alemán.

Si estás pensando en ir a Alemania a trabajar, mi recomendación es que primero aprendas alemán hasta nivel A2.

Lo puedes conseguir con cursos de alemán online, a tu ritmo y con buena relación resultados - precio.

Así podrás acceder a las ayudas que ofrece Alemania y a las ofertas de empleo sin comprometerte con un intermediario.

Y elegir libremente a qué zona de Alemania vas, a qué empresa y en qué condiciones.

Suerte

Rafael Fernández Ruiz

El clima es una mierda, la comida es barata pero caaansa, la gente salvo excepcionales casos son muy bordes, el alquiler en los sitios donde hay trabajo como Munich es muy caro y no es nada fácil encontrarlo.

Si eres ingeniero o informático es fácil encontrar curro, eso si, hablando inglés malo y algo de aleman. Si tienes otra carrera las convalidaciones son muy burocráticas.

Trabajo malo hay a punta pala, pagan muy poco pero puedes tener varios. Necesitas hablar alemán.

Si quieres más info bájate mi librillo en Amazon titulado Guía de supervivencia en Alemania. Esta orientado al sur de Alemania.

Miguel González Molina

Miguel Gonzalez Molina.
Miguel Gonzalez Molina.

Alemania es un pais básicamente racista. No puedo utilizar otra palabra pues me alejaria de la realidad. Teniendo en cuenta ese "detalle" y el hecho de que muchísimos alemanes jóvenes y menos jóvenes son gente estupenda depende de la capacidad de cada uno para centrarse en lo importante y no dejarse arrastrar por un ambiente que en determinadas ocasiones puede resultar hostil.

Es imprescindible hablar alemán MUY BIEN. La mayoría de los alemanes se sienten muy molestos cuando alguien les pregunta si hablan inglés. Por el contrario les alegra el ver que te esfuerzas en hablar alemán. Este aspecto de la cuestión es muy importante. Podría decir sin temor a equivocarme que la pregunta "¿habla usted inglés?" es considerada por la mayoría de los alemanes como un insulto o casi. ¿Exagero? Ve y haz la prueba.

Encontrar trabajo no es fácil. En Alemania sobran profesionales en todos los campos y el hecho de que se nos venda lo contrario esconde una oscura motivación: un médico español está dispuesto a trabajar por 1000 euros al mes, uno alemán no. Esa situación derivada del puro mercado explotará antes o después. Más antes que después.

En este país las cosas funcionan correctamente, con precisión y sin rodeos. Se aprende enseguida a ser puntual por poner un ejemplo o a trabajar al 100 x 100 de rendimiento. El olé olé, las gracias castizas y demás pringue ibérico mejor dejarlo en casa. No hay que olvidar que la estima que tienen los alemanes por los españoles en los tiempos que corren y ello por razones obvias es igual a cero. La discreción se impone.

A pesar de las dificultades vivir fuera de España es vivir alejado del estercolero y eso, sin duda, no tiene precio.

Alberto Doblaré

Llevo tres años viviendo en Berlín y me gustaría contar mi experiencia. Hace dos años la prensa no dejaba de hablar de Alemania como de un paraíso, volviendo al slogan de los 60 “Vente pa Alemania, Pepe”, y poco tiempo después lo han convertido en un auténtico infierno, cuando al final la realidad es que no es ni una cosa ni la otra. He conocido a muchos españoles y he visto todo tipo de situaciones. Desde personas que han conseguido ir promocionando en su empresa, a amigos que han ido de práctica en práctica, pasando por otros tantos que han decidido volver a estudiar, o incluso abandonarlo todo y volver a España. Por ello creo que hay que ser menos radical al valorar la situación alemana.

Alberto Doblaré junto a su novia, también española, Ayelén Gatti.
Alberto Doblaré junto a su novia, también española, Ayelén Gatti.

En tres años he vivido dos “invasiones españoles”. En la primera, en mis inicios, era relativamente sencillo encontrar unas prácticas y poder ir progresando en el trabajo, ya que la mayoría de empresas demandaban trabajadores cualificados para liderar sus mercados españoles y latinoamericanos. La situación actual es mucho más complicada, ya que el idioma español prácticamente ha dejado de ser una diferenciación, y el alemán ha pasado de ser un bonito complemento a una necesidad básica para poder abrir tu abanico de posibilidades. A día de hoy es casi imposible encontrar un trabajo cualificado específico para nuestro mercado por dos motivos: la brutal competencia y la caída de consumo en España, que ha provocado que en muchos sectores hayamos dejado de ser un mercado importante.

Pero me gustaría enfocarme en el camino que han seguido las personas que ya llevan un tiempo aquí. La mayoría acabaron encontrado un trabajo en mejores o peores condiciones: prácticas, minijobs… todo valía para hacerse un hueco en una start up berlinesa. Muchos de ellos han conseguido ir creciendo dentro de su empresa, con un salario decente para el nivel de vida de Berlín (con 1.000 euros netos es fácil ahorrar, y con 1.500 vives muy bien) pero cada vez es más común ver a españoles que tras más de un año trabajando decidan irse al paro. Las start up muchas veces exprimen a sus trabajadores al máximo con renovaciones de risa, también conscientes de que a la vuelta de la esquina hay 100 españoles esperando, y llega un momento en el que hay que decidir si quieres aceptar su juego o no.

Salir del mercado laboral es un riesgo, pero también una manera de hacer borrón y cuenta nueva. Muchos se decantan por estudiar alemán para después buscar con más tranquilidad un trabajo con unas mejores condiciones, pero al menos durante 6 meses podrán disfrutar de un colchón de dinero público. Más complicado lo tienen las personas que no llegaron a cotizar durante 12 meses. Las opciones se reducen a volver a hacer unas prácticas de 400 euros, con las que es muy difícil vivir, o buscar formas alternativas de ganar dinero. Ya puede ser en la hostelería, o mediante el Hartz IV, una ayuda del estado para los más necesitados, que socialmente se percibe como la última opción de supervivencia.

En conclusión, no creo que sea el momento ideal para venir a buscarse la vida a Berlín si no cuentas con muchos ahorros, y un nivel de alemán o inglés casi bilingüe. Si tu idea es disfrutar la experiencia sacando un dinerillo en un minijob en una de las ciudades más cool del planeta, Berlín te ofrecerá todo lo que necesitas. Pero si buscas forjarte un futuro laboral sólido, diría que no es el mejor momento para intentarlo.

María Sáez Cervera

María Sáez junto a su pareja.
María Sáez junto a su pareja.

Para empezar me gustaría decir que yo no soy expatriada. Me vine a Berlín al acabar la carrera en el año 2006. La crisis en España aun no existía (o todavía se pensaba que sería algo transitorio) pero desde un principio me negué a trabajar en prácticas en empresas por amor al trabajo con la mentalidad de ir cogiendo experiencia, cosa que en el campo audiovisual era moneda común. Me vine porque quise, porque creí que sería mejor para mi futuro y porque pensé que aquí valorarían mi trabajo desde el principio, no entrando dentro de esa infinita rueda de becarios y prácticas no remuneradas.

Por suerte, sabía alemán, no perfecto, pero podía manejarme y para mejorar las cosas mi pareja es berlinesa, así que la decisión estaba tomada desde el momento en que aprobé mi último examen.

Y aún así, sabiendo alemán, no estando completamente sola y ya habiendo vivido en Austria, cuya cultura se parece bastante, los inicios fueron difíciles. No puedo decir que los alemanes sean racistas como he leído en otros comentarios, pero si creo que recelan de los sistemas de educación extranjeros que no conocen, ya que no saben exactamente que formación se tiene, y a los alemanes las sorpresas no les gustan.

Hice prácticas (remuneradas) y trabajé de camarera y finalmente conseguí un trabajo en una empresa. La situación no era ideal porque nunca me contrataron, sino que trabajé como autónoma, pero todo legal y cobrando como una autónoma, así que no me puedo quejar. El único problema es que al acabar el trabajo no tuve derecho a paro, pero esa fue mi apuesta. Nunca en los 5 años que trabajé en aquella empresa tuve problemas por ser extranjera. Tras 5 años el proyecto con la empresa acabó y ahora estoy buscando trabajo. No es fácil, pero tampoco imposible. He tenido un par de entrevistas, algunas han funcionado otras no, pero también sé que para cualquier empresa es una tranquilidad saber que ya he trabajado en otra empresa alemana y que las referencias son buenas, porque eso sí, las referencias son casi imprescindibles, aunque sean de una empresa en la que solo se ha estado con contrato de prácticas.

Entiendo que vivir en Alemania sea duro y en invierno más, pero muchas veces oigo a muchos españoles quejándose constantemente de lo difíciles que son las cosas por no saber alemán. Bueno, imagino que si alguien llega a España pensando que sabiendo inglés va a trabajar, tampoco lo va a tener fácil, porque aquí se habla alemán y si además hablas inglés, pues mucho mejor.

Y entiendo que venirse a Berlín es lo que atrae, ya que es la ciudad de moda, pero el trabajo no abunda, hay mucha gente en busca de trabajo y venirse sin hablar bien el idioma y sin tener un colchón económico no es una aventura, sino una auténtica locura. No creo que sea el momento para venir a esta ciudad, pero hay cantidad de ciudades pequeñas con muchas más oportunidades laborales y con un poco de esfuerzo y constancia se pueden conseguir desde España entrevistas de trabajo via Skype y conseguir un trabajo en Alemania para venir sobre seguro.

Animo a que la gente venga, pero con los pies en el suelo y sabiendo que van a tener que trabajar duro.

Eduardo Ros

Soy profesor en excedencia de la Universidad de Valencia y coordinador científico del departamento de radioastronomía e interferometría del Instituto Max Planck de Radioastronomía de Bonn. En mi caso es difícil discernir si soy expatriado a causa de la crisis, o por una movilidad natural de científicos entre distintos centros internacionales, aunque en mi reciente decisión de irme a Alemania también han pesado las circunstancias económicas y sociales.

Tras terminar mi tesis doctoral en la Universidad de Valencia en 1997 me marché a este instituto en Alemania como becario postdoctoral, de becario pasé a científico de plantilla en 1999, y cuando me concedieron un contrato Ramón y Cajal en 2003 el instituto contraofertó y me ofreció plaza fija, ascenso, y el cargo de asistente de la dirección y portavoz del instituto. Aún siendo empleado fijo de un instituto de la Sociedad Max Planck, por recursos y entorno un lugar de ensueño para un investigador científico, no me resigné a no volver a España para aportar mi trabajo allí. Quien la sigue, la consigue, y por azares de la vida en 2009 obtuve en concurso una plaza de profesor titular en la Universidad de Valencia y emprendí el retorno, junto con mi familia, a España, tras haber vivido 13 años en Alemania. El "shock del retorno", mucho más duro que la famosa "depresión post-Erasmus": nos golpeó de pleno a todos.

Las regulaciones y hábitos de la universidad española no están pensadas para acoger al que ha estado largo tiempo fuera y se ha hecho un currículum allí, es difícil quebrar inercias y equilibrios de muchas décadas. A pesar de todo, conté con el apoyo del equipo rectoral y me convertí en director del Observatorio de Valencia. Han sido años de ver el salario y los fondos para investigar en el alero, sin poder atraer a jóvenes investigadores, con un desmoralizador desprecio de nuestros gobernantes hacia nuestro trabajo y estatus. En este contexto llegó la oferta de retornar a Alemania para hacerme cargo de mi antiguo grupo. Ante tal caramelo, no lo dudé ni un instante, me acogí a una excedencia en virtud de la recientemente aprobada Ley de la Ciencia y desde verano de 2013 estamos de vuelta en tierras centroeuropeas. En un lugar donde se aprecia socialmente la ciencia, la investigación, el desarrollo y el conocimiento.

De España se podrá echar de menos el idioma propio, la luz y los inviernos suaves, los sabores de algunas comidas, la alegría y el ingenio de la gente, y por supuesto, la familia y los amigos. Pero tras muchos años fuera, es difícil adaptarse a las consecuencias de una sociedad (comparativamente) invertebrada y con unos niveles de educación y modales muy mejorables, patentes en la falta de civismo o de respeto al medio ambiente y proyectadas en unos poderes públicos a los que no han llegado precisamente los mejores (hablo de Valencia, podríamos extrapolar). Volvimos a España justo a tiempo para contemplar la demolición de algunos logros de los que se podía estar orgulloso: una educación secundaria pública que permitió a los hijos de obrero como yo licenciarse y doctorarse, una sanidad que operaba de la cadera o recetaba medicamentos a la abuela sin exigir desembolsos económicos, o unas universidades públicas que a pesar de su crónica falta de recursos llegan a alcanzar un nivel internacional muy meritorio en algunas áreas de la investigación básica. Incluso para ver como algunas cosas recién empezadas y bien pensadas, como una RTVE independiente o la ley de la dependencia, se abortaban al poco de empezar a rodar.

En Alemania es difícil integrarse si no se domina el idioma, con los alemanes cuesta romper el hielo, pero después son amigos para toda la vida. Buena gente. La calidad de vida de buena parte de la población es muy alta, a pesar de que el país no dispone de recursos naturales, porque optimiza su talento. En Alemania se reconoce la formación y el mérito, se fomenta la cultura, se respeta el medio ambiente y la convivencia con el prójimo. Es un país sin ruidos ni estridencias (salvo durante el mundial de fútbol), lleno de bosques, viñedos, lagos, castillos y palacios, ríos y canales navegables, bicicletas y alamedas. Sus políticos y ciudadanos saben cual es la prioridad fundamental: la educación, que es gratuita desde la primaria hasta el doctorado.

Como país rico y conservador, Alemania también muestra una componente egoísta muy fuerte en su sociedad, que en ocasiones borda el racismo, aunque muchos alemanes están muy "viajados" y han aprendido tolerancia en todas sus dimensiones, o son nietos de deportados y saben lo duro que es emigrar. Esta componente alimenta movimientos como el sector más cerril del conservadurismo bávaro o los partidos antieuro y bebe de fuentes como la prensa sensacionalista.

En contraste con las políticas sociales encontramos un país sin salarios mínimos y un 'dumping' en la capa salarial más baja que compite deslealmente con sus vecinos en sectores como el procesado de carne o la agricultura. Hasta hace bien poco las leyes se basaban en el derecho de sangre y no en el de ciudadanía, de manera que un ruso o moldavo con un lejano antepasado alemán obtenía la nacionalidad y tenía más derechos que un hijo de turcos nacido y criado en Alemania.

La sociedad alemana sabe también que su futuro está en los niños, mimados por el sistema, que van solos andando a la escuela y juegan en las calles sin miedo, porque las leyes y la sociedad están volcadas en ellos, y siempre miran de reojo a Escandinavia para decir que aún podrían mejorar. Buena parte de la población es optimista, porque se siente segura en lo social y confía en el futuro. La democracia tiene un puntal fundamental, aparte de unas leyes y un sistema electoral bien pensados, que es el sistema público de radiotelevisión, independiente y neutral, de gran calidad, y que fomenta el pensamiento crítico tanto como lo hace el sistema educativo. Sirve de contrapeso a unas televisiones privadas de contenidos ínfimos e infames y a una prensa sensacionalista agresiva e indignante.

Alemania ofrece muchas cosas de las que aprender, y hay la esperanza de que tantos expatriados vuelvan algún día y aporten lo aprendido, como ocurrió en los años 70 con aquellos retornados que ayudaron a apuntalar esa democracia en construcción. Ojalá que pueda ser, cuando la movilidad vuelva a ser bidireccional, y no unidireccional por etapas como en los últimos diez años. Y ojalá que España recupere algún día el camino y la apuesta por la educación y la ciencia para tener un futuro mejor.

Miguel Muñoz

Tengo 26 años, soy ingeniero industrial, soy segoviano y llevo un año viviendo en Alemania.

Aunque llevo solo un año mi aventura empezó en el año 2011. Yo trabajaba en España como ingeniero técnico en una empresa que fabricaba módulos fotovoltaicos y al mismo tiempo estudiaba ingeniería superior industrial, (digo fabricaba porque lamentablemente la empresa entró en concurso de acreedores poco después de irme yo).

Miguel Muñoz.
Miguel Muñoz.

Después de algo más de dos años en la empresa y viendo como estaba la situación tomé la decisión de terminar mis estudios en Gales con una beca Erasmus.

Después de este año estudiando fuera tenia dos opciones, o volver a España y encontrar un trabajo o buscar un trabajo fuera de España.

Intenté buscar trabajo en España, pero había muy pocas ofertas y lo poco que había era con muy malas condiciones.

Sabía que fuera de España iba a tener muchas más opciones de encontrar un buen trabajo, lo normal hubiera sido volver a Reino Unido pero guardaba un muy buen recuerdo de una estancia de dos meses que había realizado en Berlín, un año antes y me decidí por Alemania.

Primero he de decir que aunque en Alemania las opciones de desarrollo profesional para ingenieros son inmensas hay que tener siempre en cuenta la barrera del idioma. Yo tenía un nivel muy alto de inglés antes de venir a Alemania, algo que es básico pero muchas veces no suficiente, el alemán me temo que es necesario para la mayor parte de los trabajos y por ello primero realicé un curso intensivo de alemán con el que alcancé un nivel que me permitía realizar entrevistas en este idioma y después me lancé a la búsqueda de un trabajo.

Ciertamente tuve mucha suerte ya que fue venir a Friburgo, después de haber aprendido alemán en Bremen, y en dos semanas estaba firmando mi contrato y en tres ya me había incorporado a mi nuevo puesto. Aquí las condiciones para los ingenieros no pueden compararse a las de España con sueldos que parten de 35K-40K al año y dependiendo de la experiencia se puede llegar a cifras mucho mas altas, tenemos 6 semanas de vacaciones y lo mas importante me siento valorado.

Los ingenieros españoles desde mi punto de vista estamos muy bien valorados, en mi empresa somos 10 españoles de un total de 200 trabajadores y todos los españoles ocupan puestos de responsabilidad y son muy apreciados tanto por la empresa como por los compañeros.

Aquellos que estén pensando en venir les aconsejaría que no vengan a la aventura, es mejor planificar lo que vas a hacer y lo que buscas. La clave es el idioma, la mayor parte de las empresas buscan gente que hable tanto ingles como alemán y aunque el nivel de paro aquí es muy bajo siguen mirando con lupa cada candidato que solicita un empleo.

Ya llevo trabajando 10 meses en mi empresa (sigo en el sector de la fotovoltaica) y estoy muy contento. Alemania, un país con la mitad de horas de sol que España esta apostando por la energía fotovoltaica. Es muy difícil explicar a mis compañeros alemanes por qué en España se penaliza el uso de una energía que tenemos en abundancia, es difícil entender que se haya destruido un sector que era líder para salvaguardar los beneficios del oligopolio eléctrico y es difícil de entender que un país no intente retener a todo el talento que se esta marchando.

Los políticos no ven como un problema que los jóvenes tengamos que emigrar para encontrar un trabajo decente, porque no afecta a su estatus, pero es una gran pérdida para España, ya que España ha hecho una inversión en nosotros y otros países se están beneficiando de esta inversión. Piensan que todos volveremos y sería algo maravilloso, pero después de vivir en países que funcionan mejor, respetan a sus ciudadanos y ofrecen mejor calidad de vida va a ser complicado que nos creamos el cuento de que las cosas no se pueden hacer de otra manera.

Guillermo Gutiérrez

Lo primero que quiero es dejar clara una cosa: no me arrepiento en absoluto de haber emigrado y mi horario de trabajo y salario (superior al que tenía en Madrid) dan prueba de ello, pero la gente debe ser consciente de lo que es Alemania, y ser universitario no es garantía de éxito en tierras teutonas. No todas las profesiones se demandan, y no todas las carreras son consideradas como tal.

Todas las carreras, si exceptuamos unas pocas (Informática-programación e industriales básicamente) requieren dominio del alemán y por supuesto para todas ellas se requiere dominio del inglés, y cuando hablo de dominio, me refiero a dominio a nivel laboral, no a ser capaz de pedir el pan o "chapurrear".

Trabajar de "lo que sea" es entre disparatado y absurdo, sin solidaridad familiar, y con un coste de vida similar al de Madrid (unas cosas más caras otras más baratas) cobrar, en el caso de tener la suerte de poder hacerlo, 400 euros no llega a cubrir las necesidades básicas, y si piensas que te van a dejar hacer camas en un hotel sin hablar alemán, te equivocas porque turcos, italianos, rumanos... todos ellos con una mayor facilidad para el idioma y fuerte arraigo histórico y familiar en Alemania, compiten también por esos puestos.

Otra historia son las profesiones cualificadas como la construcción y las reformas que poseen unos salarios decentes y son demandadas, pero que por supuesto necesitan una formación especifica, los llamados Ausbildung equivalentes a nuestra FP y normalmente requieren un buen dominio del alemán, aunque son más flexibles en este aspecto que con los abogados, delineantes, arquitectos, etc.

El tema de los salarios es en muchos casos un mito, y me explico. Para puestos ingenieriles, los salarios han bajado y se aproximan bastante a lo que se podía cobrar en Madrid hace 3 años con como he dicho un coste de la vida muy similar, si no superior en algunos casos. La razón por la que estos salarios se consideran tan altos en España es por la diferencia impositiva cerca del 50% para los solteros sin hijos lo que hace que un salario de 35.000 euros, que puede en principio resultar muy atractivo a un infraeurista español son unos 1.600 euros netos al mes en 12 pagas, que sin estar mal no es un motivo solido para abandonar tu casa, tus amigos y tu familia, lo que sumado a los enormes gastos extra derivados del día a día, como mudanzas, viajes, sanidad, transporte y  cursos de idiomas, dificultan enormemente el ahorro, y hay que ser por lo tanto consciente de cual es el neto de tu enorme salario en bruto y calcular cuidadosamente los gastos antes de salir de España.

A la hora de elegir un destino en Alemania, nunca jamás lo elijáis sobre un mapa, buscad un trabajo desde España, aprended el idioma desde España y sobre todo no os expongáis a la situación de indefensión que es plantarse aquí sin idioma, sin dinero y sin posibilidades de encontrar trabajo, porque lo lamentaréis.

Por el lado positivo está la experiencia, el nuevo idioma y las mejores condiciones laborales pero para alcanzar esto se requiere tiempo paciencia y voluntad, emigrar no es fácil no se puede venir "a la aventura" se necesita al menos una de estas tres cosas, mucho dinero, buen dominio del alemán, o un contrato de trabajo firmado desde España, todas las demás opciones harán que pierdas tus ahorros, tu tiempo y en buena parte tu ilusión.

José de Lorenzo

José de Lorenzo, con la Puerta de Brandeburgo (Alemania) detrás.
José de Lorenzo, con la Puerta de Brandeburgo (Alemania) detrás.

Como muchos españoles vivo en Alemania, sin embargo creo que mi historia es algo diferente a la que estamos acostumbrados a ver.

Estudié Ingeniería Técnica Industrial y realicé mi proyecto fin de carrera en Emden, Alemania. Proseguí en la misma haciendo unas prácticas y posteriormente me admitieron en un programa de Máster de la propia universidad (Technical Management) en inglés.

Estoy a la búsqueda de prácticas que debo empezar el mes de marzo y la verdad estoy empezando a encontrar dificultades para encontrar trabajo en inglés.

En alemán hay muchísima oferta, pero en inglés escasea bastante. Es cierto que para trabajar en Alemania en el 70-80% de los casos necesitas alemán (hablo para ingenieros).

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