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La Reserva Federal mantiene los estímulos contra pronóstico

La Fed aguarda "más evidencias" de crecimiento para frenar la expansión monetaria

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, este miércoles.
El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, este miércoles. AFP

La Reserva Federal (Fed) mantiene el pie sobre el acelerador de los estímulos. Eso significa que seguirá comprando deuda a un ritmo de 85.000 millones de dólares (unos 63.000 millones de euros) al mes, como viene haciendo desde final de 2012. Wall Street no descartaba que la reunión de este miércoles del banco central de EE UU hubiera marcado el inicio de la transición hacia la normalidad monetaria, tras cincos años de dinero barato.

El anuncio causó sorpresa. En opinión de la Fed, es necesario mantener el apoyo a la economía para que el mercado laboral pueda recuperarse de los efectos de la Gran Recesión. Sin embargo, era evidente la ansiedad de sus miembros por dar pronto el primer paso, a la vista de que los indicadores van por la buena dirección y que la inflación les da margen para afrontar el proceso con calma. “Hacemos lo que creemos que es mejor para la economía, no podemos dejar que las expectativas del mercado dicten nuestra política”, recalcó en la rueda de prensa el presidente de la Fed, Ben Bernanke, tras pedir “paciencia” a la hora de modular los estímulos.

“No podemos dejar que la expectativa del mercado dicte nuestra política”

En su análisis de la economía, el comunicado justificando su decisión califica el actual ritmo de crecimiento de “moderado”. Respecto al paro, considera que el 7,3% actual sigue siendo “elevado” y por eso mantendrá funcionando los estímulos hasta que se acerque al 6,5%. Es decir, considera que no se dan las circunstancias para cambiar de estrategia aún. Aun así, Bernanke señaló que el fin de los estímulos, sin un calendario, “puede empezar a final de este año”, ya que estos están “ligados” a la evolución de los datos. En cuanto a los tipos de interés, descartó un alza “mientras la inflación esté por debajo del objetivo del 2%”,

En la actualización de su proyección de crecimiento, la Fed anticipa una expansión media del 2,1% este año, para repuntar al 2,75% en 2014 y rozar el 3% en 2015. Respecto al paro, en el escenario medio rondaría el 7,1% a final de 2013 y se colocaría en el 6,5% que utiliza de guía el año próximo.

El programa puede empezar a reducirse a finales de este año, advierte

El conocido como QE3, la sigla que se utiliza para referirse a la tercera ronda de rebaja de tipos por la vía no convencional, tomó forma en septiembre del pasado año, con la compra mensual de bonos hipotecarios por valor de 40.000 millones. Unos meses después, en diciembre, puso de nuevo a imprimir la máquina de hacer dinero para comprar 45.000 millones en deuda pública. Al inicio del QE3, la Reserva Federal acumulaba activos por valor de 2,8 billones de dólares. Ahora supera los 3,6 billones y seguirá creciendo hasta al menos medio año después de irse Bernanke. Los tipos de interés a corto plazo, entre tanto, se mantienen cerca del 0%. Ahí llevan desde diciembre de 2008 y ahí seguirán hasta bien entrado 2015.

Aunque la mayoría en Wall Street esperaba que un primer recorte modesto en la compra de deuda llegaría en la reunión de octubre, la probabilidad de que lo hiciera en esta era muy alta. Los más cautos, viendo los últimos datos de empleo, lo veían más para comienzos de 2014.

La batalla que se libra en Washington para elevar el techo de la deuda podría haber anticipado a este el movimiento de la Fed. Se espera que para octubre el Gobierno de EE UU no disponga de dinero en efectivo con el que operar, a lo que se le suma la falta de presupuesto. Por eso septiembre era la opción más viable, si no debía esperar hasta diciembre. Todo esto mientras sigue sin saberse quién ocupará la presidencia de la Fed el año próximo. Bernanke no se refirió este miércoles a su relevo. La mejor colocada en la sucesión es Janet Yellen, actual vicepresidenta de la institución y favorable a mantener el estímulo para combatir el paro. También se cita a Donald Kohn y Roger Ferguson, sus predecesores.

El principal reto para el sucesor será desmontar esa estructura sin sobresaltos. El asiento de presidente de la Fed no es el único que cambia. Habrá cuatro rotaciones entre los presidentes regionales con derecho a voto. Eso significa que la Fed de la etapa post-Bernanke será muy diferente.

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