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La OCDE defiende la reforma laboral aunque admite que el paro subirá

Gurría prevé que el desempleo en España bata nuevo récord y llegue casi al 28% a final de 2014

Los 28 países del club suman 48 millones de parados

El economista y diplomático mexicano Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, hizo este martes una encendida defensa de la reforma laboral aprobada por el Gobierno español en 2012, aunque admitió que la desregulación solo empezará a producir efectos cuando empiece a fluir el crédito bancario y vuelva el crecimiento económico. Según Gurría, la reforma laboral era “imprescindible para terminar con la dualidad del mercado y mejorar la productividad y la competitividad”, y ha servido para corregir “las rigideces y la excesiva carestía de los costes laborales”. Pero todo esto, reconoce la OCDE, no va a evitar que “la tragedia social” del desempleo siga aumentando, al menos en el próximo año y medio. Las previsiones para España estiman que el paro, que en mayo alcanzó un 26,9%, rozará el 28% a finales de 2014, lo que equivale a echar un jarro de agua helada a las “flores de invernadero” que afirma detectar el ministro de Economía, Luis de Guindos.

El paro crecerá el próximo año en la mayoría de países desarrollados

La presentación del informe anual sobre empleo de la OCDE, el think tank económico de los 34 países más desarrollados del mundo, fue un nuevo atestado del síndrome de Berlín que atenaza a los dirigentes del capitalismo globalizado. Las reformas liberales que emprendió Alemania a principios de este siglo siguen siendo la única referencia, aunque las copias impuestas a machamartillo en el sur de la Unión Europea hayan originado una realidad socialmente explosiva, mezcla de recesión, paro, miseria y desaliento.

Fuente: OCDE.
Fuente: OCDE.

Tras haber recetado a España y a otros vecinos en apuros una salvaje cura de recortes presupuestarios, y adobar esa austeridad con la desregulación de gran parte de los derechos y conquistas de los trabajadores, los economistas de la OCDE (una zona que acumula ya 48 millones de parados) reconocen la “obstinada” persistencia de graves efectos secundarios: la tasa de paro en España (26,9% según sus datos; 27,1% según el INE) es la segunda más alta de la OCDE, solo superada por la de Grecia (27%), y ambos países arrastran un nivel de paro juvenil “alarmante”, del 55% en Madrid y de más del 60% en Atenas. La proporción de jóvenes españoles (de 15 a 24 años) con trabajo se ha reducido en 21 puntos porcentuales en seis años, cinco veces más que la media de la OCDE, mientras que la de los ninis (ni estudian ni trabajan) crecía en siete puntos.

El secretario general resaltó que bajar el coste laboral mejora las exportaciones

Las malas noticias no acaban ahí: desde 2007, España ha sumado cuatro millones de parados, y la OCDE recuerda que el desempleo de larga duración (12 meses o más) ha aumentado en 28 puntos porcentuales, hasta llegar al 47%, lo que según el club con sede en París “puede conllevar que una parte del incremento cíclico del desempleo se convierta en estructural”.

A la vista de estos brillantes resultados, ¿debería ser reformada la reforma española?, le preguntó un periodista a Gurría. “Todo es mejorable”, contestó el economista mexicano, que recordó que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha pedido a la OCDE “una evaluación” en vista de posibles retoques. Según Gurría, “sería deseable que aumente la movilidad laboral, que se incentive la productividad y que el sistema de protección, que es uno de los más generosos de la OCDE, prime las políticas activas de empleo”. Junto a eso, la OCDE recomienda mejorar las ofertas de formación y paliar las situaciones desesperadas con subsidios sociales.

Siguiendo con el lema “la competitividad os hará felices —algún día—”, Gurría resaltó que la bajada de los costes laborales y la reducción de salarios han contribuido a mejorar las exportaciones y las balanzas de pagos y comercial en España, y subrayó que Italia, Grecia, Portugal, Eslovaquia, Estonia y Eslovenia también han desprotegido los contratos indefinidos y obtendrán resultados “a medio o largo plazo”. Al secretario general de la OCDE, en todo caso, le preocupa “menos España que otros países que al sentirse menos presionados no han acometido esas reformas”. Se refería sin duda a la irreductible Francia, cada vez más una isla en medio del océano de la desregulación.

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