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Los gestores de las cajas gallegas culpan de las preferentes a sus subordinados

Los responsables de Caixa Galicia y Caixanova comparecen en el Parlamento gallego para dar explicaciones por su gestión

Los que fueron todopoderosos gestores de Caixa Galicia y Caixanova comparecieron este viernes por primera vez en el Parlamento gallego para dar explicaciones de sus muchos años de gestión, ahora que sus entidades han desaparecido, la obra social está al borde de la quiebra y miles de personas tienen atrapados sus ahorros por la venta masiva de preferentes y subordinadas. Julio Fernández Gayoso, expresidente de Caixanova, José Luis Pego, exdirector general de esa misma caja, y José Luis Méndez, exdirector general de Caixa Galicia eludieron en la comisión de investigación del fiasco de las cajas cualquier responsabilidad en esta comercialización de un producto de alto riesgo a jubilados, trabajadores, menores y, en general, personas sin formación financiera.

Los gestores de las cajas proclamaron que actuaron “de buena fe” y cada uno eludió su responsabilidad endosando la culpa a sus subordinados. Méndez aseguró que dio “instrucciones muy precisas” para que los compradores superasen un test de idoneidad. Gayoso se limitó a decir que no firmó la circular que impulsó la venta de estos productos en 2009, ya en plena crisis, porque era presidente de Caixanova y no tenía poderes ejecutivos.

El encorsetado formato de las comparecencias, que impide a los diputados interrumpir y repreguntar, y el gran número de documentos que han sido declarados secretos va a dificultar que el Parlamento gallego depure responsabilidades por la desaparición de las dos cajas que tenía la comunidad, transformadas ahora en un banco nacionalizado. “¿Cómo pasó la caja de tener 100 millones de beneficio a necesitar una vez fusionada con Caixanova 9.000 millones de fondos públicos? Yo tampoco lo sé”, respondió Méndez, ante los sorprendidos diputados.

La caja en la que se fusionaron en 2010 Caixa Galicia y Caixanova duró diez meses. Los dos gestores de esta segunda entidad que comparecieron este viernes, Gayoso y Pego, aseguraron que la fusión les fue impuesta, aunque solo Pego dio a entender que las presiones llegaron del Banco de España y de la Xunta. Aceptaron, dijo, “por responsabilidad institucional”.

Gayoso, que está imputado por el reparto de indemnizaciones millonarias en la caja fusionada, aseguró que el “error estratégico” de sus décadas al frente de Caixanova fue no invertir más fuera de España. “Es uno de los errores mayores que hemos cometido las cajas: centrarnos en España y olvidarnos de Latinoamérica y Europa”, se lamentó el financiero de la caja viguesa, una de las que financió la burbuja inmobiliaria de El Pocero en Seseña, a 630 kilómetros de su sede social.

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