Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Fernández Ordoñez: “La fusión de Bankia podía haber salido bien”

El exgobernador dice que fue la segunda recesión la que hizo fracasar Bankia

"Las hipótesis eran que la economía española iba a crecer", dijo en la Audiencia Nacional

El exgobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez.
El exgobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez.

El exgobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, reconoce que la unión de Caja Madrid con Bancaja y otras cinco cajas ha salido mal, pero cree que la decisión no fue equivocada en su momento y que el agravamiento de la crisis ha sido la causa del fracaso. Además, en su declaración ante el juez Fernando Andreu del pasado 14 de febrero, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, Fernández Ordóñez rechaza que él obligase a Rodrigo Rato, presidente de la caja madrileña, o a José Luis Olivas, de la valenciana, a realizar la operación.

“La fusión de Bankia, si no hubiera habido la segunda recesión, probablemente hubiera salido perfectamente. Las hipótesis eran que la economía española iba a crecer. El Servicio de Estudios del Banco de España decía que iba a crecer el año pasado un 1,5%. Y es un servicio de estudios excelente. ¿Ha visto usted la noticia hoy de lo que hemos caído? Un -1,8%. Pero es que el FMI, una institución muy respetable, decía que íbamos a crecer el 1,7% y decía que en 2012 España iba a ser el país europeo que más creciese. Si eso hubiera pasado, que es lo que creía la mayoría de la gente, seguramente Bankia no hubiera tenido problemas. ¿Qué sucede? Que hay un deterioro impresionante, hay una segunda recesión que nadie ha previsto, profundísima, y lo que pasa en la economía se traduce inmediatamente al banco, porque el paro es morosidad, la caída de precio de la vivienda es deterioro de activos, etcétera. Y lo que aparece en un plan de negocio que va a ir bien, pues resulta que no va bien”.

Sobre las presiones para la fusión, Ordóñez fue tajante: “Al señor Olivas para lo que se le llama es para decirle: ‘Mira: lo vemos así, tú harás lo que quieras, pero nosotros lo vemos así’. Luego eso se ha convertido en ‘la amenaza de la intervención’. No, era decirle, esto es lo que ve el supervisor, lo que ven los inspectores. Esto está mal. Es trasladar lo que están viendo los inspectores en la caja. El señor Olivas podría haber dicho, como dijeron cantidad de cajas, que no, por ejemplo la CAM, que fue intervenida. El Banco de España no decide ni aprueba las fusiones, lo único que hace es informar favorablemente. (...)La función del Banco de España era facilitar todo lo más posible las integraciones porque las integraciones son una oportunidad. Se dice que había una serie de cajas que estaban mal, como Bancaja y tal, y entonces fusionarlas es malo. Una fusión nunca crea un problema. La gente lo tiene que saber. Una fusión es una oportunidad de resolver problemas. El problema de las cajas es el deterioro de activos o la falta de margen, que era el problema de Bancaja y de Bankia. La integración es una oportunidad de ganar, con reducción de costes, mejorar cambiando la gestión, una oportunidad que luego puede ser perdida si no se hace bien, pero que el Banco de España está obligado a promover. La leyenda urbana es que las fusiones crean problemas: siete cajas malas hacen una mala, no pueden hacer una buena. Perdone usted, si usted crea una caja que no sea absolutamente un desastre, sino que tiene problemas resolubles, se pone dinero, se cambia la gestión, se hace una gestión profesional… Y la prueba es que la cantidad de integraciones que han salido sin problemas son enormes”.

“Se dice: usted está presionando por la fusión. Mire, yo he tenido cuatro o cinco cajas que aunque al Banco de España le parecía razonable la fusión han dicho: no. El señor Olivas podía haber hecho como el señor de Unicaja con Caja Castilla La Mancha o con Cajasur o el señor presidente de Cajastur que dijo que no se fusionaba con CAM. (...). El señor Olivas, por poco profesional que fuera, sabía cómo estaba la caja. Si eso de que iba a acabar intervenida se le dice a Unicaja o a las cajas vascas, responderían: ¿pero usted qué dice, gobernador? (...) ¿Qué sucede? Que el señor Olivas sabría, por poco que supiera, porque evidentemente no era un gestor profesional, cómo estaba la caja. ¿Qué hubiera pasado con Bancaja sola?”

¿Y en Caja Madrid? “El problema de Rato es que necesitaba de algún acuerdo, aunque la caja quizá podía estar algo mejor que Bancaja. Entonces, se decide que si Olivas dice que sí, se le llama a Rato, porque Rato lo que había dicho al subgobernador es que no podía hablar con Olivas. Le llama y le dice: ‘Mira, esto está resuelto. Le tengo aquí, ¿Quieres venir? Vente y hablas con el señor Olivas y tenéis el despacho para hablar todo lo que queráis y ahí decidnos qué es lo que decidís”.