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Los depósitos pierden su brillo

La caída de las rentabilidades empuja al inversor conservador a mirar otras opciones

La guerra del pasivo está cerca del armisticio. Parece que será una paz forzada por terceros más que por deseo expreso del estado mayor de las entidades financieras. La presión para que la carrera por captar dinero a través de jugosas ofertas de depósitos termine viene de dos flancos. El primero, el puramente económico, puesto que la caída del precio del dinero daña los márgenes de los bancos. El segundo flanco es político/regulatorio: el Banco de España ha tomado cartas en el asunto.

En este contexto, las últimas murallas van cayendo: el pasado 31 de enero fue el último día para contratar el depósito hasta ahora más rentable del mercado. El Banco Espírito Santo dio carpetazo a su Depósito CR al 4,6% a 12 meses. Llegan a partir de ahora dos depósitos a 6 y 12 meses, al 3,5% y 3% respectivamente, para imposiciones mínimas de 25.000 euros.

Menos de una semana de vida le queda al Depósito Platino de Banco Caixa Geral. El próximo 7 de febrero se cierra el plazo para suscribirlo y obtener una rentabilidad del 3% a 12 meses a partir de 1.000 euros. Como en otros muchos casos, es más que probable que no se renueven las mismas condiciones.

ING Direct, por su parte, ha rebajado la rentabilidad de sus depósitos a 6 y 12 meses hasta el 1,5% para cantidades inferiores a 10.000 euros y hasta el 2,25% cuando se superan los 50.000 euros.

Y hay más: el Depósito 30 Aniversario de Mediolanum, que en junio pasado llegó a ofrecer un 5% a 6 meses, ha sido sustituido por otro depósito vinculado al traspaso de valores. A mejor vida también han pasado los depósitos de Caja Siete, incluido el que a 7 meses superaba el 4% TAE. Rendimiento igual el que ofrecía el pasado verano Unicaja con su Depósito Fidelidad y que ahora queda mermado, a través de otra amplia gama de imposiciones, al 1,25% en el peor de los casos y al 1,75% en el mejor.

Los expertos creen que para las entidades es poco rentable remunerar depósitos al 4% si el precio al que se presta está por debajo de esa cifra —al euríbor actual habría que sumarle prácticamente 3,5 puntos—. Además, el Banco de España se ha encargado hace muy pocos días de recordárselo verbalmente recomendando de forma general no pagar más de un 1,75% las imposiciones, pagarés, bonos y cuentas corrientes a 12 meses, al 2,25% hasta dos años y al 2,75% en tres o más años.

Fondos, seguros, deuda pública o bonos privados, activos a seguir

Así que por ahora, con algunas excepciones como la del Banco Pichincha —su nuevo depósito a 12 meses ofrece un 2,5% TAE a partir de 600 euros, un 3% a partir de 25.000 euros y hasta un 3,5% a partir de 50.000 euros—, pocas ofertas atractivas en materia de depósitos a plazo fijo quedan en el mercado. Los rendimientos generales a los que ahora mismo pueden acceder los ahorradores se acercan al 1,75% a 12 meses. El índice de precios al consumo, pese a bajar en enero, se ha situado este mes, y en tasa interanual, en el 2,6%. Con estos datos, el dinero invertido pierde valor de salida y aún más si se tienen en cuenta los impuestos.

Si bien es cierto que los españoles tienen cierta querencia por los depósitos —según los últimos datos de ahorro financiero de las familias españolas del Banco de España, los depósitos siguen acaparando el 45,4% del total (1,64 billones de euros)—, su baja remuneración actual puede hacer plantearse a los inversores conservadores alejados del riesgo otras alternativas para su dinero.

La primera y más recomendada por los técnicos pasa por los fondos de inversión. En los últimos 12 meses, en los fondos monetarios su rendimiento medio se ha colocado en el 2,14%, si bien se pueden encontrar algunos por encima del 4% (Dinercam). En renta fija a corto plazo, la rentabilidad general ya ha subido al 2,76%, pero hay alguno (Leaseten de BBVA) que ha pasado por encima del 15%. Y además de los que ya se comercializan, empiezan a aparecer algunos nuevos dispuestos a hacerse con el hueco de los depósitos: más fondos de rentas periódicas (Mapfre acaba de lanzar uno al 3,5%) o de los llamados fondepósitos, que colocan un 50% de su activo en depósitos a menos de un año a los que no les afecta la recomendación del Banco de España al ser inversores institucionales. Además de la posible mayor rentabilidad, los fondos cuentan con otra ventaja fiscal: mientras no se retire efectivamente el dinero, no se pagan impuestos. Permiten, por tanto, establecer a cada particular el momento de reembolsarlos.

La segunda de las opciones pasa por los seguros de rentas, que, según explican desde Optima Financial Planners, ofrecen, entre su amplísimo abanico de posibilidades, rentabilidades superiores al 3,50% para productos con vencimiento a un año.

La deuda del Estado es igualmente otra posible elección. Sucede, sin embargo, que las letras a 12 meses ofrecen un 1,5%, mientras que a 18 meses no llega a un 1,8%. La realidad es que en el mercado secundario se pueden encontrar sustanciosas ofertas de emisiones de comunidades autónomas, algunas compañías privadas… que dan rendimientos muy superiores. Simplemente incorporan más riesgo. En esta misma línea se sitúan los pagarés ya en circulación: los nuevos están también afectados por la recomendación del Banco de España.

Si el Banco de España recomienda verbalmente no remunerar por encima del 1,75% los depósitos a 12 meses, algunas entidades encuentran la solución: ofrecerlos a 13 meses y por lo menos llegar al límite del 2,25% (ahí está el Depósito Solidez de Deutsche Bank). Que la máxima autoridad trata de limitar la remuneración a 2 años a este último tipo de interés, pues se recurre a los plazos de 25 meses y así se alcanza el 2,75% (Caixa Catalunya ya lo ofrece). Dicen algunos técnicos que el negocio no es malo: dinero más barato durante más tiempo.

Para el particular, el problema de ampliar los plazos es precisamente este: durante más tiempo, su dinero está cautivo y su remuneración bruta difícilmente cubre la inflación (2,6% en tasa interanual). Si se le añade la componente tributaria, la cuestión se complica aún más.

Si para evitar duraciones largas se recurre a depósitos por debajo del año, resulta que sus rendimientos tributan desde principios de este año a los tipos marginales del ahorrador, por lo que pueden verse reducidos incluso en más de un 50%. Si se supera ese plazo, la remuneración bruta desciende en un 21% sobre los primeros 6.000 euros, en un 25% hasta los 24.000 euros y en un 27% para el resto. Un tipo base del 1,75% se queda en el mejor de los supuestos en el 1,3825%; otro del 2,25%, en el 1,77%, y un último del 2,75%, en el 2,17%.