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El empleo en la banca retrocede 35 años

El sector espera que la crisis suponga la salida de 55.000 trabajadores

El número de oficinas bajará a la misma altura que en la década de los ochenta

Fuente: Banco de España. Ampliar foto
Fuente: Banco de España.

Los errores en las fusiones de cajas con problemas, así como la dureza de la crisis económica, se reflejan en la gran destrucción de empleo del sector. Las entidades afrontan el mayor recorte de plantillas de la historia. Tras los despidos realizados y los planes anunciados, cuando termine la reestructuración bancaria, el sector contará con unos 223.000 trabajadores. Esta cifra supone la salida de unas 55.000 personas desde el punto álgido de 2008 hasta 2015, y regresar a la plantilla que había en España a mediados de los años setenta del pasado siglo.

Las cifras oficiales del Banco de España solo se remontan a comienzos de los años ochenta, cuando la plantilla del sector alcanzaba las 252.351 personas. Sin embargo, con las bases de datos de Comisiones Obreras, apunta José María Martínez, secretario general de banca de Comfía-CC OO, el retroceso lleva hasta la llegada de la democracia. Todo eso es lo que se ha llevado la burbuja inmobiliaria y la deficiente resolución de la crisis.

El recorte de empleo será desigual entre bancos y antiguas cajas. De los primeros se calcula que pueden salir algo más de 15.000 personas, mientras que de sus competidoras la sangría superará los 35.000 trabajadores.

Banco Santander y Bankia empiezan a negociar el despido de 9.000 empleados

En oficinas, también se viven cierres masivos. Hasta septiembre pasado se han clausurado 6.700 oficinas. Los expertos auguran el cierre de otras 5.000 más. Estos cálculos supondrían regresar a niveles de finales de los ochenta, cuando España contaba con algo menos de 35.000 oficinas.

Joaquín Maudos, catedrático de Economía de la Universidad de Valencia, coincide con estas cifras. En cuanto al empleo, sus estimaciones pasan por un adelgazamiento total del 25%, “lo que puede implicar una reducción de 60.000 empleados. No obstante, la experiencia de otros países indica que los ajustes de empleo son menores que los de la red de oficinas, por lo que el recorte puede ser menor”.

Ayer se conoció la última noticia del sector sobre este asunto. El Banco de Valencia despedirá a 890 trabajadores, el 55% de su plantilla actual integrada por 1.600 personas, informa Ignacio Zafra. Se trata del segundo despido colectivo del banco y el primero desde que fue reforzado con casi 6.000 millones de dinero público y luego adquirido por La Caixa por un euro. El primero implicó la salida de 360 empleados. En total, la reestructuración de la entidad afectará por tanto a 1.250 personas, el 64% de la plantilla.

Tras esta adquisición, La Caixa cuenta con más de 7.300 oficinas en España, lo que será difícil de rentabilizar con la caída de la economía y la fuerte bajada del crédito. Los analistas consideran que la entidad tiene pendiente su reconversión y el cierre de más de 2.000 sucursales. La entidad, sin embargo, sitúa su red ideal en unas 6.000 oficinas, lo que reduciría el excedente a 1.300.

El Banco de Valencia anunció ayer el despido de 890 trabajadores

Otros de los grandes también serán protagonistas estos días. Entre Bankia y el Santander está en juego el futuro de 9.000 empleados. Ambas entidades se reúnen mañana con los sindicatos. La entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri abrirá el ERE que incluye la salida de 5.000 empleados y otros 1.000 más a través de la venta de filiales. Además, se clausurarán unas 1.200 oficinas, 700 de las cuales son rentables.

CC OO y UGT critican el planteamiento de la entidad porque consideran que no ha hecho un planteamiento global de donde quiere situar la entidad. Consideran que aunque tenga que recortar el 30% de sus gastos, “eso no justifica despedir a 6.000 personas. Se pueden plantear otros recortes, incluidos los salarios, para evitar esta medida que es mala para la entidad y para la economía española”, apuntan desde CC OO. José Miguel Villa, responsable de banca de UGT, añade: “Bankia afirma que volverá a sus lugares de origen, pero eso supondría abandonar todo Galicia y Andalucía. Eso no es creíble. La falta de negociación solo lleva a la conflictividad”, advierte.

La reunión del Santander parece más fácil. La entidad presidida por Emilio Botín, tras absorber Banesto, se enfrenta a la salida de entre 2.500 y 3.000 trabajadores y el cierre de 700 oficinas. Sin embargo, ha transmitido a los sindicatos que utilizará las prejubilaciones, las bajas incentivadas y salidas voluntarias remuneradas.

Otras entidades nacionalizadas también vivirán ERE muy duros. Novagalicia ha anunciado la salida de 2.508 trabajadores, Caja Duero, 1.500; BBVA-Unnim, 1.218; BMN, 870; Ibercaja-Caja3 unos 600 y queda la incógnita de Catalunya Banc. Los sindicatos no descartan la salida de 2.000 personas de la entidad catalana cuando sea vendida. Incluso se da la circunstancia de que algunas entidades perderán más de la mitad de su plantilla. Este es el caso de BMN, liderado por Caja Murcia. Se fusionó en diciembre de 2009 y formó un grupo con 8.900 empleados. Ahora tiene 5.000 trabajadores y, tras la reducción pactada con Bruselas, quedará en unos 4.150 empleados, un 54% menos en solo tres años.

Los dos mayores riesgos de este gran recorte son la falta de competencia y que provoque la exclusión social. Sobre la primera, Maudos solicita un informe del Tribunal de la Competencia cuando finalice el proceso. Sobre la exclusión, Esteban Sánchez Pajares, socio de AFI, señala que es “un tema clave. Por suerte hay más de 40 cajas rurales que han sorteado la crisis con éxito. No obstante, solo representan el 8% de los depósitos y el 5% de los créditos, por lo que necesitarían una mayor profesionalización para jugar un papel clave”. Nada será igual tras el rediseño del sector.

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