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Terceiro: “Pésimos gestores estuvieron en algunas cajas demasiado tiempo”

El catedrático sostiene que el sector ha vivido "de espalda a la disciplina del mercado"

Jaime Terceiro Lomba, catedrático de Economía, en una imagen de 2009.
Jaime Terceiro Lomba, catedrático de Economía, en una imagen de 2009.

“El sector de las cajas de ahorros ha vivido de espaldas a la disciplina que impone el mercado y a la transparencia que exige en el comportamiento de sus gestores”. Jaime Terceiro Lomba fue así de contundente en el discurso que prosiguió este martes a la entrega del Premio de Economía Rey Juan Carlos en un acto presidido por el Príncipe de Asturias en el Banco de España. El Premio Rey Juan Carlos, de carácter bienal, fue instituido en 1986 por la Fundación José Celma Prieto para reconocer la trayectoria de personalidades españolas o latinoamericanas en el ámbito económico.

Terceiro, que presidió Caja Madrid entre 1988 y 1996 y publicó entonces la necesidad de cambiar el sector, sostuvo además que “el mal gobierno corporativo, la indefinición jurídica y de derechos de propiedad hicieron posible que pésimos gestores permanecieran en algunas cajas durante demasiado tiempo, con el resultado que todos conocemos”. Terceiro salvó de esa generalidad a “determinados gestores y consejeros de cajas”, que se han comportado con arreglo a los principios éticos más elementales.

También aprovechó para abordar algunos problemas de actualidad como el sistema educativo y la sanidad, a los que destacó como “elementos básicos de nuestro Estado de bienestar”. A su juicio, “la crisis que vivimos no puede justificar, por sí sola, que se privaticen o se desempeñen privadamente algunos servicios o se hagan públicos algunos otros”, enfatiza en su discurso, aunque recalca que la financiación pública no tiene que comportar una getsión pública.

“Llaman la atención”, prosiguió, “las reiteradas culpas que se vuelcan sobre nuestro sistema educativo y el poco énfasis que se pone en la baja calidad de nuestra infraestructura institucional, que es un elemento determinante en la equidad y eficiencia del desarrollo económico”. “Lo realmente doloroso es la notable cantidad de jóvenes bien formados que no encuentran trabajo. Difícilmente podremos generar los incentivos adecuados para seguir formando a buenos universitarios, si los ya formados se encuentran en tales circunstancias”.