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PORTUGAL HUELGA

Los médicos lusos contestan a los ajustes con la mayor huelga de su historia

Manifestantes de la plataforma de Resistencia contra la destrucción del servicio nacional de salud portugués demostrando su solidaridad con la huelga de doctores frente al Ministerio de Salud luso en Lisboa. Ampliar foto
Manifestantes de la plataforma de Resistencia contra la destrucción del servicio nacional de salud portugués demostrando su solidaridad con la huelga de doctores frente al Ministerio de Salud luso en Lisboa. EFE

El paro fue organizado conjuntamente por primera vez en 25 años por el Colegio Oficial de los Médicos lusos y sus dos principales sindicatos.

Según portavoces de estas últimas organizaciones, la adhesión fue superior al 90 por ciento y dio lugar, además, a una protesta frente a la sede del Ministerio de Sanidad en Lisboa.

En la céntrica Avenida Joao Crisóstomo de la capital se congregaron miles de médicos, entre 2.000 y 4.000, según las cifras de los convocantes, no comentadas por las autoridades.

De muy diferentes edades pero todos ataviados con la tradicional bata blanca y brazaletes negros, los manifestantes protestaron contra los recortes del Gobierno luso en materia de Sanidad.

La huelga, que se prolongará hasta mañana por la noche, apenas ha permitido el funcionamientos de las urgencias y algunas consultas de los principales servicios de salud lusos, donde hoy se trabajaba con un número de médicos similar al de los domingos o festivos.

El Ejecutivo no facilitó datos sobre la incidencia de la protesta, aunque los medios de comunicación coincidieron en señalar que centros de salud y consultas hospitalarias de las mayores ciudades del país se encontraban casi vacíos.

En el punto de mira del colectivo de médicos se sitúan los ajustes y reformas aprobados por el Gobierno portugués para el sector, que en opinión de los médicos ponen en riesgo el Sistema Nacional de Salud.

Los ahorros de costes aplicados por el Ejecutivo conservador se enmarcan dentro de las severas medidas de austeridad aprobadas durante los últimos meses para reducir el déficit público y cumplir con los compromisos adquiridos con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional como contrapartida por su ayuda financiera.

Desde principios de año, los ciudadanos lusos pagan cerca del doble por determinados servicios en la sanidad pública -que en Portugal ya era de "copago"-, como las consultas de medicina general y familiar (de 2,25 a 5 euros), las urgencias (de 8,6 a entre 15 y 20 euros) y las consultas a domicilio (de 4,8 a 10 euros).

La decisión de los médicos de acudir a la huelga llegó, sin embargo, cuando el Gobierno comenzó subcontratar servicios sanitarios con empresas privadas.

"Hizo que se nos acabara la paciencia", explicó hoy en declaraciones a EFE Armando Brito, de 54 años y médico de familia del centro de salud lisboeta de Quinta do Conde.

Brito criticó los planes de adjudicar concursos a empresas privadas para que subcontraten luego médicos de forma temporal o como autónomos, "al mejor precio ofrecido, sin marcar un límite mínimo".

El máximo responsable del Colegio Oficial de Médicos luso, José Manuel Silva, advirtió la semana pasada de que con esta política se podrían contratar médicos por menos de tres euros la hora, cuando ahora se pagan de ocho a diez euros.

"Son recortes hechos sin mirar, ciegos, y provocarían la contratación de médicos más vulnerables, sin alternativas, en ocasiones incluso sin tanta formación como ahora, lo que derivaría en un deterioro del servicio al paciente", subrayó Alberto Brito.

De hecho, los profesionales reunidos hoy frente al Ministerio portaron carteles y pegatinas donde precisaban que sus reivindicaciones defienden el derecho de los ciudadanos a una sanidad pública de calidad.

También recordaron el "éxito" alcanzado por el Sistema Nacional de Salud, creado hace treinta años y que ha ayudado a Portugal a situarse como uno de los países del mundo con menor índice de mortalidad infantil, entre otros indicadores.

El impacto de los recortes fue advertido también por el Observatorio Portugués de los Sistemas de Salud, que alertó de que la política de ajustes y el empobrecimiento de la población dificultan el acceso de los ciudadanos a la Sanidad.