Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Barclays y el Banco de Inglaterra se enfrentan tras la dimisión de Diamond

El banco revela una conversación para probar la responsabilidad de la entidad emisora

El exconsejero delegado de Barclay, Bob Diamond.
El exconsejero delegado de Barclay, Bob Diamond.

Bob Diamond se ha ido. Pero se ha ido matando. Horas después de que el consejero delegado de Barclays presentara a primera hora del martes su dimisión, el banco ha hecho pública la nota enviada por Diamond, entonces al frente de la división de banca de inversiones, a los máximos ejecutivos del banco sobre una conversación con el número dos del Banco de Inglaterra en otoño de 2008 en la que, según su versión, es el banco emisor el que parece sugerir que Barclays manipule los datos que envía para formar el líbor (tipos de interés en el mercado interbancario de Londres) para dar la apariencia de que la entidad no tenía entonces problemas de liquidez.

Según esta versión, sería entonces cuando los mandos de Barclays dieron instrucciones para manipular el líbor a la baja, aunque años antes ya lo habían hecho en sentido contrario: para manipular al alza ese índice y el euríbor (tipo de interés en el interbancario europeo), con el objeto entonces de obtener mejores márgenes de beneficio.

Las revelaciones de Barclays constituyen una auténtica declaración de guerra al Banco de Inglaterra y hacen pensar que Bob Diamond pondrá en marcha el ventilador para repartir acusaciones cuando comparezca este miércoles en la comisión parlamentaria puesta en marcha por el primer ministro británico, David Cameron, para investigar el caso. Su publicación se ha producido tan solo horas después de que Diamond anunciara su dimisión. Poco después también anunció su renuncia uno de sus hombres de confianza, Jerry del Missier, antiguo presidente de Barclays Capital, que recientemente había sido ascendido a director de operaciones. Missier aparece como el hombre que dio las instrucciones para manipular el líbor al interpretar que así lo quería el Banco de Inglaterra.

Barclays realiza esas acusaciones en una nota escrita preparada para la comisión parlamentaria que ha publicado de forma íntegra en su página de Internet. La nota consta de tan solo seis folios, acompañados de otros 17 folios con los gráficos de la evolución del líbor en diversos días clave y un último folio en el que se reproduce gráficamente la nota de Diamond.

La entidad puede poner en marcha el ventilador para repartir acusaciones

Ese memorando, una de las tan solo tres notas escritas que el ya ex consejero delegado de Barclays dice haber tomado durante 16 años en el banco, se refiere a una conversación telefónica entre Paul Diamond y el gobernador adjunto del Banco de Inglaterra, Paul Tucker. Barclays ya había filtrado este pasado fin de semana la existencia de esa conversación, pero ahora añade dinamita al publicar textualmente el breve memorando, enviado por Tucker al entonces consejero delegado de Barclays, John Varley, y a Jerry del Missier, que presidía Barclays Capital.

La conversación se produjo el 29 de octubre de 2008, en plena crisis de liquidez de la banca británica por las subprimes. Diamond explica en esa nota que Tucker le preguntó por qué Barclays suministraba al líbor datos más altos que otras entidades y le sugiere que no tiene por qué ser siempre así. Es un comentario clave porque al ofrecerse a pagar tipos altos, Barclays estaba dando a entender que necesitaba dinero y, por lo tanto, hacía pensar que tenía problemas de liquidez. La sugerencia es aún más importante porque significa que la manipulación del líbor se hizo a iniciativa y con el consentimiento del Banco de Inglaterra.

En esa nota, el alto cargo del Banco de Inglaterra le explicó a Diamond que “altos cargos de Whitehall”, el cuerpo de funcionarios de elite del Gobierno, se preguntaban por qué Barclays estaba “en el tramo alto del líbor”. Y cuando Diamond le responde que “no todos los bancos estaban dando cuotas a niveles que representaban las transacciones reales, su respuesta fue: oh, eso sería peor”. La nota concluye: “El señor Tucker señaló que los niveles de las llamadas que recibía de Whitehall eran de alto rango y que aunque estaba seguro de que no necesitamos consejo, no siempre es necesario que aparezcamos en el tramo alto como ha ocurrido recientemente”.

Una veintena de bancos están siendo investigados Europa, Japón y EE UU

El texto publicado por Barclays para la comisión parlamentaria explica: “Con posterioridad a la llamada, Bob Diamond confió el contenido de la conversación a Jerry del Missier. Bob Diamond no creyó que recibía instrucciones de Paul Tucker o que le diera ninguna instrucción a Jerry del Missier. Sin embargo, Jerry del Missier concluyó que se había recibido una instrucción desde el Banco de Inglaterra de no mantener el líbor tan alto y en consecuencia la pasó desde la dirección hasta los emisores”, en referencia a los operadores que suministraban la información de Barclays para formar el líbor.

La marcha de Bob Diamond fue anunciada a primera hora del martes. Diamond se había convertido en la cabeza visible de la manipulación del índice interbancario entre 2005 y 2009, que le ha costado al banco sanciones por valor de 360 millones de euros. El lunes ya había anunciado su marcha a finales de año el presidente del banco, Marcus Agius, que toma ahora las riendas del día a día hasta que se encuentre un nuevo consejero delegado.

“La presión exterior sobre Barclays ha alcanzado un nivel que amenaza con afectar a la marca. Y no puedo permitir que eso ocurra”, escribe Diamond en la nota hecha pública para anunciar su marcha. “Estoy profundamente decepcionado porque los acontecimientos de la semana pasada han dado una impresión que no puede estar más lejos de la realidad sobre lo que defienden Barclays y su gente”, añade. Y confirma que se presentará a declarar este miércoles ante la comisión parlamentaria.

Barclays ha sido el primer banco en admitir su responsabilidad por manipular el índice interbancario, que fija el precio al que se prestan dinero los bancos pero es utilizado también como referencia en millones de operaciones en todo el globo, como los tipos de interés de hipotecas o de las tarjetas de crédito. En total, una veintena de bancos están siendo investigados en EE UU, Europa y Japón.