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REESTRUCTURACIÓN FINANCIERA

Unicaja y Caja España se fusionan con ayudas del Estado de 850 millones

La entidad castellana obtendrá 475 millones de euros públicos antes de la unión

La malagueña tendrá 375 millones de euros más. Forman la séptima entidad española

Un ciclista pasa ante una sede de Unicaja y Cajasur en Sevilla.
Un ciclista pasa ante una sede de Unicaja y Cajasur en Sevilla.

La fusión más larga del sistema financiero quedó sellada el viernes por la noche. Tras unas negociaciones que han durado casi nueve meses entre la entidad líder de la operación, Unicaja, la absorbida, Caja España Duero, las partes formalizaron un acuerdo que incluye 850 millones de nuevas ayudas del Estado. Además, Caja España Duero ya contaba en su balance con otra inyección pública desde enero de 2010, cuando recibió 525 millones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

La estructura es atípica porque Unicaja no consolidará con Caja España. Toda la operación ha sido tutelada por el Banco de España y por el Ministerio de Economía, que han permitido este esquema para evitar que se rompiera el acuerdo y tener que intervenir Caja España. Si consolidara el grupo, acumularía 1.375 millones de ayuda del Estado.

Los consejos de las dos entidades aprobaron por la tarde la unión, que dará lugar al séptimo grupo con casi 80.000 millones. La entidad malagueña, la más pequeña con 35.000 millones de activos, mandará en la unión por tener sus cuentas más saneadas. Por primera vez desde la llegada del PP al Gobierno, la fusión se financia con ayudas del Estado y no las del sector a través del Fondo de Garantía de Depósitos.

Esta vez las ayudas no serán del sector a través del Fondo de Garantía de Depósitos sino de las arcas del Estado

El esquema utilizado es inédito y las ayudas llegan a las dos entidades por separado. Caja España, que ya cuenta con 525 millones de ayudas públicas en forma de participaciones preferentes del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), recibirá 475 millones adicionales del Estado. Obtendrá bonos convertibles en acciones.

La entidad castellanoleonesa traspasará “todo el negocio y depósitos de clientes a Unicaja Banco”, una vez limpiados con las ayudas del Estado. A cambio, Caja España ostentará la propiedad del 30% de Unicaja de forma indirecta, a través de una entidad llamada Banco Ceiss, que queda como una especie de banco malo que responde en exclusiva de los 1.000 millones del Estado recibidos por la entidad castellanoleonesa.

Esta fue una exigencia de Unicaja para aceptar la unión, aunque pidió que se metieran más ayudas en Caja España. Sin embargo, el supervisor no puede darle más dinero porque el banco de Caja España no las podría devolver y Bruselas podría rechazar la operación o considerarlas ayuda de Estado. La gran victoria de Braulio Medel, presidente de Unicaja, es que la responsabilidad de los 1.000 millones del Estado en Caja España no será suya, por lo que se pueden considerar una ayuda indirecta a la fusión. La malagueña Unicaja, por su parte, recibirá obligaciones convertibles entre 375 y 1.025 millones de euros también del Estado.

Esta vez las ayudas no serán del sector, sino del Estado. El Gobierno dijo que no iba a haber ayudas públicas a la banca, que todo llegaría del propio sector. No obstante, aclara que Caja España tendrá una inyección pagada a precio de mercado, entre el 8% y el 10%, por lo que no se puede decir técnicamente que es una “ayuda pública”. Los 475 millones computarán como incremento de la deuda pública pero no como déficit.

Caja España deberá pagar cada año entre 80 y 100 millones de intereses y, además, devolver los 1.000 millones de capital en cinco años. En total, unos 1.500 millones. Esto supone que el banco de Unicaja deberá ganar unos 4.500 millones en cinco años para que su filial cumpla con el Estado. Si no lo hiciera, el Estado se quedaría con los recursos propios del banco Caja España, unos 900 millones, o el 30% del banco de Unicaja. En el mercado existen dudas de que Unicaja pueda alcanzar estos beneficios. Además, Unicaja deberá pagar los intereses de los 375 millones que pidió este viernes al Estado.

A su vez, el banco de Unicaja pedirá unos 400 millones más ayudas públicas para tapar posible morosidad futura. Para cumplir con el decreto sobre la reestructuración del sistema financiero la entidad castellanoleonesa requiere 638 millones netos en nuevas provisiones. Y 502 millones en colchón de capital para reforzar las coberturas. La caja andaluza reconoció que la nueva normativa le supone un impacto de 691 millones de euros.

Fuentes de Economía sostienen que este esquema está en el decreto y no tiene nada excepcional. No obstante, en otros competidores creen que Unicaja se queda con Caja España “con un Esquema de Protección de Activos (EPA) encubierto, sin que se haya realizado una subasta. Al final, el Estado mete 1.000 millones en Caja España para limpiarlo y el beneficiado es solo una entidad, Unicaja”.