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Alemania: flexibilidad para la pequeña empresa

La ley germana restringe el despido procedente a tres causas.

Alrededor de un 10% de las personas despedidas en Alemania recurren a los tribunales laborales.

La ley alemana restringe el despido procedente a tres causas: el comportamiento del trabajador, su incapacidad para trabajar y la situación económica de la empresa. El despido será improcedente fuera de estos tres supuestos.

Las empresas que empleen a menos de 11 personas con horarios de 30 horas semanales cada una quedan excluidas de la norma que protege el despido. Tampoco están protegidos los trabajadores que lleven menos de seis meses contratados.

Cuando sea víctima de un despido improcedente, el empleado puede demandar a la empresa para obligarla a readmitirle. Alrededor de un 10% de las personas despedidas en Alemania recurren a los tribunales laborales. No hay estipuladas cantidades fijas de indemnización por despido improcedente, que sencillamente es ilegal.

En caso de despido por causas procedentes, este no podrá ser inmediato. El empresario debe cumplir unos plazos fijos: un empleado que lleve seis meses en la empresa, por ejemplo, puede ser despedido con un mes de plazo. El que lleve 12 años en la empresa tiene derecho a un plazo de seis meses. El plazo máximo son siete meses, para los que llevan 20 años empleados.

En caso de despido por causas procedentes, este no podrá ser inmediato

Para poder despedir en estos plazos, las empresas tienen que demostrar al empleado o al juez que el despido se debe a una de las tres causas citadas. La causa personal se aplica en caso de enfermedad o de incapacidad del empleado para ejercer su labor. El despido por causas de comportamiento es más delicado, porque se aplica cuando el empresario considera que el empleado se comporta de forma indebida, se retrasa demasiado a menudo o evita sus obligaciones. El empresario deberá haberle advertido al empleado con antelación de que no acepta dichos comportamientos. Para casos como el robo o el fingimiento de una enfermedad existe la figura del despido inmediato. El despido por causa económica se tiene que ceñir a un proceso de selección y empezar con los empleados que mejor puedan enfrentarse al desempleo por razón de edad o compromisos familiares. También cuenta la veteranía en la empresa.

El empleado tiene un plazo de tres semanas para recurrir su despido. Si gana el juicio, la empresa estará obligada a readmitirlo. Martina Perreng, de la Federación Alemana de Sindicatos DGB, explica que bastantes casos terminan en acuerdo, “porque el despedido prefiere a menudo no tener que volver a la empresa”. No hay una norma fija para estos acuerdos, pero “en general y de forma aproximada, la indemnización que se solicita es de medio mes de sueldo por cada año trabajado” en la empresa. En el caso ideal, el despedido puede volver a trabajar en su viejo puesto, pero Perreng reconoce que “lo más común es que se conformen con la indemnización”.