Solo sobrevivirán los más fuertes

Bancos y cajas toman posiciones ante la reforma del sector financiero Los cambios traerán consigo una reducción del número de entidades

Francisco González (BBVA), Isidro Fainé (La Caixa) y Emilio Botín (Santander)
Francisco González (BBVA), Isidro Fainé (La Caixa) y Emilio Botín (Santander)SAMUEL SÁNCHEZ

El dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos y de los procesos de negociación. Fue desarrollada por el famoso matemático estadounidense John Forbes Nash Jr, que recibió el Premio Nobel de Economía en 1994. Nash se basa en que dos jugadores escogen traicionar al otro, pero ambos obtendrían un resultado mejor si colaborasen. Nash comenzó el desarrollo de su teoría con Antoine Augustin Cournot y con su trabajo sobre oligopolios. En éste se plantea el modelo de varias empresas que compiten por el mercado de un mismo bien y que pueden elegir cuánto producir para intentar maximizar su ganancia en función de la producción de las otras.

 Salvando las distancias, esto es lo que está ocurriendo en el mercado financiero español. El liderazgo y el último puesto de la tabla no están decididos y depende de lo que haga cada una, pero también de los movimientos de las demás. Sobre el tablero se mueven veinte jugadores (unos cinco bancos y 15 antiguas cajas) y es posible que no queden más de diez tras la aplicación de la reforma financiera promovida por Luis de Guindos, ministro de Economía. El objetivo de la nueva legislación (como lo fueron las dos anteriores fallidas) es promover el crédito, reforzar la solvencia mediante fusiones y restablecer la credibilidad internacional en el sistema español.

A la espera de los movimientos, en el mercado financiero nadie se fía de nadie, pero son conscientes de que la cuota de mercado es un factor muy relevante para el futuro porque los márgenes son cada vez más pequeños. También asumen que es una oportunidad histórica para crecer que no se volverá a repetir en décadas, por lo que no la pueden dejar pasar sin intentar colocarse bien y descolocar a los competidores. De ahí el dilema del prisionero. Si algunas colaboraran entre sí, facilitando las fusiones o vendiendo parte de las entidades compradas, el futuro podría ser mejor para los interesados y peor para los rivales, pero, en principio, los jugadores más débiles no están dispuestos a entregarse. Al menos sin poner condiciones. Los directivos de las entidades peor colocadas perderían su puesto, algo siempre desagradable.

En un año y medio, las cajas han pasado de 45 a 15 y los líderes que han sobrevivido a ese proceso no cuentan con abandonar sus sillones. Al Ministerio de Economía y al Banco de España les tocará hacer la sutil labor de convencer a los perezosos, algo que tiene asumido Luis de Guindos. “Conoce bien el sector ya que fue consejero de Banco BMN y no dejará que se repitan los errores de fusiones políticas como antes. Si ellos no dan el paso, el ministro les empujará”, afirma un ejecutivo experto que pide mantener el anonimato. Rafael Pampillón, director de análisis económico del IE Business School, puntualiza: “Guindos parece menos político que los anteriores ministros, pero la política siempre influye”. Según el ministro, podrían quedar una docena de entidades, con tamaños desiguales, lo que podría despertar el fantasma del oligopolio.

La resistencia de los altos cargos a abandonar el cargo frena operaciones

La espoleta para promover integraciones serán las necesidades de provisiones y de capital. En principio, se dijo que para tapar el agujero del ladrillo se exigiría un desembolso de 50.000 millones a las entidades. Sin embargo, aplicada la letra pequeña del real decreto y gracias a las enormes posibilidades de la contabilidad, las entidades no tendrán que poner más de unos 25.000 millones de dinero nuevo, según los cálculos preliminares. El resto ya estaba provisionado en los balances, se compensa con el exceso de capital o se descuenta por el crédito fiscal. Aristóbulo de Juan, consultor, ex director general del Banco de España y gestor de las crisis bancarias de los años ochenta y los noventa, cree que la reforma tiene un planteamiento inicial positivo, “pero no servirá para generar crédito si no se coloca más dinero de verdad. Los artificios contables no insuflan préstamos. La banca seguirá dependiendo de los mercados mayoristas, que siguen cerrados, y del BCE, que con sus préstamos a tres años ha remediado la situación, pero no la ha solucionado”.

Algunos informes de bancos de inversión apuntan que el sector podría necesitar otros 50.000 millones si el sector inmobiliario no se recupera y la morosidad sigue llegando a los balances.

Según los informes que manejan los analistas y con las propias presentaciones que las entidades han realizado tras conocer el nuevo real decreto, las entidades peor colocadas para hacer frente a las provisiones sin entrar en pérdidas o en déficit de capital son: CatalunyaCaixa, NovaGalicia Banco, Caja España-Duero (en eterno proceso de fusión con Unicaja), Unnim (cuya subasta concluirá a finales de mes), Banco de Valencia, (siguiente en el proceso de subasta), el Banco Pastor (a punto de cerrar su absorción en Banco Popular) y Caja 3, integrada por Caja Inmaculada de Aragón, Caja Círculo Católico de Burgos y Caja Badajoz.

Los expertos creen que no se pondrá ni 25.000 millones de ‘dinero nuevo’

En un segundo escalón, con más capacidad de maniobra pero con dificultad para salir adelante con la estructura de capital que tiene actualmente estarían Banca Cívica, BMN (grupo capitaneado por Caja Murcia) y BFA-Bankia. En el tercer nivel estarían los más alejados del problema pero que no están a salvo del todo porque dependen de los ingresos que obtengan en 2012 para no tener números rojos: Bankinter, Sabadell (tras incorporar el Banco Guipuzcoano y la CAM), Ibercaja, Unicaja, Liberbank y Banco Popular. Por último, hay un grupo con los que pasarán la prueba con nota: Santander, BBVA, La Caixa-Caixabank y Kutxabank (integrado por las tres cajas vascas). Estos tienen garantizada su supervivencia en solitario y pueden realizar todas las provisiones en 2012.

Con este planteamiento, la situación genera intranquilidad y fomenta el juego de las informaciones interesadas. El futuro del grupo BFA-Bankia es el que ha generado más rumores. El mercado espera una fusión con La Caixa-Caixabank, pero los dos protagonistas —Isidro Fainé desde Barcelona y Rodrigo Rato desde Madrid— niegan que ese proceso esté vivo. Sin embargo, mantuvieron contactos iniciales con los líderes políticos de la Generalitat, Artur Más, y con Mariano Rajoy antes de ser investido presidente del Gobierno, para sondear su opinión.

Según fuentes cercanas a la operación, ambos políticos pensaron que la operación les beneficiaría; uno porque pensó que quedaría el poder en la capital catalana y Rajoy por lo contrario. Tras más conversaciones “se llegó a la conclusión de que la fusión solo podía beneficiar mucho a uno y perjudicar al otro o viceversa. Nunca se encontró un término medio que satisficiera a ambos, por más vueltas que se le dio al asunto. Ni siquiera se encargaron estudios previos a bancos de inversión, como se suele hacer en estas ocasiones”, continúan estas fuentes.

Pero el tiempo pasa. Rato dijo el viernes que puede seguir en solitario sin ayudas del Estado. Pero también admitió que no podía garantizar que su entidad lograra beneficios en 2012 después de los 2.257 millones que tendrá que provisionar por la nueva regulación, además de los que le exija el calendario de la morosidad, “que crecerá al mismo ritmo que el paro”, dijo. Esta circunstancia deja abierta la cuestión.

“La Caixa-Bankia no prosperó porque uno de los dos era un claro perdedor”

En el mercado se apunta que Fainé y Rato juegan una partida de póquer. Ambos esperan a que pase el tiempo, que se acerque la fecha final del 31 de mayo, para volver a jugar sus cartas. En Barcelona creen que el tiempo corre a su favor por el deterioro financiero de Bankia en un ejercicio tan complicado como el actual.

Desde Madrid se espera jugar con la ansiedad catalana para obtener un acuerdo más ventajoso. Algunos analistas creen los 305.000 millones de activo de Bankia y los 278.000 millones de La Caixa forman una entidad demasiado grande, con problemas de Competencia por exceso dominio de mercado. “Adquirir BFA-Bankia es una operación demasiado grande para cualquier jugador español. Creo que podría producirse la fusión si posteriormente existe otro acuerdo con un tercero con el que repartir los activos”, apunta Íñigo Vega, de la firma bursátil CA Cheuvreux. En este caso, algunos creen que al BBVA le podría interesar una parte de la red de oficinas de Bankia y para La Caixa sería un sobrante muy claro. Se podría quitar parte de los problemas (exceso de oficinas y plantilla) que supone la operación.

Mientras tanto, ni La Caixa ni Bankia descartan cualquier adquisición menor. En los últimos días, en Galicia se ha disparado el rumor de que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoó, estaría promoviendo un acercamiento a Rato para una fusión de NovaGalicia Banco con Bankia. La ventaja de la operación es que ambos podrían retrasar las provisiones hasta mediados de 2013. El problema es que las dos entidades precisan fuertes dotaciones, por lo que sería la unión de dos necesitados. “Es la típica operación que vetaría Guindos”, dice un experto. Otros recuerdan que fuentes oficiales de Economía dijeron que la condición necesaria para que las operaciones sean aprobadas es que “el resultado sea una operación viable. Es difícil que ésta lo parezca”, advierten. Otros, más malévolos, recuerdan la capacidad de influencia de Feijoó ante Rajoy y su supuesta proyección política. “Rajoy hace caso a Guindos, pero también escucha a otros”, dicen.

Pero hay más posibles movimientos. Los hay que apuntan porque el Santander adquiera CatalunyaCaixa y el BBVA NovaGalicia Banco, pese a que su presidente, Francisco González, dijo públicamente estar muy interesado en Cataluña. Pero si los dos grandes lo hacen antes de se pongan a subasta, que no puede ocurrir hasta octubre, no recibirían ayudas. Esto sería un agravio comparativo con operaciones como la del Sabadell y la CAM. El banco presidido por Josep Oliú ha recibido 5.249 millones y solo pagará el 20% de la morosidad que surja en los créditos. No hay que olvidar que el Santander y el BBVA han puesto unos 1.000 millones de lo recibido por Oliú y seguirán pagando una buena parte de todo lo que inyecte el FGD. Pero si los bancos esperan a la subasta, quizá no la ganen y su estrategia se vaya a pique.

En el sector creen que no se cerrarán las fusiones hasta el último momento

Por otro lado, el grupo BMN admite su interés por el Banco de Valencia, que ha perdido 876 millones hasta septiembre. Esta entidad, capitaneada por Carlos Egea, presidente de Caja Murcia y del grupo, podría hacerse con la entidad valenciana, con ayudas financiadas por el Fondo de Garantía de Depósitos de la banca. Así lograría un tamaño que le facilitaría el liderazgo en otras fusiones. Más de uno habla de una consolidación de grupos medianos: Liberbank, Banca Cívica y BMN. Éste último lideraría la operación, según algunos. Sin embargo, Manuel Menéndez, de Liberbank, también, lucha por una posición dominante. “Por la diferencia de edad entre uno y otro (Menéndez cumplirá 52 años y Egea 64) podrían formar una buena combinación, pero los planteamientos más lógicos difícilmente se cumplen”, dice un compañero de ambos.

Lo que menos discusión ofrece en el sector es la oportunidad que tendrá Kutxabank de crecer. Sus dardos parecen dirigidos hacia CatalunyaCaixa o Banca Cívica. La primera es un buen complemento porque es una región en la que tienen escasa presencia y cuota de mercado. Supondría aguantar el tirón de solapar a la fusión actual de las tres entidades (BBK, Kutxa y Caja Vital) otra que es del mismo tamaño. Pero Mario Fernández, presidente de Kutxabank, no ha ocultado su interés por crecer hasta alcanzar el tercer puesto en el sector. Con la operación catalana se pondría en unos activos de 150.000 millones y aumentaría su capacidad de tiro si aparecen nuevos blancos.

Unicaja deberá cerrar la absorción de Caja España-Duero, con lo que se colocaría en un balance de 80.000 millones. Sin embargo, Braulio Medel, presidente de Unicaja, está dando los pasos con extremada prudencia. La incógnita, según algunos analistas, es si el cambio de signo político de la Junta de Andalucía con la llegada del PP, podría interferir en la operación, algo descartado por la entidad. La aragonesa Ibercaja es la eterna candidata a pilotar fusiones. Esta vez no parece que pueda evitar mojarse, aunque sea más reacia al agua que los gatos.

Habrá más movimientos, empujados por el Gobierno. Según Guindos, el objetivo de la reforma es evitar que las entidades “languidezcan” adormecidas por la lluvia de dinero del BCE (que supone una fuerte ganancia para el margen financiero por el juego de tipos de interés) y mantengan el cierre del crédito para evitarse problemas. Esto es demoledor para una economía como la española, donde casi todo el crédito se obtiene a través de bancos. En España, lo que haga la banca influye directamente en la marcha de la economía y el bienestar de la sociedad, por eso es tan importante que regrese el crédito.

Aristóbulo de Juan, coincide con este planteamiento y pide rapidez y diligencia. “Aunque sea con dinero público, las medidas que hay que tomar, mejor que se hagan cuanto antes mejor”. Pampillón añade otra virtud que debería tener la reforma. “Las fusiones deben servir para deshacerse de los malos gestores que son el 50% de los que están en entidades con problemas”. Esa resistencia personal frena el funcionamiento de la teoría de juegos: la colaboración es más beneficiosa que el enfrentamiento. Pero el factor humano siempre es la clave. En el sector financiero y en todos los demás.

Sobre la firma

Íñigo de Barrón

Es corresponsal financiero de EL PAÍS y lleva casi dos décadas cubriendo la evolución del sistema bancario y las crisis que lo han transformado. Es autor de El hundimiento de la banca y en su cuenta de Twitter afirma que "saber de economía hace más fuertes a los ciudadanos". Antes trabajó en Expansión, Actualidad Económica, Europa Press y Deia.

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