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La crisis del euro | La reacción de los mercados

Los mercados prorrogan la mejora a la espera de la reunión de los países del euro

Las Bolsas suben y las primas de riesgo mejoran pese a las dudas sobre la AAA de Francia. -Solo Italia se pierde la recuperación tras una mala subasta

Los inversores han mostrado hoy su confianza en que el Eurogrupo llegue a acuerdos importantes sobre una eventual salida de la crisis con subidas generalizadas en las Bolsas europeas y mejoras en las primas de riesgo. Con estas subidas, que han llegado a medida que avanzaba la jornada tras una apertura en rojo, los inversores han prorrogado las fuertes subidas de ayer motivadas por la expectativa de que los países del euro muevan ficha.

En la deuda, las primas de riesgo de los países del euro bajo presión han registrado importantes mejoras, sobre todo en el caso de España. Este indicador, que es el sobreprecio exigido a los bonos del Tesoro a 10 años frente a los alemanes, de referencia por su estabilidad se ha quedado a un paso de situarse por debajo de los 400 puntos para España tras bajar en 22 en una sola sesión, lo que supone su mejor nivel desde el pasado 14 de noviembre. También se han recuperado las primas de Francia, Bélgica o Austria.

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La mejora, que se ha acentuado por la tarde, ha contrastado con la mala apertura que han sufrido los países bajo presión. El inicio de la jornada ha estado marcado por la información que publica hoy La Tribune de que otra de las tres agencias que dominan el negocio de la medición de riesgos, en este caso Standard & Poor's, podría poner en perspectiva negativa la triple A de Francia, una especie de matrícula de honor de la deuda. Con este aviso, S&P se sumaría a Moody's, que ya amenazó con sacar la tijera sobre la AAA francesa por los efectos derivados de la extensión de la crisis de deuda.

La recuperación ha sido inferior en el caso de la deuda italiana, que apenas ha descendido en unos cuatro puntos básicos hasta los 489 tras el mal resultado que ha tenido el Estado italiano en una emisión de deuda.

Al cierre, las Bolsas de Fráncfort, París, Londres y, en menor medida, Milán o Madrid, que ha transitado entre el verde y el rojo durante toda la jornada, han registrado subidas. La más optimista ha vuelto a ser la alemana, donde el índice Dax ha remontado un 0,85%. El Cac parisino, por su parte, se ha revalorizado un 0,41% mientras el FTSE italiano ha avanzado un 0,31% y el Ibex español, más tímido, un 0,10%, con lo que mañana abrirá en 8.128 puntos.

El inicio de la sesión, sin embargo, no ha sido tan positivo con caídas en el entorno del 1% generalizadas tras el aviso de la agencia de calificación Moody's de que podría rebajar la nota de buena parte de los bancos europeos, entre ellos 21 españoles.

El fin de semana estuvo cargado de novedades, en realidad rumores o como mucho globos sonda, que allanan el camino para resolver la crisis de deuda europea. Cesión de soberanía para fijar una política económica común. Ayuda -es decir, préstamos- del FMI a Italia. E incluso un ya veremos a los eurobonos, esos instrumentos mil veces vituperados y otras tantas descartados por Alemania. Y los mercados, tantas veces criticados por ser inescrutables pero en el fondo bastante previsibles, reaccionaron ayer con un sonoro aplauso: las Bolsas se dispararon con subidas superiores al 4% y las primas de riesgo de los países con más problemas se relajaron. Estos diferenciales están aún en niveles altísimos, pero a tenor de lo visto ayer, se alejan los escenarios más catastróficos que hace unos días parecían prácticamente inevitables.

Lo curioso de la jornada es que gran parte de los motivos que alimentaron el optimismo de los inversores fueron desmentidos a lo largo del día. Así pasó con el rumor de que el FMI negocia con las autoridades italianas un rescate de 600.000 millones de euros. "No", respondió tajante un portavoz del organismo que encabeza Christine Lagarde.

Lo mismo ocurrió con la publicación de que Alemania sopesa la creación de los llamados bonos de élite. Según el periódico Die Welt, que citaba como fuente "importantes diplomáticos de la UE", el Gobierno de Angela Merkel estudia emitir títulos conjuntos con los otros cinco países de la zona euro que comparten la máxima calificación crediticia, la triple A. El Gobierno tardó poco en desmentir una información importante no solo por suponer un paso adelante en la mutualización de la deuda europea -es decir, en avanzar en los eurobonos-, sino porque las emisiones por parte de los seis alumnos aventajados del euro servirían también para apoyar a los más rezagados, entre ellos España. "No hay ningún proyecto para crear estos títulos de élite", respondió el Ministerio de Finanzas.

Pero los desmentidos no bastaron para aguar la fiesta. De fondo late la idea de que hoy está más próximo que ayer un acuerdo que contribuya a remontar la crisis. Por ello se dispararon las principales Bolsas europeas por encima del 4%, con el pico del Eurostoxx o el CAC parisiense, que subieron más del 5%. Y por ello se relajaron las tensiones en el mercado de deuda. La prima de riesgo de Bélgica cayó más de 30 puntos básicos. La de España se quedó en los 427, 16 menos que el día anterior. Una señal de que las cosas van a mejor es que ayer desapareció una anomalía que anunciaba una posible catástrofe: se corrigió la situación del pasado viernes, cuando los títulos de deuda italianos a dos años ofrecían un interés mayor que los de 10, algo que ocurrió antes de los rescates de Grecia y Portugal. "Con estos movimientos, los mercados nos dicen cómo reaccionarían si se pusieran en marcha esas reformas. Nos dicen que ese es el camino para salir de la crisis", resume David Cano, de AFI, que también atribuye las subidas a los datos positivos de EE UU sobre la campaña comercial del Día de Acción de Gracias.

Algunos de los avances de los que se han hablado durante el fin de semana se concretarán esta tarde en Bruselas, durante la reunión ministerial de la zona euro. Los responsables de Finanzas recibirán información de primera mano sobre los planes de la canciller Merkel, secundada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, para imponer disciplina presupuestaria en el club. Sin todavía decir su nombre, en el horizonte se dibuja una eventual fractura de la zona euro en la que los rigurosos tomarían la cabeza. Pero antes, y acuciados por la necesidad de actuar, los ministros buscarán un acuerdo para reforzar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) con vistas a que no más allá de enero pueda socorrer a países en situación delicada y así evitar contagios.

Mario Draghi, presidente del BCE, protestaba hace unos días que pese a tantas reuniones, Consejos Europeos ordinarios y extraordinarios y cumbres bilaterales, los líderes siguen sin cumplir los compromisos contraídos en julio. La reunión de hoy tratará de responder a esa frustración, la de los mercados y la que se percibe al otro lado del Atlántico. Los ministros buscarán que el FEEF avale hasta el 30% de las nuevas emisiones de deuda de países con problemas de tesorería, como España e Italia.

Está prevista la aprobación de un nuevo régimen de actuación del Fondo que le permita comprar bonos en los mercados primario y secundario, abrir líneas preventivas a los países en situación delicada o recapitalizar bancos. Los detalles son técnicamente complejos, lo que probablemente retrase hasta enero un socorro que los ministros esperaban ofrecer ya en diciembre. El objetivo es que quienes adquieran los bonos de países endebles tengan una garantía en torno al 20% o el 30% de su inversión.

Por encima de las discusiones coyunturales, planea la estrategia para avanzar en la integración económica y monetaria. Alemania y Francia mantienen que la vía única es el rigor, la disciplina y las sanciones a quienes no cumplan. La Comisión Europea protesta desde los márgenes. "Si el objetivo es salvaguardar la unidad de la zona euro, va de suyo que su fragmentación no sirve a ese objetivo", responde Amadeu Altafaj, portavoz de Olli Rehn. El vicepresidente de la Comisión y responsable de Asuntos Económicos mantiene que la Comisión tiene vocación de proteger los intereses de todos los Estados y preservar la discusión abierta entre instituciones (Gobiernos, Parlamento Europeo y la propia Comisión) frente a los arreglos intergubernamentales y la política de hechos consumados.