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La crisis del euro

Salgado fuerza a las agencias a rectificar la prima de riesgo española

El diferencial de la deuda superó los 500 puntos y rebasó a Italia por cálculos que Salgado consideró erróneos. -Las nuevas compras del BCE rebajan la presión y el diferencial cierra en 441 puntos

Los mercados aflojaron levemente ayer la presión sobre la deuda española. La prima de riesgo acabó en 441 puntos básicos, 18 por debajo que el jueves. Esta conclusión puede sorprender a quien siguiera minuto a minuto la evolución de los mercados durante la mañana. Los monitores de las principales agencias de información financiera, Reuters y Bloomberg, indicaban otra cosa. Decían que la prima de riesgo española había superado los 500 puntos básicos y que este indicador -el mejor termómetro de la confianza de los inversores en un país- mostraba que Italia tenía más crédito que España en los mercados. La situación llevó a la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, a salir en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros a defender la "sostenibilidad de la deuda española" y enmendar la plana a las agencias.

La evolución de los diferenciales se ha convertido en la clave para ver subidas o pérdidas en las Bolsas

Para calcular la prima de riesgo, la diferencia entre la rentabilidad que exigen los inversores para comprar bonos a 10 años de Alemania y España, Reuters y Bloomberg tomaron a primera hora la referencia de la subasta de 3.500 millones de obligaciones a 10 años del día anterior que vencerá en enero de 2022. La rentabilidad que daba la primera sobre las 8.30 se acercaba al 6,8%; la segunda, rozaba el 7%. Esto suponía que la prima de riesgo superaba los 500 puntos básicos y marcaba un nuevo máximo histórico. Minutos después, las cosas iban a peor: el riesgo país español superaba al italiano por primera vez desde agosto a dos días de las elecciones generales.

El Ministerio de Economía decidió tomar cartas en el asunto y habló con las agencias. La información que suministran Bloomberg y Reuters es la fuente principal de la que beben los operadores de bonos, materias primas y Bolsa. Toman sus decisiones de compras y ventas en los mercados mirando sus pantallas.

Para el departamento que dirige Salgado, la referencia que había que tomar era la del bono antiguo que vence en abril de 2021 y a la misma hora de la mañana se negociaba, para ambas agencias, en el entorno del 6,5%. El argumento básico del Tesoro español es que los títulos de la subasta del pasado jueves no tienen la suficiente liquidez en los mercados secundarios de deuda y pueden ser objeto de especulación con gran facilidad.

"En ningún momento la prima [de riesgo española] ha estado por encima de la italiana", defendió Salgado tajante tras el Consejo de Ministros. Pertrechada de gráficos, la vicepresidenta defendió ante los periodistas que la rentabilidad de los bonos españoles a 10 años no había superado el 7% en ningún momento y que la diferencia con los alemanes no era tanta.

Conforme pasaron las horas, las agencias asumieron el criterio de Economía. En torno a las dos de la tarde, Salgado anunció que Reuters ya lo había hecho. Bloomberg, la fuente de datos financieros que utiliza principalmente este diario, cambió a media tarde. Poco antes, su famosa doble pantalla mostraba que la prima de riesgo cerró al principio en 476 puntos básicos. Tras el cambio, el dato bajó hasta los 441 puntos básicos y la rentabilidad quedó en el 6,37%.

Este cambio no es baladí. Supone que España sigue mereciendo más crédito en los mercados que Italia, cuya prima de riesgo acabó ayer en 467 puntos básicos tras haber escalado hasta los 508.

Esta rebaja de la presión no se entiende sin una nueva intervención del Banco Central Europeo (BCE) en los mercados secundarios de deuda. Como explica el analista Juan Ignacio Crespo, los gestores de las grandes carteras de renta fija (bancos estadounidenses, fondos de inversión, compañías de seguros,...) han decidido vender "de forma generalizada" todos sus títulos en deuda europea o, al menos parte de ellos. Así que la intervención del BCE -aunque contenida y no con la contundencia que requeriría acabar con las tensiones sobre el euro definitivamente- resulta decisiva para que las primas de riesgo de España e Italia no se disparen todavía más.

Pero este papel del BCE no contenta a todos en Europa. Es más, en Alemania levanta las críticas de muchos, empezando por el propio Bundesbank, el banco centra alemán, y el Gobierno de Merkel. Siempre apegados a la ortodoxia, los alemanes se oponen a que el BCE se convierta en prestamista de último recurso.

Conscientes de ello, los responsables de la autoridad monetaria no dejan pasar una oportunidad para recordar que solo comprarán bonos de forma temporal y limitada. "La función del BCE no es ser prestamista en última instancia de los Gobiernos", declaró José Manuel González-Páramo, miembro del Consejo de Gobierno.

"El BCE puede actuar hasta el límite de sus funciones y es lo que está haciendo", siguió González-Páramo, que a continuación señaló la responsabilidad de los Gobiernos en la crisis actual. El banquero, cuyo nombre suena para sustituir a Miguel Ángel Fernández Ordóñez en el Banco de España el año próximo, atacó al Ejecutivo de Zapatero: "Se ha hecho trampas al solitario" con la reforma laboral.

Su posición choca frontalmente con la de la vicepresidenta. Salgado, además de cargar contra las agencias de información financiera, defendió la solvencia de España. "No están justificadas estas rentabilidades por los fundamentos de la economía", defendió. Prosiguió apuntando una dirección de salida: "Este es un problema del conjunto de la zona euro y las soluciones tienen que venir de forma coordinada", reclamó la ministra de Economía, que además enfatizó que estas soluciones tienen que ser "políticas".

Pero la respuesta a estas palabras de Salgado llegó antes incluso de que las pronunciara. "La Unión Europea está ayudando a España, todas las instituciones europeas han estado ayudando activamente a España. Pero lo más importante sigue siendo que España se ayude a sí misma", afirmó en Bruselas el portavoz de Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj.