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La crisis del euro

La UE aplaza al miércoles un acuerdo para superar la crisis

Sarkozy garantiza avances para mejorar las funciones del mecanismo de ayuda y descarta recurrir al BCE para reforzar el fondo de rescate. -Barroso anuncia para el miércoles "un ambicioso paquete de medidas"

Foto de grupo de los líderes europeos reunidos en Bruselas.
Foto de grupo de los líderes europeos reunidos en Bruselas. AP

Los Veintisiete han descartado la opción de recurrir al Banco Central Europeo para reforzar el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), según ha avanzado esta tarde el presidente francés, Nicolas Sarkozy, tras la cumbre de esta mañana de los líderes de los países de la UE y que está teniendo su continuidad esta tarde en un formato más reducido con los Estados del euro. Tal y como ha afirmado el dirigente francés, "se dibuja un acuerdo amplio" sobre el reforzamiento de este instrumento de ayuda de los países bajo presión en los mercados de deuda y que ha sido objeto de diferencias entre París y Berlín. También ha asegurado que se han logrado progresos sobre la recapitalización de la banca, que necesitará en torno a 100.000 millones para alcanzar los nuevos mínimos. No obstante, habrá que esperar al miércoles para ver un eventual acuerdo. Eso sí, prometen que será "ambicioso", "amplio" y suficiente para "salvar la estabilidad del mundo", en palabras del presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso.

El trabajo está avanzando bien sobre los bancos, y sobre el fondo y las posibilidades de usar este fondo, las posiciones están convergiendo", ha asegurado el mandatario francés en una rueda de prensa conjunta con la canciller alemana, Angela Merkel, en el que también ha confirmado que el refuerzo del fondo se llevará a cabo sin aumentar las garantías de los 17 países de la eurozona. "Se dibuja un acuerdo amplio", ha indicado Sarkozy al tiempo que Merkel ha explicado que quedan sobre la mesa dos modelos y ninguno de ellos incluye al Banco Central Europeo (BCE), porque los tratados no lo permiten.

"El BCE es independiente y Francia respeta eso tanto como Alemania", ha recalcado el mandatario galo, explicando así en público que su Gobierno ha renunciado a la opción de conceder al fondo una licencia bancaria para tener acceso ilimitado a los recursos de esa institución, posición que junto al Ejecutivo francés defendían el español, el italiano y el resto de periféricos. Según ha justificado Sarkozy, "no corresponde a los jefes de Estado y de Gobierno dar ninguna instrucción al BCE, pero ninguna solución puede ser viable si no tiene el apoyo de todas las instituciones", ha matizado.

El FEEF, dotado con una capacidad de intervención de 440.000 millones de euros, servirá, una vez reforzado, como cortafuegos para evitar el contagio de la crisis de la deuda a economías más grandes, como Italia y España Berlín quiere evitar un uso demasiado fácil de este fondo porque cree que desincentivaría a los países a poner en orden sus finanzas. Francia, por su parte, teme perder la máxima calificación de su nota AAA si se emplea el modelo equivocado.

Según fuentes diplomáticas, de los dos modelos disponibles uno prevé que el fondo temporal de rescate avale parte de las emisiones de deuda de países vulnerables -hasta en un 30%-, entre ellos España e Italia, o que se cree un Vehículo de Propósitos Especiales para atraer a inversores privados. Tampoco se descarta crear un instrumento que implique la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI) o una combinación de la primera opción y ésta.

Para cerrar un pacto, los jefes de Estado y de Gobierno de la UE celebrarán el próximo miércoles una nueva cumbre, antes del encuentro que mantendrán los dirigentes de los países de la zona del euro ese mismo día. Según ha justificado la propia Merkel, la convocatoria de un tiempo de descuento se debe a que lograr un consenso requiere "procesos técnicos muy complicados". "No hay que contar con una decisión del Eurogrupo hoy, sino el miércoles. Quiero subrayarlo otra vez para encauzar las expectativas", ha declarado la canciller al inicio de la jornada. También con vistas al miércoles el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ha dicho que lo que están preparando es "un ambicioso paquete de medidas para salvar la estabilidad del mundo". La de hoy era la decimotercera reunión que realizan los líderes europeos en los últimos 21 meses, lo que denota las dificultades existentes entre los socios para ponerse de acuerdo pese a la gravedad de la situación.

Barroso ha comentado que son conscientes de que los mercados esperan "medidas creíbles" para salvar la difícil situación. Hasta entonces, los países socios deben llegar a un consenso sobre la recapitalización de la banca -que necesita en torno a 100.000 millones de euros-, el refuerzo del fondo del rescate -para que tenga capacidad de garantizar la deuda de los Estados socios- y la participación del sector privado en Grecia -que deberá ser como mínimo del 50%-. Sobre este último punto y por lo que respecta a una mayor implicación de la banca en su rescate, Sarkozy ha adelantado que "aún no han llegado" al punto de unión.

De su lado, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, ha revelado que los líderes europeos advierten en su texto de conclusiones de que se pueden explorar las posibilidades de cambios limitados en los Tratados europeos -un debate que retomarán en diciembre-, pero que en cualquier caso se deberán decidir "a Veintisiete". El objetivo de estas modificaciones es aumentar la capacidad de Bruselas de sancionar a los países incumplidores. Sobre este punto, hoy tanto Bruselas como Alemania y Francia han dado un tirón de orejas al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, por la falta de compromiso de su Gobierno para reducir el déficit. El hecho de que Italia haya caído bajo el foco contrasta con la actitud que han tenido los líderes europeos frente a España, a la que han celebrado por su actuación contra la crisis.

Por último, Barroso ha añadido que en las próxima reunión del 3 y 4 de noviembre, el G-20 garantizará que el FMI tenga suficiente capacidad financiera para responder a los problemas sistémicos. "Hemos pedido colaboración a los países que tienen superávit para ayudar al FMI en estos momentos", ha concluido Barroso.