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La crisis del euro

El optimismo de los mercados por el acuerdo sobre Grecia se diluye

La prima de España e Italia vuelven a subir levemente tras las advertencias de Fitch y las advertencias de Merkel a Roma. -La apertura en rojo de Wall Street frena las ganancias en las principales plazas bursátiles

Los inversores han prorrogado hoy, por cuarta jornada consecutiva, la mejora en las Bolsas europeas y en los mercados de deuda durante buena parte de la jornada. No obstante, la apertura en rojo de Wall Street, la advertencia de la agencia de calificación de riesgos Fitch de que la intervención de la banca en el segundo rescate de Grecia supone un impago y la llamada de atención de la canciller Angela Merkel a Roma han puesto freno a los avances.

Si en las jornadas previas el motor del optimismo fue la expectativa de que los países del euro iban a llegar a un acuerdo para que la crisis no siga extendiéndose, hoy los inversores han optado por dar un aprobado a las medidas confirmadas ayer en Bruselas para evitar el descalabro de Grecia. Así, este "muro muy fuerte y muy grueso" contra el efecto contagio de los problemas a España e Italia, tal y como lo ha descrito la vicepresidenta española, Elena Salgado, ha vuelto a colocar a Milán, Lisboa y Madrid al frente de las fuertes subidas que se registraban en las Bolsas europeas por la mañana pero que se han quedado en moderadas tras el inicio de la sesión en Wall Street y, en el caso del parqué italiano, en pérdidas. El euro, por su parte, ha bajado frente al dólar y se cambiaba por debajo de los 1,44 unidades del billete verde.

Al cierre, el selectivo español Ibex 35 ha frenado las ganancias hasta el 0,4%, aunque ha logrado mantener la cota psicológica de los 10.000 puntos gracias al tirón de la banca mediana. En el lado contrario, Santander o BBVA se han dejado entre un 1,15% y un 0,90% por la recogida de beneficios, que ha llegado de forma fulminante una vez que los valores se han recuperado en apenas cuatro días del duro correctivo sufrido en las dos semanas anteriores. En el resto de Europa, los repuntes no han superado en ningún caso el 1%.

En la deuda, la mejora que registraban los llamados periféricos del euro por la tarde ya se restringían a los países rescatados como Grecia, Portugal e Irlanda. Por el contrario, en el caso de España e Italia, sus primas de riesgo, que es el mejor indicador sobre la confianza en las cuentas públicas de un determinado país y que se establece a partir del sobreprecio que los inversores exigen a su deuda a 10 años en el mercado secundario frente a la alemana, de referencia por su estabilidad, se han dado la vuelta y han recuperado la tendencia a alza. Tras este repunte, la prima ha llegado a rebasar de nuevo los 300 puntos básicos, aunque luego se ha estabilizado sobre los 290. No obstante, se mantiene lejos del récord de 375 puntos básicos que marcó la semana pasada gracias a que la UE, por fin, se ha puesto en marcha para frenar el acoso contra la deuda de los Estados bajo sospecha en los mercados.

Esto ha sido posible porque la rentabilidad de los títulos con vencimiento en 2021 del Tesoro de España que se intercambian en el mercado secundario, donde se negocian los bonos de deuda soberana una vez emitidos, ha llegado a bajar por la mañana al 5,57%. La lástima es que el organismo dependiente del Ministerio de Economía no haya podido esperar a hoy para realizar la subasta de ayer por la mañana de bonos a 10 años, ya que se hubiera evitado tener que pagar el precio más alto por este tipo de títulos en 14 años con un 5,92%. Unas horas más tarde de la emisión, este tipo de bonos ya estaba en el 5,8. Por la tarde, tras filtrarse los primeros detalles del acuerdo bajaba al 5,7% y hoy, con las nuevas medidas ya confirmadas, ha bajado a su mejor nivel en tres semanas con este 5,57%. Por la tarde, sin embargo, se ha vuelto a situar sobre el 5,7%. La prima de Italia también subía en unos 10 puntos básicos hasta los 230 cuando su máximo está en 330.

Los motivos de este cambio de tendencia venían de varios frentes. Por un lado, del regreso de las ventas en la Bolsa de Wall Street, que ha abierto con un descenso de medio punto porcentual ante las dudas sobre las negociaciones para elevar el techo de deuda en EE UU. Junto a ello, la principal causa del aumento del escepticismo de los inversores ha sido la rapidez con la que Fitch ha advertido de que el segundo rescate a Grecia supone un impago restringido de la deuda griega, lo que conllevará una nueva rebaja en la nota de solvencia del país. Frente a esta amenaza, Bruselas y el Banco Central Europeo (BCE) ya han tomado medidas para minimizar sus efectos, de ahí que la deuda de Grecia y del resto de rescatados siga mejorando. En cuanto a España o Italia, también ha ayudado al cambio de tendencia las palabras de la canciller Angela Merkel. La dirigente alemana ha acabado por reavivar las dudas sobre estos dos países al advertir de que Italia necesitará más medidas de ajuste para reducir devolver la sostenibilidad a sus cuentas.

Tras las mejoras de los últimos días, a alguien que hubiese estado las últimas tres semanas aislado de la actualidad financiera, echar ahora un vistazo a las pantallas de los principales índices de los mercados de deuda le induciría a pensar que no ha pasado nada y que la crisis está en la misma situación en la que la dejó a principios de mes. Pero no ha sido así, en este periodo, la eurozona ha estado al borde del precipicio y dos de sus principales economías, Italia y España, se han visto seriamente amenazadas por la extensión de las dudas sobre Grecia, Irlanda y Portugal. De hecho, La prima lusa ha llegado a bajar unos 50 hasta los 822, su mejor nivel desde el día 5 de este mes.

Un día después, el jueves 6 de julio, la sociedad de calificación de riesgos Moody's destapaba el tarro de las esencias y degradaba de forma preventiva la deuda lusa al nivel de bono basura pese a las duras reformas puestas en marcha por Lisboa. La decisión de la agencia, duramente criticada por Bruselas y los Gobiernos de sus socios del euro, encendió la mecha del nuevo episodio de turbulencias que se cerró ayer en una crisis que, sin embargo, ha demostrado en demasiadas ocasiones que es capaz de superarse a sí misma y superar los distintos cortafuegos acordados por la UE durante los más de 20 meses que lleva en marcha. Por este motivo, si hay que apostar por algo ya sea el optimismo, la euforia o la esperanza, mejor optar por la prudencia y confiar en que la envergadura de las medidas sin precedentes anunciadas ayer sean, esta vez sí, el muro de contención frente a las dudas del que habla Salgado.