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La crisis del euro

Zapatero asegura que los mercados reducirán la presión

El presidente dice que España no necesitará la línea de crédito preventiva

"Estabilidad", "confianza", "certidumbre" fueron palabras que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, repitió anoche una y otra vez para resumir lo que esperan los 17 países de la eurozona de la cumbre extraordinaria celebrada este jueves en Bruselas. España, zarandeada en las últimas semanas por los mercados, verá de inmediato reducida esa presión y la prima de riesgo, según el presidente del Gobierno. Zapatero presentó la cumbre, cuarta de la eurozona al amparo de la crisis griega y quinta en la historia, como crucial para devolver la confianza y la estabilidad a Europa y para que los países de la moneda única tengan una expectativa de recuperación económica.

"Conforme se ha ido conociendo el contenido de la reunión se ha generado confianza", dijo Zapatero, casi en términos de prodigio, al hablar de las inmediatas consecuencias benéficas de lo acordado sobre primas de riesgo y mercados desatados. Pero eso no será suficiente. La confianza, remachó, "debe acompañarse del cumplimiento de los compromisos en reducción del déficit, reestructuración financiera y reformas estructurales" de las que puso como ejemplo la aprobación este mismo jueves mismo en el Congreso de la ley de pensiones que recorta las futuras retribuciones y alarga la edad de jubilación hasta los 67 años. Según el presidente de Gobierno, con los acuerdos de Bruselas se atacará y reducirá la presión sobre los tipos.

Zapatero valoró el reconocimiento de sus pares a "las ambiciosas reformas realizadas por España en las áreas fiscal, financiera y estructural", como señalan las conclusiones de la reunión. A su juicio, se abre así la vía a "reducir el déficit, generar estabilidad financiera y confianza para que el sector productivo se financie a tasas más asequibles". Ese nuevo círculo virtuoso acabará en crecimiento económico y empleo.

A España le satisfizo que la participación del sector privado en el plan de salvamiento a Grecia sea voluntaria y Zapatero subrayó que aunque la exposición de la banca española a la deuda griega es muy pequeña, "en la medida que pueda aportar lo hará".

Como resumen de todo lo vivido, el presidente habló de "satisfacción, porque había muchas incertidumbres", aseguró que "la zona euro se ha dotado de un poderoso arsenal" para hacer frente a futuras contingencias (del que España no tiene previsto hacer uso, enfatizó) e hizo un canto al europeísmo: "Europa está con los países de la zona euro, tiene fortaleza y capacidad y sigue siendo el ámbito en que cada país debe esperar la respuesta a sus dificultades económicas y financieras".

Si en las conclusiones de la cumbre a España se le reconocieron "las ambiciosas reformas", de Italia se valoró el "plan presupuestario presentado recientemente por el Gobierno, que le permitirá disminuir el déficit por debajo del 3% en 2012 y alcanzar el equilibrio presupuestario en 2014". El programa italiano supone recortes de 79.000 millones de euros, pero más allá de su aceptación parlamentaria viene ahora la mucho más comprometida fase de ejecutarlo, legislación secundaria incluida. También hubo parabienes para Irlanda y Portugal y el avance en la aplicación de las gravosísimas disciplinas que deberían desembocar en un retorno a la normalidad presupuestaria en 2013 para Portugal (con un déficit previsto del 3%) y en 2014 para Irlanda.