La crisis del euro

Merkel frena las expectativas de la cumbre sobre la deuda griega

La canciller advierte de que no se dará "un paso espectacular" en la reunión del Eurogrupo del jueves

Alemania avisa: el problema de la deuda griega no se va a resolver tan pronto. Que nadie espere "un paso espectacular" en la cumbra que celebrarán los líderes del Eurogrupo el jueves. Lo ha afirmado la canciller, Angela Merkel, que sigue exigiendo que el sector privado asuma una parte del segundo rescate heleno. Mientras, representantes de países e instituciones comunitarios tratan a contra reloj de encontrar la forma de satisfacer a Alemania (además de a otros países como Holanda o Finlandia, que apoyan la tesis germana), y a la vez al resto de la Eurozona, que reclama cuanto antes un plan que evite un impago griego.

Todas las miradas están puestas en la cumbre especial de esta semana para dar de una vez una respuesta a la crisis griega que tranaquilice a los mercados. Pero mientras los países periféricos y, en especial, últimamente, España e Italia, sufren los embates de los inversores, Merkel insiste en tomarlo con calma: "Aquellos que quieren responsabilidad política saben que la responsabilidad no es dar un paso espectacular" este jueves, ha dicho la canciller en una rueda de prensa conjunta con el presidente ruso, Dimtri Medvédev, en Hannover (noroeste de Alemania).

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Por el momento se contameplan varias opciones para enderezar las cuentas griegas, entre las que se ha barajado crear un impuesto a la banca que sirviera para pagar el segundo rescate, recomprar títulos de deuda soberana por parte del Fondo de Estabilidad Financiera o permitir un impago selectivo a corto plazo. Esta última postura ha sido fuertemente rechazada por el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, que aseguró ayer que el BCE no aceptaría en ese caso bonos griegos como colateral. Hoy, sin embargo, algunas voces dentro de la institución empezaban a abrirle la puerta a esta posibilidad.

Alemania ha sido reacia a celebrar esta cumbre desde que se propuso. Evitó que tuviera lugar el viernes pasado, que era la idea inicial, y sembró las dudas acerca de la conveniencia de mantenerla esta semana. el problema radica en que su postura difiere notablemente de la de la mayoría y la del BCE. Finalmente Merkel aceptó asistir a la reunión y ayer sus portavoces dijeron que confiaban en que se llegue a un consenso entre todos los países para poner en marcha una solución. Hoy la canciller vuelve a frenar las expectativas. Algunos ven sus movimientos como una forma de ganar tiempo para recabar apoyos de cara a su apuesta por la participación privada obligatoria; pero en cualquier caso, sus palabras de hoy, anticipando una cumbre de tibios resultados, genera más desconcierto e incertidumbre que tranquilidad de cara al mercado.

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