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La crisis del euro

La Eurozona pospone la ampliación del fondo de rescate a junio

La noticia reaviva la presión sobre la deuda de los países periféricos del euro

El primer ministro portugués, José Sócrates, junto a la canciller alemana, Angela Merkel, tras una reunión en Berlín.
El primer ministro portugués, José Sócrates, junto a la canciller alemana, Angela Merkel, tras una reunión en Berlín. AFP (JOHN MACDOUGALL)

La UE vuelve a dar por tierra con las expectativas de los inversores. Si el mercado especulaba con la posibilidad de que los socios del euro diesen mañana alguna pista sobre cómo pretenden ampliar las funciones del fondo de rescate, ahora tendrán que esperar hasta junio para disipar sus dudas. En opinión de los expertos, estaba claro que el acuerdo sobre el mecanismo de rescate estaba todavía muy abierto, pero la confirmación de hoy ha sentado mal a los países bajo sospecha por sus altos niveles de déficit y deuda, que han visto aumentar la presión en su contra horas antes de la decisiva votación en Portugal sobre el nuevo plan de ajuste que ha concluido con un rechazo al mismo y la dimisión del primer ministro, José Sócrates.

"Los preparativos del tratado para el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE) y las enmiendas al acuerdo del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) para garantizar una capacidad efectiva de préstamo de 440.000 millones de euros se finalizará para permitir que los procedimientos nacionales se completen a tiempo de la firma simultánea de ambos acuerdos antes de finales de junio", según se desprende del borrador con las conclusiones de la cumbre que empieza mañana en Bruselas al que ha tenido acceso Reuters.

El pasado lunes, los ministros de Economía y Finanzas de los países que comparten la moneda única fijaron las cantidades que cada uno de ellos aportará de más para que la dotación efectiva del Mecanismo Europeo de Estabilidad, el que sustituirá al actual Fondo creado tras la operación de ayuda a Irlanda, sea de 440.000 millones de euros y no se limite a solo 250.000 millones como ahora para mantener la máxima calificación. De esta cantidad, 80.000 millones serán en forma de capital desembolsado, lo que permitirá que su uso sea inmediato. En cuanto a los plazos, los países de la eurozona deberán aportar 40.000 millones en 2013 y el resto de forma progresiva en los tres años siguientes.

Para ello, a todos les tocará rascarse el bolsillo. En el caso de España, este esfuerzo extra se traduce en una aportación de 9.523 millones en efectivo y garantías por otros 83.327 millones. No obstante, donde no hubo acuerdo y, a la vista de lo anunciado hoy, habrá que esperar dos meses más para conocer, son los detalles de cómo se van a emplear los avales para alcanzar estos 440.000 millones.

Junto al varapalo que supone el retraso, tampoco ha gustado a los inversores el anuncio de que, al final, se confirma que los bancos privados deberán participar en los costes de futuros rescates una vez que entre en vigor el sustituto del fondo en 2013.

Ante este panorama, que abre las incertidumbres sobre lo que puede pasar con Portugal, aspirante a ser el siguiente país rescatado, los inversores han optado por acelerar su salida de la deuda de los llamados periféricos. El resultado del recrudecimiento de la presión ha sido un nuevo récord en el interés del los bonos lusos a cinco años por encima del 8% después de, al igual que sucedió en su día con Grecia e Irlanda, se haya invertido la curva de rentabilidad de estos títulos frente a los de 10 años, que se intercambiaban a menor precio por debajo del 7,5%. Las dudas también han afectado a España, distanciada del resto en las últimas jornadas, aunque en menor intensidad. "Está claro que Portugal no puede sobrevivir por su cuenta pagando estos intereses para financiarse", ha explicado Pavan Wadha, de JP Morgan Chase, que da por hecho que el rescate se anunciará esta semana.

"Tenemos las dudas sobre la decisión de Portugal y tenemos más malas noticias del Eurogrupo sobre el Fondo. Las grandes expectativas sobre la cumbre se han venido abajo", ha resumido a Bloomberg Marc Chandler, de Brown Brothers Harriman & Co. Por culpa de este pesimismo, el euro también ha roto su racha de subidas frente al dólar y, tras superar los 1,42 euros a primera hora, ha bajado a 1,40.