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El riesgo de crisis política amenaza con llevar a Portugal al rescate

El primer ministro, José Sócrates, prevé dimitir si el Parlamento de Lisboa rechaza hoy un plan de ajuste para el que no cuenta con mayoría

La crisis política se solapa con la crisis económica en Portugal. El futuro inmediato del primer ministro, José Sócrates, y de la nación se juega esta tarde en el pleno del Parlamento luso, que rechazará el Programa de Estabilidad y Crecimiento (PEC), eje de la política económica hasta 2013. Si, como es previsible, la oposición aprueba las resoluciones contra el programa de ajuste gubernamental, el primer ministro, sin mayoría en la Asamblea de la República, no tendrá otra salida que la dimisión, que implicará la convocatoria de elecciones anticipadas. Una crisis política justo la víspera del trascendental Consejo Europeo del 24 y 25 de marzo. Sócrates ha reiterado que si el PEC, que presentó en Bruselas el día 11, no recibe la luz verde del Parlamento portugués, no estará en condiciones de gobernar.

El mayor partido de la oposición dijo anoche que dejará caer al Gobierno

El propio Sócrates y varios ministros han dibujado los últimos días un escenario catastrófico en el caso de que el Parlamento no apruebe el PEC y se produzca la dimisión del jefe de Gobierno. Tanto el primer ministro como el titular de Finanzas, han advertido de que una crisis política empujaría a Portugal a recurrir a la ayuda exterior. El país vive horas "absolutamente decisivas", dijo Francisco Asís, jefe del grupo parlamentario socialista, al tiempo que hacía un último llamamiento, sin éxito alguno, al conservador Partido Social Demócrata (PSD), principal grupo de la oposición, para lograr un consenso en torno al PEC y evitar una crisis política, de consecuencias imprevisibles. La reacción de los mercados ante la gravedad de la situación portuguesa ha sido inequívoca: los tipos de interés de la deuda pública han superado por primera vez la barrera del 8% en los títulos a cinco años, y el de 10 años lleva el mismo camino.

El Gobierno socialista de Portugal, tres patronales y el sindicato UGT anunciaron ayer un acuerdo para una reforma del mercado laboral, sin la mayor central sindical del país, la Confederación General de Trabajadores. En el acuerdo, se sientan las bases para el desarrollo de un fondo financiado por los empresarios para garantizar el pago de las indemnizaciones laborales, y una reducción de 30 a 20 días por año trabajado de compensación por despido.

A partir de las tres de la tarde, la Asamblea de la República comenzará a debatir el llamado PEC IV, que ha tenido que ser adaptado a un escenario de recesión del 0,9% del PIB, por debajo de las previsiones del Gobierno, que consideraba un crecimiento para este año del 0,2%. Las nuevas medidas introducidas en el PEC contemplan un ahorro del 1,6% del PIB en 2012 y del 0,8% en 2013, con un recorte de pensiones, gastos en salud, educación, prestaciones sociales e inversión pública, y un aumento de impuestos. Los cuatro partidos de la oposición, PSD y Centro Democrático Social (CDS), conservadores, el Bloco de Esquerda (BE) y el Partido Comunista (PCP), presentarán sendas resoluciones contra el PEC. El PSD, que apoyó al Gobierno en anteriores medidas de ajuste, tiene la llave. Anoche, anunció que presentará un proyecto de resolución contra el PEC, en línea con lo que había anunciado su líder, Pedro Passos Coelho, de provocar la caída del Gobierno y forzar la convocatoria de elecciones.

El PSD pretende un Gobierno de amplia coalición para reforzar la legitimidad política del Ejecutivo a la hora de aplicar el programa de ajuste, y para tranquilizar a los mercados. El principal partido de la oposición comparte los objetivos de Sócrates de una progresiva reducción del déficit al 4,6% del PIB a fines de este año, el 3% en 2012 y el 2% en 2013, pero no los recortes del PEC IV.

El Gobierno tiene un escaso margen de maniobra. Para la UE, la puerta está cerrada a nuevos cambios, según pusieron de relieve los ministros de la zona euro reunidos el lunes en Bruselas. Jean-Claude Junker, presidente del Eurogrupo, recordó que las nuevas medidas fueron avaladas por la Comisión Europea y el BCE. "No veo razón alguna", precisó, "para alterar el programa tal y como nos fue presentado y aprobado". Sócrates presentó las nuevas medidas de ajuste para compensar los fallos en el programa para reducir el déficit público los próximos tres años.

El expresidente Mario Soares, quizá el referente político de mayor calado en el Portugal actual, ha hecho oír su voz contra la convocatoria de elecciones anticipadas, que "paralizarían la vida nacional, en peligro inminente de bancarrota". Bajo el título elocuente Un llamamiento angustiado, Soares pidió ayer en Diário de Notícias la intervención urgente del presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, para "impedir la catástrofe anunciada". El jefe del Estado negó anoche tener margen de maniobra para evitar la caída de Sócrates.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de marzo de 2011