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La segunda crisis del grupo de la abeja

La deuda de Nueva Rumasa se disparó mientras su beneficio se hundía

La sociedad que da nombre al grupo es un cascarón vacío sin apenas actividad ni plantilla. -Su beneficio cayó el 98% en 2009 y su deuda se multiplicó por 40

Nueva Rumasa es un conglomerado de empresas, una suma de firmas con cuentas separadas que no consolidan entre sí. De hecho, Nueva Rumasa SA, la sociedad que lleva el nombre del grupo y que debería realizar esa función de aunar todas ellas, no es mas que un cascarón vacío, sin casi plantilla ni apenas actividad reconocible.

Esta sociedad, con sede en el domicilio de Pozuelo de Alarcón (Madrid) del empresario José María Ruiz Mateos, tiene como actividad oficial "la compraventa de bienes inmobiliarios" por cuenta propia, y solo cuenta con una plantilla de cuatro personas, según consta en las cuentas de 2009 remitidas al Registro Mercantil.

Con un patrimonio neto de 1,27 millones de euro, la sociedad multiplicó por más de 40 sus deudas a largo plazo desde los 357.221 euros en 2008 hasta los 14,93 millones de euros en 2009. En ese ejercicio, sus beneficios cayeron un 98% desde los 298.544 a los 4.623 euros. Sus deudas con las administraciones públicas se reducían a 19.522 euros correspondientes a las retenciones de IRPF de personal y profesionales, que la sociedad afirma que liquidará a principios de 2010, y cuotas a la Seguridad Social por importe de 9.435 euros. En 2009, la firma tenía solo cuatro empleados y hasta 2008 estaba considerada simplemente una pyme.

Nueva Rumasa, más allá de una sociedad, es una especie de marca de grupo que la familia Ruiz-Mateos ha utilizado para captar dinero de los inversores. Los auténticos emisores de los pagarés y de las ampliaciones de capital en las que han confiado su dinero "más de 5.000 inversores", según el grupo, son otras sociedades como Carcesa, José María Ruiz-Mateos, S.A., Clesa o Dhul.