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La crisis del euro

Trichet pide más esfuerzos a los países del euro contra la crisis

El presidente del BCE advierte de que se necesitan "progresos más significativos" contra el déficit

El presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, ha pedido hoy a los países del euro más esfuerzos para atajar la crisis de deuda que ya se ha llevado por delante a Grecia e Irlanda y amenaza con arrastrar a Portugal. Según ha defendido el banquero francés en unas jornadas organizadas por el partido alemán CSU en Baviera, "en 2011 debemos aumentar nuestros esfuerzos todavía más y necesitamos ver progresos más significativos" en el camino para devolver la sostenibilidad fiscal a los países miembros.

La necesidad de los países del euro de acudir al mercado a financiarse durante este principio de año aumentará las presiones sobre su deuda, sobre todo en el caso de los llamados países periféricos y que destacan por sus mayores problemas de déficit, como Portugal, España, Bélgica o Italia. De ahí la importancia de demostrar su compromiso por recuperar unas finanzas saneadas. Tal y como advirtió esta semana el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, 2011 va a ser un año "doloroso".

Tal y como ha defendido Trichet, se necesitan esfuerzos "más ambiciosos" para superar la crisis, sobre todo en lo referente a dar garantías de recorte del déficit. "Europa no puede permitirse parar a descansar a mitad de camino", ha añadido antes de reclamar medidas más drásticas contra los desequilibrios presupuestarios. Además, ha advertido que el BCE no puede ser invocado para ayudar a los "Gobiernos irresponsables" que no han hecho sus deberes en lo que respecta a la consolidación fiscal.

Esta afirmación supone un toque de atención a los Estados que están bajo presión en los mercados para que no confíen exclusivamente en las medidas extraordinarias que ha puesto en marcha el instituto emisor con el objetivo de paliar los efectos de las turbulencias. Entre ellas, destaca el programa de compra de bonos de los países acosados por los inversores y que, desde su activación en mayo hasta la semana pasada, ha supuesto el desembolso de 75.000 millones de euros.

Para dar el paso clave en la batalla por ganar la partida a los mercados y disipar sus dudas, hay que endurecer la normativa presupuestaria de la Unión Europea y las leyes contra el déficit, que en su opinión deben ser más rigurosas que los previstos en la propuesta realizada por la Comisión Europea. Sobre este punto, Bruselas es más reacia que Trichet a adoptar sanciones automáticas por exceso de déficit, por lo que el presidente del BCE las ha calificado de "insuficientes". Por este motivo, ha abogado por dar un "salto cualitativo" en la gobernanza económica de la UE y la implementación de un código vinculante de conducta para todas las partes implicadas. Esto es, para los países y las autoridades europeas.

Según ha defendido Trichet, no puede haber medias tintas en este tema. "Debemos ser inflexibles a la hora de aplicar las sanciones previstas en caso de que se rompan las normas", ha advertido. En cualquier caso, pese al recrudecimiento de la crisis, ha defendido que "el euro es una moneda estable". "Tan estable como sus antecesores, incluyendo el marco", ha añadido en deferencia a su público alemán.